Nota publicada online

martes 28 de mayo, 2019
Premio Itaú Artes Visuales. Parte III
Memoria y balance a 10 años de un premio y una colección
Garay Basualdo, Eugenia
por Eugenia Garay Basualdo
Premio Itaú Artes Visuales. Parte III

Tercera parte de esta nota sobre el Premio Itaú a las Artes Visuales, un premio privado que valida, a través de jurados de selección y premiación de reconocidas trayectorias y de todo el país, las tendencias contemporáneas emergentes. La presente exhibición en la Casa del Bicentenario da cuenta de ello.

La colección

Se puede enmarcar el inicio de este certamen en la emergencia de nuevas colecciones de arte contemporáneo en la Argentina, porque inefablemente las obras adquiridas componen una extraordinaria antología de arte emergente de primer nivel y, a la vez, totalmente federal. 

Con un remarcable predominio de la fotografía en sus versiones analógica, estenopeica y digital, y dándole lugar también a la foto - performance, se encuentran ocho piezas de Gabriel Chaile (Tucumán), Jorge Miño (Corrientes), Luciana Lamothe (Buenos Aires), Pablo Ziccarello (Buenos Aires), Jair Jesús Toledo (Córdoba), Walter Barrios (Buenos Aires), Florencia Levy (Buenos Aires) y Erica Bohm (Buenos Aires). Además, Elisa O´Farrell (Buenos Aires) suma una acuarela sobre papel en clave fotográfica.

Siguiendo un orden de proporciones, lo audiovisual cuenta con cinco obras de Camilo Guinot (Buenos Aires) con un video en cámara fija, Guido Yannitto (Mendoza) y Francisca Kweitel (Buenos Aires) con una video - performance cada uno, Marilina Prigent (Mendoza) con un video en HD, y Kevin Kripper (Buenos Aires) con una video-instalación.

Dos dibujos en grafito de Mariano Vilela (Buenos Aires) y Mariana Sissia (Buenos Aires), respectivamente, y una tinta de Maximiliano Rossini (Córdoba), se destacan por la destreza en el manejo de la técnica y los materiales.  

Las obras modulares se hallan representadas con una serie de grabados de Juan Reos (Buenos Aires) y un políptico, realizado en acrílico sobre tela, de Julián de la Motta (Buenos Aires).  

Con instalaciones de Andrés Denegri (Buenos Aires), Ayelén Coccoz (Buenos Aires), y Romina Casile (Santa Fe); y objetos y esculturas de Martín Carrizo (Córdoba), Mariano Giraud (Buenos Aires), Javier Soria Vázquez (Salta), Franco Fasoli (Buenos Aires), y Sol Pochat (Buenos Aires) se  termina de componer el acervo Itaú de 27 obras.  

Este fabuloso índice de nombres no solo denota que se trata de una colección integrada por obras de jóvenes y, ciertamente, muy reconocidos artistas, sino que evidencia las estéticas aparecidas durante los últimos 10 años traspuestas en los más diversos lenguajes, y trabajando sobre las temáticas del momento, como el cuestionamiento sobre la condición actual del artista, el entorno globalizado y sus influencias, la cita y la re significación, el humor de corte crítico y la crítica en tono de denuncia, entre muchas otras.

Los fundamentos para constituir una colección suelen provenir de la intención de formar un legado[i], ya sea privado o público. En el caso de la Fundación Itaú se cimenta en el lema de su misión cultural: “estimular la experiencia artística a través de experiencias transformadoras.”[ii] El certamen es el móvil para alcanzar este objetivo, y el resultado deviene en una colección en formación que solo se conoce públicamente en la edición 2016-2017, que se realiza en el Palais de Glace con la curaduría de Fabián Trigo[iii], que actúa como jurado de selección en esa ocasión.

Coninuamos publicando los seleccionados de la edición 2019, con sus respectivas memorias descriptivas.

