News Argentina

martes 8 de junio, 2010
Un crecimiento real pero con problemas estructurales
por Adrián Gualdoni Basualdo
Un crecimiento real pero con problemas estructurales

En el mercado del arte las estadísticas, tan tentadoras y hasta eficientes en otros ámbitos, suelen resultar engañosas. Sobre todo cuando sus resultados son el reflejo de datos obtenidos en un medio que no se caracteriza por su transparencia. De todos modos, y opacidades al margen, es el material con el que contamos. Que este mercado crece, es algo de lo que no dudamos si nos atenemos a las cifras disponibles y comprobables. Pero este crecimiento se empaña ante el considerable número de obras que hoy pasan infructuosamente por las tarimas de subastas porteñas.

Para abordar estos aspectos, tomemos bajo análisis el virtual cuarto de siglo que corre entre 1987 y nuestros días.
En 1987 se había alcanzado, por vez primera, un volumen de ventas de arte argentino en remates equivalente a un millón de dólares, los que se lograron merced a la realización de poco más de un millar de obras en las cinco casas que por entonces se repartían el mercado, y que eran el Banco Ciudad, Naón, Saráchaga, Roldán y Posadas (hoy Bullrich, Gaona y Wernicke). Estas empresas programaban remates de obras y objetos de arte de muy variado tipo, estilos y épocas, y en sus catálogos el arte argentino fue ganando un espacio cada vez mayor. El requerimiento de un público más proclive a considerar compras de arte nacional, y la creciente carencia de obras de escuelas europeas, que partían de retorno a sus países de origen, consolidaron este posicionamiento privilegiado de las expresiones artísticas locales.
En 1990, un fuerte envión llevó esa cifra a 1,5 millones, pero el año que resultó decisivo para el crecimiento del mercado fue 1991, cuando las ventas treparon hasta el impensado nivel de los 5,4 millones de dólares. El “club” de las casas operadoras registraba ya la incorporación de VerBo, que comenzó a realizar subastas mensuales exclusivas de arte argentino.
Al llegar al año 2000, las ventas fueron de 8,2 millones, la cantidad de obras vendidas había llegado a los dos millares, y la infraestructura del mercado se había enriquecido con la llegada de Arroyo, empresa también volcada al arte nacional.
El ejercicio 2009 cerró con 13,2 millones de dólares en ventas, logrados mediante la dispersión de 4000 obras, y a través de la acción de 9 casas de subastas. A las ya mencionadas debemos agregar las hoy vigentes Martín Saráchaga, Azur y Minerva.
Crecieron entonces en estos años, y muy significativamente, el volumen de ventas, la cantidad de obras realizadas, y las empresas que operan en este mercado. Claro que también creció, y mucho más, la visibilidad del arte argentino, con expresiones hoy masivas, como las ferias (ArteBA y otras), los eventos regulares del tipo de las “Gallery Nights”, la dinámica acción de museos, fundaciones y centros culturales, y otras manifestaciones que han ido afirmando al arte como una opción de disfrute y también de inversión. Y del mismo modo creció la cotización de la mayor parte de los artistas argentinos. Aunque sea éste un campo en el que aún el mercado está en deuda con quienes son, a través de su trabajo y creatividad, el eje mayor sobre el que debe girar la plaza.
Pese a este crecimiento, que aplaudimos, advertimos y con preocupación, algunas falencias que se evidencian, como hemos señalado, en la cantidad de obras que pasan infructuosamente de una tarima a otra, sin lograr interesar a ningún comprador. También nos preocupa la al parecer irresoluble falta de coordinación entre los operadores, que los lleva a provocar puntuales situaciones de sobreoferta cuando multiplican, coinciden y superponen sus convocatorias. El mercado local no soporta la realización de entre 15 y 20 jornadas mensuales de subasta. La satisfacción de necesidades comerciales de las casas está postergando su función de empresas de servicios, así como a los intereses de compradores y vendedores, que deberían serles prioritarios.

Mayo en Buenos Aires
En un mes muy activo, y cuando aún restan conocerse los resultados de las subastas de arte latinoamericano de Nueva York y del Banco Ciudad, las casas porteñas alcanzaron en sus convocatorias un razonable nivel de efectividad, y lograron precios, en parte reflejados en la planilla anexa, que significaron en muchos casos (como Puciarelli, Seoane, Macchi) nuevos records individuales para su producción.

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VALORES MÁS ALTOS EN LAS SUBASTAS DE MAYO DE 2010
(expresados en dólares)

Autor / Título / Medidas / Lugar de venta / U$S
PUCCIARELLI, Mario / Pisano blanco / 140x130 / Bullrich / 78.470
GRECO, Alberto / Sin título / 140x114 / Bullrich / 42.600
SEOANE, Luis / Figura (desnudo) / 100x50 / Arroyo / 38.115
KOEK KOEK, Stephen / Paisaje / 85x110 / Martín S. / 31.390
MACCHI, Jorge / Plan du metro, París / 58x65 / Roldán / 30.270
QUINQUELA MARTIN, B. / Llegada de pescadores / 60x70 / Arroyo / 30.270
THIBON DE LIBIAN, V. / Naturaleza muerta / 58x49 / Bullrich / 30.270
QUINQUELA MARTIN, B. / Rincón de la Boca / 78x88 / Martín S. / 26.345
PUCCIARELLI, Mario / Pintura / 130x100 / Bullrich / 26.785
AUGERO, Francesco / Fusilamiento de Camila O'Gorman / 49x63 / Saráchaga / 23.540

Fuente: CONSULTART/dgb

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