News Argentina

miércoles 16 de julio, 2008
JAVIER CAINZOS
Transitar el mundo del arte para ampliar la conciencia
por Laura Batkis
JAVIER CAINZOS

Javier Cainzos es Director del Grupo Gastronómico de Buenos Aires. A los 34 años, tiene a su cargo los restaurantes Marini, Maizales, 1816, Calcio, Domani y Pueyrredón. El grupo comenzó a adquirir obra a partir de la realización de un mural en uno de sus locales pintado por Cynthia Cohen y Guadalupe Fernández. Así­ es que compraron obra de Cynthia Cohen, Eduardo Arauz, Remo Bianchedi, Martí­n Di Girolamo, Marcelo Pombo, Benito Laren, Dani Umpi, Gachi Hasper y Alicia Paz, entre otros. Una manera de difundir el arte junto a la actividad empresarial.

Cuándo comenzó su interés por el arte?
Cuando me divorcié. Como Director del Grupo Gastronómico de Buenos Aires, la primera obra que compré fue la de un húngaro que se llama Iarca. Estaba en Estados Unidos, en Chicago, yendo a Miami a lo de una amiga. Entré a una galerí­a donde habí­a obra de este artista. Entonces vi unos platos pintados que me gustaron. Le compré dos a mi amiga y me quedé inmóvil contemplando una obra. El artista me dijo: "Esa obra es para vos". Yo nunca habí­a comprado arte y eso era nuevo para mí­, porque era un mundo que no me pertenecí­a. Finalmente la compré, la colgué en mi casa y estuvo bueno. El arte es un poco como el amor, de pronto coincidí­s en un momento y después te vas por otro camino. Ahora estoy en otra cosa, pero entonces la obra tení­a que ver con algo que me estaba pasando.

¿Usted se conecta con el arte desde un lugar afectivo?
Está habiendo un cambio en mí­ a partir de transitar el mundo del arte como lo hago ahora. Las obras que a mí­ me atraen son las que tienen que ver con el afecto.

Si viene un galerista o un asesor y le dice: "Tiene que comprar esta joven promesa del mundo del arte porque tiene futuro", pero a usted no le gusta, ¿qué hace?
No la compro. Las obras que yo compro son aquellas que transmiten mucha sensibilidad. Me conmueve la sensibilidad, que es lo que me pasa con la gente también. Me gusta rodearme de gente que sea afectuosa. Hay artistas que respeto pero que no me interesan como para comprar sus obras.

¿Y cuál es el tipo de obra que no le interesa?
No me gusta convivir con una obra que causa un efecto desde un lugar que te pone en tensión, con sentimientos violentos o agresivos. Hay obras muy frí­as que son interesantes pero no me conmueven. Puedo admirar ese trabajo desde la complejidad que tiene la obra, pero no me pasa nada.

Usted es amigo de los artistas, se empezó a vincular mucho con el mundo del arte. ¿Siente que cambió su vida?

Sí­, mi vida cambió por completo, aunque mi esencia es la misma.

Pero su actividad cotidiana como empresario se amplió al conocer otra gente, otros modos de vida, incluso a los artistas de quien usted es amigo.

Yo soy hijo de inmigrantes, mi papá tení­a un restaurante y el camino que transité en mi casa siempre fue el de los negocios. Siempre estuvo todo orientado hacia eso. La verdad es que soy todo lo que mi padre hubiera querido, y eso no me plantea ningún conflicto, estoy contento con eso, y mi padre, que vive, también. Me va bien, disfruto de la actividad que tengo, pero evidentemente siempre hubo en mí­ un interés que iba más allá de los negocios. Quiero aclarar que disfruto de mi actividad empresarial y me divierte, pero además tengo un interés más relacionado con lo existencial. Y esto lo transité desde muy joven. A los veinte años me compré "Así­ hablaba Zaratustra" de Nietzsche, en ese entonces no entendí­ mucho, pero ya estaba en una búsqueda. Después cuando entré al mundo del arte fue como encontrar a la persona amada. Encontré muchas coincidencias entre mis intereses y el de mucha gente que está en el mundo del arte.

¿Usted siente que encontró en el arte un ámbito que cubre sus necesidades existenciales y espirituales?

Más bien dirí­a un ámbito en el cual puedo ampliar mi conciencia. Además de hacerlo con otras disciplinas; estudio teatro, filosofí­a, historia de la música.

¿Qué es el arte?