Paula Senderowicz (Buenos Aires) Todo lo que pesa tiene que arder, 2018 Óleo s/tela 130 x 150 cm Todo lo que pesa tiene que arder. Combustión: el oxígeno reacciona ante una sustancia que se altera rápidamente y deviene energía. La materia roja, desea captar lo inasible de ese instante. Mediante capas, enmascaramientos, adición y sustracción, busca equivalerse a esa transformación química, al juego de luz y calor; así maquilla la imagen del estallido. La fuerza sutil es tan poderosa, que ya no recuerda qué es lo que pesa y arde.
Santiago Viale (Córdoba) Objeto no 23 (Mar), 2018 Madera, motor, esferas de bronce 100 x 145 x 100 cm Una obra cinético/sonora realizada principalmente en madera. Mediante un motor o una manivela, una serie de ruedas y platos giran, moviendo una palanca que hace oscilar un “tambor”. Este posee en su interior bolitas de acero bronceado, que al rozar el parche en su base, generan un sonido similar a las olas del mar rompiendo en la costa. Mediante la construcción intelectual y mecánica, busco construir pequeñas atmósferas sonoro/poéticas. Remitir a la naturaleza. Traer el mar al living.
María Noel Toledo Gonzo (Córdoba) Gemmatio, 2018 Tela y guata 200 x 140 x 100 cm Gemmatio es el resultado de la investigación del proceso de la gemación como sistema de reproducción asexual. En este conjunto de “crías” se exploran posibilidades morfológicas mediante la repetición, acumulación y crecimiento, presentes en la naturaleza. Un cruce de campos entre arte y biología donde aparecen rasgos de diferentes sistemas orgánicos, dentro de un espacio de licencias poéticas y afectivas, para generar una experiencia o una conexión con la naturaleza basada en extrañeza.
Cristian Segura (Tandil, Provincia de Buenos Aires) Mono y yo, 2019 Fotografía impresa s/tela 85 x 150 cm Mono y yo es una fotografía de grandes dimensiones donde el artista se retrata con un morillo de bronce cincelado y dorado (época Luis XV) de la Colección Mercedes Santamarina. La ausencia de su rostro sugiere lo efímero de la condición humana frente a las obras de museo que nos sobreviven. El objeto pertenece al Museo de Bellas Artes de Tandil, del que Segura fue director con 23 años de edad, entre 2001 y 2002, y de dónde ha obtenido insumos y disparadores para desarrollar buena parte de sus obras.

La consolidación 

El Premio Itaú se convierte en un clásico en el ámbito artístico argentino y, a partir de la octava edición, amplía el rango etario a “sin límite de edad”, bate el récord de inscripciones con 2583 aplicaciones y muestra su colección por primera vez. También hasta el octavo concurso inclusive, la Fundación Itaú otorga la oportunidad de organizar el certamen a dos curadoras noveles, Ayelén Vázquez y Marina Conte, fomentando su crecimiento durante cuatro ediciones realizadas por cada una.

Tras ocho años de intenso trabajo y por la magnitud que alcanza el premio, en septiembre de 2017 la Fundación convoca a Adriana Lauria, una de las más prestigiosas curadoras de la Argentina que suma su destacada pericia en la novena y la presente ediciones. Atendiendo a contener la demanda de los más altos niveles de profesionalización del premio y del campo curatorial, también incorpora a quien escribe como coordinadora para fortalecer la gestión y trabajar conjuntamente con la curaduría.

En la edición 2017-2018, con 4450 aplicaciones y batiendo todos losrécordsdeun premio argentino, la Fundación Itaú afronta el desafío de realizar una exposición lo más proporcionada posible con 94 finalistas en los dos primeros pisos de la Casa Nacional del Bicentenario. El Itaú se transforma nuevamente en un hito.  

En relación a la presente edición que celebra los 10 años del Premio, Adriana Lauria señala en el texto curatorial:

“Desde el inicio la convocatoria apostó a un arte “sin disciplinas”, reconociendo la realidad del presente que valora todos los recursos a la hora de hacer arte, sobre todo con la irrupción de la tecnología. Así, la exhibición recorre sinuosos ejes que van desde la pintura de inspiración fotográfica, la fotografía que busca las texturas pictóricas o lo performativo, cuando no actualiza su esencia documental atravesándola con conceptos ideológicos. Estrategias y deslizamientos semejantes se pueden encontrar en el video –con el infinito repertorio del artificio digital–, en los objetos y su palpable riqueza matérica, a veces asistidos por el impulso del movimiento o de la luz, que también vuelven cambiantes a la pintura, el dibujo o la escultura, combinándolos imaginativamente en instalaciones. Lo artesanal valora la habilidad de la mano frente al exceso de lo tecno, mientras que las novísimas herramientas tecnológicas, sea la robótica, la impresión 3D –motivo del Premio especial de este año–, el mapping, junto a los modelos de la biología, la historia o la sociología, buscan dar cuenta del acontecer vital, en un aquí y ahora cargado de pluralidad y tensiones, notas salientes de una expresión coral.”[iv]

 

