News Argentina

miércoles 16 de julio, 2008
UNA MIRADA POSADA SOBRE EL PAISAJE
por Verónica Molas
UNA MIRADA POSADA SOBRE EL PAISAJE
 

La muestra Arte de Córdoba en Buenos Aires que se exhibe en Imago (Fundación Osde), no puede eludir el peso del paisajismo en la historia de la pintura de esta provincia.

La muestra Arte de Córdoba en Buenos Aires que se exhibe en Imago (Fundación Osde), no puede eludir el peso del paisajismo en la historia de la pintura de esta provincia. El paisaje como escenario o tema principal, con la barranca como paradigma (donde lo urbano y lo rural se definen y confunden), atraviesa gran parte del conjunto de 129 obras elegidas para mostrar el arte cordobés desde el patrimonio provincial.
Una de las cualidades más interesantes de esta muestra curada por Daniel Capardi es que propone un recorrido muy similar al que el público podrá realizar el año próximo en el Palacio Ferreira que exhibirá alrededor de 300 obras cuando sea inaugurado como museo, aunque el volumen de la colección del Museo Caraffa (principal fuente de la muestra) supera las 1.000.
Arte de Córdoba en Buenos Aires revela perlas de la colección oficial que rara vez o nunca se expusieron. Uno de estos hallazgos está constituido por las ocho grandes telas que sacan del confinamiento la singular y mágica visión del paisaje de Manuel Coutaret. Este rasgo, el de un relato que evidencia "el persistente espacio del paisaje" (haciendo hincapié en dos figuras claves como José Malanca y Fernando Fader, para seguir con otros autores como Ernesto Farina), opaca otros aspectos del arte local apenas insinuados (la pintura geométrica, por ejemplo). La compleja tarea de proponer una historia que comienza a fines del siglo 19 descuida los últimos 25 años, que por cercaní­a y mayor documentación, merecí­an mayor desarrollo.
Del paisaje, la muestra ingresa a los años '50 y '60, con la "irrupción de las vanguardias" (la abstracción en Roberto Viola, Antonio Seguí­, Pedro Pont Vergés, Marcelo Bonevardi) y las Bienales Americanas de Arte (pocas obras ilustran este fragmento vital en la historia del arte nacional). Entre este perí­odo y las llamadas "producciones de la posdictadura" (un subtí­tulo sólo cronológico) la muestra entra en un cono de sombras. Aparece una figura como Jorge Bonino y se quisiera saber más. Este señalamiento no echa por tierra la selección de las obras: el material que se exhibe es imperdible. Salvado este punto, hay que destacar el acierto de incorporar parte de una adquisición reciente del Estado provincial, la serie Manos anónimas de Carlos Alonso.
Alonso significa para Córdoba un puente para entender el protagonismo del expresionismo en la pintura a partir de los '80, desde Roque Fraticelli. La muestra resalta este perí­odo en obras de Mario Grinberg, Ernesto Berra, Pablo Baena, y en la fotografí­a de Marcos López que retrata a los protagonistas de un movimiento que aún genera escuela en artistas como Pablo Scheibengraf en los '90, ubicado hacia el final del recorrido.
La fotografí­a es el perfil sobresaliente en el último tramo, en obras de Adriana Bustos, Ananké Asseff, Hugo Aveta y Res.
En el conjunto total se impone la pintura. Hay que reconocer que en la provincia la escultura dio grandes nombres, como en el grabado y el dibujo, un hecho que se pasó por alto aquí­. Ni qué hablar, a lo largo de las últimas décadas, de la instalación, la performance y el video arte. Córdoba es potencia en pintura, pero es mucho más que eso en materia de artes visuales.

Hasta el 30 de noviembre en Imago Espacio de Arte, Suipacha 658

 
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