News Argentina

jueves 6 de noviembre, 2008
Las fuerzas silenciosas
José Carrieri.
por Graciela Distéfano
 Las fuerzas silenciosas

Asumir el compromiso del arte con la tecnología de la edad moderna y con la transformación del mundo que ésta posibilita era parte del ideario de los hermanos Pevsner y del Constructivismo que propulsaban. José Carrieri, escultor cuyano, recoge la herencia constructivista en obras concretas, vibrantes de energía y de vocación pública.

Vectores de espacio y tiempo
Ante todo una concepción de la estructuración del espacio. La obra está en comunicación con el espacio que la circunda y penetra. Aséptica y despojada en su impecable e implacable linealidad, la escultura de José Carrieri se despliega en trazos de delgados tubos metálicos. La forma elude el referente figurativo y en su ambigüedad indica un movimiento que por momentos parece centrífugo y entonces los elementos parecen salir disparados hacia afuera atraídos por fuerzas exteriores. Pero una tensión centrípeta hace que no puedan desprenderse. Los puntos de convergencia están descentrados generando un movimiento en el espacio. La superficie metálica diagrama refracciones de la luz. El equilibrio está sostenido por fuerzas que se atraen y se repelen entre ellas, que se orientan en distintas direcciones y establecen secuencias formales y tonales. “Lírica” la llamó su autor y la connotación musical y poética están presentes. Una poética de la materia que prescinde de todo referente y transcribe ritmos energéticos.

Revisitar las vanguardias
José Carrieri es una figura casi legendaria en San Juan. Nació y estudió en Mendoza, en la entonces Academia Nacional de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Ganador de una beca del gobierno francés iba a estudiar escultura con Brancusi. Pero las circunstancias dispusieron otra cosa y su encuentro con el constructivismo y con Antoine Pevsner marcaría un hito fundamental en su vida artística. La estancia europea le deparó también otros contactos estimulantes –Pablo Picasso, Henry Moore, Jean Arp, Zadkine, Lucio Fontana, que sus vivencias recrean en personalísimas opiniones, grandes enseñanzas y jugosísimas anécdotas. Indudablemente, nadie sale indemne de estas experiencias, que se trasladan con su portador a su regreso al ambiente provinciano. Así es como nos encontramos con la solidez de sus ideas plasmadas en “obra pública”: docencia y monumentos en plazas e iglesias. Por convicción no realiza exposiciones, su obra está a disposición en lugares tan públicos como los mencionados y en la Universidad de San Juan espacio donde por 52 años ha desempeñado la docencia, impulsando la investigación sobre las formas desde el Taller de Plástica del Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Considero muy importante dar cuenta de este espacio porque la conjunción arte y ciencia y la importancia de los materiales es un aspecto que se halla en el núcleo de una concepción de la función del arte. Tal como la idea de la realización de mega esculturas es “participar del sitio y hacer partícipe a la gente, que debe moverse, desplazarse” es generar una actividad más allá de la mera contemplación.

Sueños realizados
El lugar del emplazamiento es el hotel “Hawthorn Suites” ubicado en un entorno cargado de historias, de bellos edificios añosos entre la fronda de los árboles mendocinos. El nuevo edificio da a la zona un nuevo matiz. La escultura de seis metros por tres y medio, realizada en acero inoxidable, irá enclavada en un muro de ocho metros para ser vista desde la entrada y desde cualquier punto del hotel. Fueron necesarios dos largas mañanas y varios operarios para realizar esta delicada tarea de la instalación. Asistí a ella como a un ritual, ya que se conjugaron vivencias que tienen que ver con las energías convergentes de una historia singular: la de unos comitentes del siglo XXI , la familia Chirinos y la de un maestro, el escultor José Carrieri condensador del ideario vanguardista del constructivismo materializando un sueño que venía de los años 60. Un proyecto postergado que en forma “casi mágica” se ve concretado. Este artista de 86 años, en la etapa más libre de su vida, lo piensa como una ofrenda a Mendoza, por los buenos tiempos de su formación, por la huella indeleble de los maestros.

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