Rodolfo Marqués (Buenos Aires) La puerta de Moloch, 2018 Témpera sobre rodillos de madera, plástico, motor, componentes electrónicos, madera, parantes metálicos galvanizados, pintura fondo universal 65 x 105 x 35 cm Ed. de 5 c/una xilografía, compuesta en tipos móviles y pochoirs a la témpera, 33 cm x 26 cm. La puerta de Moloch es una máquina autómata que genera combinaciones de imágenes, a partir de una programación grabada en un PIC que controla el movimiento de un motor que hace girar poleas de diferentes diámetros, insertadas en palos de amasar de madera, que sirven como soporte de las escenas pixeladas a la témpera. La obra está conformada por la máquina en movimiento y una estructura que exhibe uno de los ejemplares resultantes.
RES (Córdoba, vive en Buenos Aires) Metaesquema Buenos Aires (A Bony), 2017-2019 Fotografías Lado A: Balazos (Ministerio de Economía), 2019, 60 x 50 cm, impresión a chorro de tinta. Lado B: Metaesquema Buenos Aires, Malba, 2017, 60 x 50 cm, impresión a chorro de tinta. Dos fotos contrapuestas en un mismo marco. Lado A Balazos (Fachada del ministerio de Economía, 2019). Lado B Metaesquema Buenos Aires (Metaesquema de H. Oiticica con reflejos de Buenos Aires de H. Coppola y autorretrato en el Malba, 2017). Dos tomas directas, analógicas, dos impresiones a chorro de tinta que, así relacionadas, aluden a Disparos de Oscar Bony.
Micaela Gauna (Buenos Aires) Tesoros por placer, 2018 Óleo sobre lienzo y resina, calco de carne picada en resina, calco de carne picada en yeso y resina 150 x 65 x 22 cm Tesoros por placer es una instalación, un ensayo personal donde estudio la categoría de pintura instalada. Cuatro piezas que habitan un espacio; piso y pared. Concebir la obra propia como un todo, cuerpos pictóricos y escultóricos siguiendo con la línea de mi objeto de estudio: la carne. La acumulación como retórica del arte contemporáneo. Repetición, insistencia, multiplicación de imágenes y gestos. La carne como depositaria del deseo y la contradicción, la pulsión, la pasión, el goce.
Mariano Grebnicoff (Córdoba) Clara, 2017 Fotografía 60 x 100 cm Clara fue el nombre dado por el colonizador y portador del primer rinoceronte de la India a Europa, que fue objeto de atracción, excentricidad y musa inspiradora de pintores y artistas en sus representaciones de época. Hizo varias giras por América y luego volvió al viejo continente hasta su muerte.

En suma

Esta colección abre el debate sobre la conformación de un corpus de arte llevado a cabo desde una institución privada que no es un museo pero que valida, a través de jurados de selección y premiación de reconocidas trayectorias y de todo el país, las tendencias contemporáneas emergentes corporizadas en obras de un ineludible valor patrimonial.

Queda bregar porque esta colección sea expuesta con mayor frecuencia, y a la vez, sea debidamente estudiada y puesta en contexto dentro de la historia del arte argentino más reciente.

 
Martín Weber (Buenos Aires) Sangre, 2018. Video 3’ 42”. Hay un tipo de pasado que no precede al presente sino más bien lo habita, puede emerger y morar ese ahora en los años de crisis y desintegración y los lugares más lentos y olvidados. Esta obra aborda una de las tres figuras emblemáticas que inspiraron el discurso político latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX: el Che, Evita y Perón. Todos sufrieron profanación y ocultamiento. Al Che le cortaron las manos para su reconocimiento en La Higuera, la noche posterior a su ejecución.
Giovanni Zapata (Quito, Ecuador, vive en Buenos Aires) Bleu, 2018 Video instalación 2’ 29” 100 x 150 cm Colaboración musical: Andrés García Bleu parte de la idea de generar un espacio inmersivo y a la vez contemplativo. Donde se muestra la imagen algorítmica del mar partiendo de la idea de la cadencia de las mareas para generar su estética visual. Toma las olas y su movimiento simultáneo, generando un pulso vital entre el océano y el cosmos; como un animal dormido abrazando al continente. Planteamos al mar desde sus profundidades más atormentadas, en relación directa con la mirada interna de cada espectador.
Ana Clara Soler (Buenos Aires) Alfabeto, 2018 Óleo s/madera calada 120 x 150 x 3 cm Los calados que integran Alfabeto se sitúan en el borde entre el objeto y la obra de dos dimensiones. Juntos y combinados forman un mensaje encriptado, como si fueran letras de un lenguaje inventado. Aparecen como una unidad mutable, pueden cambiarse de lugar, alejarse o comprimirse, combinarse de distintas formas. El marco suele ser la apertura y el cierre de la obra al exterior, me interesa diluir ese borde.
Pablo Javier Martínez (Jujuy, vive en Córdoba) 49,9 km. De la serie peregrinación, 2018 Díptico. Fotografía digital, toma directa, impresión Giclée. Total: 120 x 120 cm Realicé un trayecto caminando 50 km. Recorrí la distancia que tiene una peregrinación a la que había prometido acompañar a mi padre y a la que no fui. Caminé en el Cabildo de Córdoba sobre un rollo de papel extendido en una de sus galerías dejando mis huellas con carbón. La galería tiene una extensión de 23 metros, es decir que realicé 2173 idas y vueltas. Hay una insistencia en la repetición que refuerza el gesto por construir corporalmente la imagen de una experiencia que nunca sucedió.
Lucas Pisano (Buenos Aires) Cúmulo N° 34 o " La conquista de la permanencia", 2018 Grasa grafitada esgrafiada s/ papel. 80 x 116 cm Realizada íntegramente con grasa grafitada sobre papel, perteneciente a la serie Cúmulos-impregnación de grasa sobre papel, Cúmulo N° 34 o "La conquista de la permanencia" es una operación de acumulación de grasa, de incisiones y barridos sobre el papel. Un cúmulo de desechos, de escombros, de lo que excede... un tótem de la acumulación residual.

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