News Argentina

jueves 4 de diciembre, 2008
Víctor Grippo
Modus Operandi
por Graciela Lehmann
Víctor Grippo

Trazados sobre el papel con meticulosidad preciosa, los esquemas y dibujos de Víctor Grippo (1930-2002) que integran la muestra Modus Operandi, que por estos días se presenta en la galería van Riel, surgen como pequeños mapas que permiten reconstruir parte del proceso creativo de este artista argentino fundamental de nuestra historia, debido a sus grandes aportes durante la segunda mitad del siglo XX.
Si bien el legado artístico de Víctor Grippo es sumamente apreciado, incluso tal vez más a nivel internacional, acceder a una muestra como ésta constituye un raro privilegio. En primer lugar, porque no es habitual asistir a una exposición dedicada enteramente al artista -merece recordarse la exhaustiva retrospectiva realizada en Malba en 2004- pero en general, el visitante se encuentra con ejemplos aislados de su trabajo, insertados en propuestas expositivas más amplias. En segundo término, porque Modus Operandi, como su título lo anticipa, descubre justamente “la manera de obrar” del artista y cristaliza sus estrategias, reflexiones y pensamientos a la hora de crear, aporte que no es menor, si se tiene en cuenta la complejidad de sus propuestas.
Las prolijas anotaciones expuestas en la muestra dan cuenta de una suerte de metalenguaje sobre la propia obra y los dibujos son como huellas de un hacedor situado entre el arte y la ciencia, áreas en las que Grippo trabajó armoniosamente a partir de su formación en Química y Bellas Artes.
La telequinesis de un banquito o la belleza de un acto tan simple como el descenso de una piedra aparecen registradas en lápiz y papel, desde la íntima contemplación del taller del artista. Las anotaciones y esquemas recrean el proceso de “invención” que se desarrolla en una serie de pasos, a partir del “deseo vehemente de resolver un problema específico”, en palabras de Grippo. Pero más allá de su propósito, esas piezas se conforman en sí mismas, en pequeñas obras de exquisita precisión.
Y por supuesto, en esos dibujos no faltan las papas, fuentes de energía por excelencia en el universo de Grippo. Evocadoras de la cultura ancestral de nuestro continente, las papas son para el artista alimentación básica y ampliación de la conciencia, y es a partir de ellas, que propone un uso científico para obtener energía. Como ejemplo material de este concepto, se exhibe una obra integrada por cuatro papas con cables conectados a un reloj, que funciona a partir de la corriente eléctrica de las mismas.
Si bien conocer las anotaciones de puño y letra del artista puede sugerir una intromisión en su intimidad o provocar el sentimiento de que uno se asoma a su taller sin su permiso, la muestra responde a un deseo expresado por Grippo antes de su muerte: el de exhibir esos papeles en la misma galería donde hoy pueden verse. Seis años más tarde, esta muestra ideada y producida por su viuda, Nidia Olmos y con curaduría de Mercedes Casanegra, es una oportunidad para no perderse.

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info
Hasta el 29 de noviembre en Galería van Riel, Juncal 790 – PB

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