News Argentina

lunes 12 de octubre, 2009
Edgardo Madanes
Aprender del vacío
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Edgardo Madanes

Ser el vacío mismo. Sumergirnos en la profundidad infinita de la ausencia, dejarnos acunar por el eco de su silencio y perdernos en él. Mansa y calladamente, atentos a descubrir nuestra propia marea interior. Perder la noción de nuestro ser físico y ser concientes de nuestro espíritu. De esto se trata la muestra de Edgardo Madanes en el nuevo espacio que acaba de inaugurar Fernando Entin en Palermo Hollywood. Una invitación a detener la alocada marcha y reconocer, en nosotros mismos, la esencia de la existencia. Detenernos y simplemente ser.

Edgardo Madanes (1961) intuyó desde muy chico que su camino era el de dibujar y el de modelar y, a partir de una muestra de Alexander Calder en el Museo Nacional de Bellas Artes, comenzó a construir, con pinzas y alambre, sus primeros móviles. Egresado de la Pueyrredón, su vocación por la obra tridimensional resultó irrevocable y fue Juan Carlos Distéfano quien le sugirió que debería elegir un material. Sus primeras obras, realizadas en poliéster y resinas, conformaban un extraordinario universo orgánico, inspirado en la exuberante vegetación del Delta, escenario que conoció gracias a su pasión por el remo. Sin embargo, el mimbre como material escultórico lo descubrió en la Bienal de Arte Joven del 83 a través de otro escultor y fue un amor a primera vista. La ductilidad de este junco le permitía crear seres fantásticos que recubría con poliéster. Poco a poco, seducido por el material, fue abandonando ese mundo de fábulas para dejar nacer las formas que se alejan del relato e invitan a ser recorridas. Formas entramadas, tejidas con el mimbre, con el aire y la luz que las atraviesa. Tramas que se adueñan de sus sombras y las incorporan a la obra, conteniéndolas. Redes que atrapan el vacío y su eterno silencio.

En Madanes se reconoce un amor incondicional por este material virgen y natural, que lo llevó a romper con el concepto escultórico tradicional; lo seduce su flexibilidad y su fortaleza. Para crear la obra parte de un dibujo, de una línea que recorre la forma y danza en el espacio. El desafío es lograr el volumen y es en ese momento cuando aparecen las primeras órbitas alrededor de un punto. Tiene claro donde quiere llegar, se siente gozosamente perdido y se abandona a este diálogo sin prisa; lo disfruta porque sabe que va a llegar. Comienza entonces una etapa más cercana a la meditación; concentrado en la forma, se deja invadir por la energía creativa. Madanes moja, corta, dobla, ata el mimbre y crea la trama que gesta el volumen hasta que aparece la obra jugando con el silencio; un silencio que se vuelve poesía y que rescata de sus entrañas el vacío infinito.

Edgardo Madanes reparte su dedicación al arte, entre la producción y la docencia. Obtuvo por concurso el cargo de Profesor Titular de Proyectual de Escultura del Instituto Universitario Nacional de Arte (I.U.N.A.), importantes premios a nivel nacional y fue invitado, en el año 2001 a participar en la Bienal de la Habana. Esta es su primera muestra individual en una galería y no es casual que sea en Elsi del Río; una galería que, como su dueño, desborda energía creativa.
Visitar esta muestra, permitir que el espacio dance bajo nuestra mirada es aceptar la invitación del artista a convertirnos en aire, en junco, en flor y en agua para volver, finalmente, a ser aire en cada una de sus obras. Aprendamos del vacío y aceptemos ser parte de la creación, ser nosotros mismos, seres únicos, para disfrutar de nuestra creatividad infinita, de nuestra libertad y toda nuestra alegría.

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Más info
Hasta el 31 de octubre
ELSI DEL RIO Arte Contemporáneo,
Humboldt 1510 Palermo Hollywood

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