News Argentina

miércoles 16 de julio, 2008
BIENAL FIN DEL MUNDO
Llegó para quedarse
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
BIENAL FIN DEL MUNDO

Allá lejos, en el punto mas austral del continente, en nuestra extrema Patagonia de macizos gastados y redondeados, que dan testimonio de antiguos glaciares que dejaron impresos en ellos sus huellas; allí­ donde las noches son largas, el clima inhóspito y la espera es una constante, crece Ushuaia. Una ciudad con buen lejos, que creció de manera caótica, a lo largo, y entre el agua y la montaña. Una ciudad llena de contradicciones pero que goza de la magia del misterio por ser la puerta de entrada al Continente Antártico, es el escenario elegido para desarrollar la bienal de arte contemporáneo más austral del mundo para que, allí­ también, el arte deje su huella.
A partir de marzo de 2007, en coincidencia con el lanzamiento del Año Polar Internacional y con el lema "Pensar en el fin del mundo, qué otros mundos son posibles", dará comienzo esta Primera Bienal Internacional del Fin del Mundo en la que el arte, la polí­tica y la ecologí­a serán los núcleos centrales de una performance multimediática. La muestra permitirá por primera vez en la historia, que el arte tienda un puente entre los polos sur y norte, mediante tres estaciones electrónicas ubicadas en Ushuaia, en el Norte de Canadá y en Finlandia. En sitios clave de estas ciudades se ubicarán pantallas gigantes para que el público pueda seguir de cerca el trabajo de los artistas.
Esta verdadera aventura es una iniciativa de la Fundación Patagonia con producción argentino brasilera y cuenta con el apoyo del gobierno de Santa Cruz y Tierra del Fuego, y de la Fundación Memorial del Parlamento Latinoamericano de San Pablo. La dirección general está a cargo de Alberto Grottesi Errazu y Guillermo Ferreyro, y cuenta con la curadurí­a general de Leonor Amarante de Brasil e Ibis Hernández Abascal de Cuba, como adjunta. Corinne Sacca Abadi es la curadora de Argentina y de proyectos especiales y Florencia Battiti, adjunta también por Argentina.
El núcleo central de la Bienal se desarrollará en un galpón de 22.000 metros cuadrados, cedido por la Fundación Renacer. Este inmenso galpón que iguala en superficie al de la Bienal de San Pablo, perteneció a Grundig. Su utilización imprime un significado muy especial para la ciudad ya que estuvo abandonado por más de diez años y muchos de los antiguos operarios de la empresa y sus hijos están capacitándose para trabajar en el montaje y como guí­as de la bienal.
Esta primera Bienal del Fin del Mundo invadirá toda la ciudad cuyo epicentro es la histórica cárcel; los artistas intervendrán el paisaje, incluida la costa del Canal del Beagle, y diferentes espacios de la trama urbana: la casa Beban de 1904, el Museo del Fin del Mundo, el viejo aeropuerto. En el proyecto intervendrán numerosos artistas de Latinoamérica, Finlandia, Francia, Italia, Noruega y Portugal.
Ya podemos imaginar una de las emblemáticas obras de Kcho que hablan de su Cuba natal flotando en la Bahí­a Encerrada. Dos mil coloridas banderas flameando detrás de la lí­nea de La Misión, con la Bahí­a de Ushuaia como fondo; un proyecto del Grupo AAVRA encabezado por Nora Correas, que consistirá en implantar sus insignias inspiradas en la Wimpala, bandera de los pueblos originales, denunciando las urgencia ecológicas. Los Carpinteros de Cuba, Gabriel Guaraci, Tunga y el Grupo Bijarí­ de Brasil, Santiago Sierra de España, el Grupo BGL de Canadá ya están trabajando en sus proyectos. De Argentina participan, Luis Benedit, Guillermo Kuitca, Charly Nijensohn, Fabiana Barreda, Horacio Zabala, Karina El Azem, Iván Calmet, Paula Senderowicz, Mónica Alvarado, Bruno Stecconi, Andrea Juan, Alicia Herrero, Graciela Sacco, Alfredo Londaibere y el Grupo fin del mundo, compuesto por Belén Gache, Jorge Haro, Carlos Trilnick y Gustavo Romano. Uno de los grandes homenajeados es Nicolás Garcí­a Uriburu, verdadero pionero en trabajar en temas comprometidos con el cuidado del planeta.
La ciudad se verá revalorizada gracias al proyecto de Clorinda Testa de re-colorear los principales espacios públicos y al proyecto de Carlos Tahys de reparquización de la ciudad. Estas huellas quedarán impresas en la fisonomí­a de la ciudad más austral del planeta por la que pasan, por temporada, un promedio de 350 cruceros, en los que viajan entre dos y tres mil pasajeros.
Bien al fin del mundo, existe un proyecto ambicioso, un proyecto que llegó a Ushuaia con toda la intención de quedarse.

 
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