Es una pregunta que se plantea entre los coleccionistas, también. De hecho, estuve este año con Ignacio (Liprandi) en Arco y conversamos sobre este tema. Para mí­ el arte es conexión con otro. Pienso que al ver una obra uno se conecta con el artista. Porque ese artista tuvo una idea de belleza, de sensibilidad o una idea conceptual que sintetiza lo que a uno como espectador le pasa.

¿Puede mencionarme un artista conceptual que lo conmueva?
Luis Camnitzer.

¿Y otro artista que sea más visual en su propuesta, que también lo conmueva?
Gachi Hasper.

O sea que no se trata de la tendencia o el movimiento que sigue el artista, sino de que la propuesta sea sensible, tanto en un orden visual como mental.
Sí­. También hay un artista que quiero mencionar, lo conocí­ hace poco, se llama Dani Umpi. Expuso en Belleza y Felicidad. Con este artista coincidimos en la idea del amor que ambos tenemos. Yo quiero producir una obra de teatro sobre este tema del amor.

¿Usted se definirí­a como un coleccionista?
Yo creo que me estoy convirtiendo en coleccionista.

Y ser coleccionista no es solamente comprar una obra.
No. Yo creo que uno transita el mundo del arte de acuerdo a sus intereses y posibilidades. En mi caso hay un interés por el mundo del arte. No sé qué le pasa a los demás coleccionistas, pero a mí­ me encantarí­a ser artista, no tengo el talento para serlo. Pero además de comprar obra, cuando ya se tiene la casa repleta de obra, empieza a pasar otra cosa. Si se tiene dinero disponible, se lo puede poner en el banco, en la caja de seguridad o en el exterior. Pero también se puede poner ese dinero en obra. Entonces la obra pasa a ser una alternativa de inversión, lo cual está bien, porque se impulsa algo que a uno le gusta. Ahí­ ya se empieza a comprar no solo por gusto sino también por inversión. Me parece que un coleccionista de verdad tiene más que ver con eso que con lo que yo vine haciendo hasta ahora. En pensar, además, en cómo asegurar el capital, y entonces aparece otra variable que es el mercado del arte. Para eso sirve ir a ferias de arte, para conocer la realidad del mercado de arte. En mi caso fue como algo que se fue dando, me fue llevando a pensar de esta manera. Así­ es que de a poco empecé a pensar en comprar arte como una alternativa de inversión que además me da mucho placer.

¿Usted no cree que encara su actividad empresarial de un modo creativo?
Pienso que sí­, eso es algo que uno lo lleva adentro. Yo estoy siempre buscando transformarme, buscando cosas que constantemente hagan impacto en mí­, que me transformen como persona. Tal vez sea una etapa de mi vida, ahora estoy en eso, me interesa transitar diferentes mundos. El del arte, el del teatro, la música y el de la actividad empresarial.

En sus restaurantes hay obras de arte.
Sí­. El Grupo Gastronómico de Buenos Aires adquiere obra para sus restaurantes, en muchos casos. En Marini hay un mural pintado por Cynthia Cohen y Guadalupe Fernández. Hemos comprado bastante obra en la galerí­a Zavaleta Lab. También tuvimos obra que era del espacio de arte Sonoridad Amarilla.

¿Qué le recomendarí­a a alguien que empieza a coleccionar?
Que lo haga y que circule por el mundo del arte, porque es una experiencia enriquecedora. Que compre lo que le gusta, aquello que quiere tener colgado en su casa, que empiece por ahí­. Insisto en un aspecto que quiero remarcar, y es que creo que recién ahora me estoy convirtiendo en coleccionista. Para mí­ esto es un tema que se basa en disfrutar, en el goce. Si coleccionar arte me provocara estrés, no lo harí­a.

¿Cuál fue la primera obra que adquirió?
Yo compré algunas cosas antes pero creo que la primera vez que compré una obra de arte, de una artista, fue de Cynthia Cohen. Yo siento algo afectivo con su obra. A partir del mural que hizo en el restaurante la empecé a conocer, a querer, voy siguiendo su trayectoria y le compro obra. Es muy bueno eso de colgar afectos en la casa de uno. No podrí­a colgar en mi casa algo de un artista que no respetara como persona.

Perfil

Licenciado en Administración, un dí­a le encargó un mural a Cynthia Cohen y Guadalupe Fernández para colocar en uno de sus restaurantes. Se empezó a involucrar con el arte y hoy es referente para otros coleccionistas jóvenes. Dice que no podrí­a comprar la obra de un artista que no respetara como persona, y que en su caso coleccionar arte es una alternativa de inversión que además le da mucho placer.

 

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