News Argentina

miércoles 6 de agosto, 2008
Retratos - rostros
por Graciela Lehmann
Retratos - rostros

Qué hay en un rostro? ¿Por qué preservar una enigmática sonrisa en un lienzo? ¿Por qué atrapar una mirada misteriosa en una fotografía? Desde la época de los romanos, el retrato como género ha funcionado como herramienta eficaz para conservar minuciosas descripciones físicas de personajes anónimos y célebres, e incluso ha ido más allá, al representar rasgos de sus personalidades.

“En pocos centímetros cuadrados de un rostro, un hombre encuentra sitio para los rasgos de todos sus antepasados, para las expresiones de toda su vida y para sus deseos”, dijo alguna vez el poeta Ralph Waldo Emerson. Quizás esta definición puede echar luz sobre la fascinación que ha ejercido el retrato como género a lo largo de los siglos.
Curiosamente, en materia de artes visuales, la temporada artística en Buenos Aires ha comenzado con varias muestras que simultáneamente proponen reflexiones sobre el retrato, realizado en diversas técnicas como la pintura y la fotografía. A continuación, un recorrido por algunas de esas muestras que ofrecen una excelente oportunidad para revivir la pasión por este género y animarse a descubrir qué hay de asombroso en un rostro.

Rostros admirados

Un Cortázar joven, serio y reflexivo, con un cigarrillo en la boca, mira a la cámara con ojos penetrantes, “ligeramente separados”. Detrás de la intimidad de ese retrato en blanco y negro, tomado por la fotógrafa Sara Facio en 1967, habitan bestiarios, cronopios y juegos fascinantes. “Yo buscaba al personaje de Rayuela y aquella tarde en París, le hice rollos y rollos de fotos y luego elegí ésa porque me gustó y se la mandé por correo y me contestó que le encantaba y que quería que fuera su foto oficial, y así fue”, contó la fotógrafa a Arte al Día.
Como en el caso del retrato de Julio Cortázar, Sara Facio ha materializado en imágenes a lo largo del tiempo, su propia mirada sobre personajes, y éstas se han vuelto emblemáticas para la gente. Y eso le gusta: “Siempre las he sacado con admiración y respeto, tratando de mostrarlos en lo mejor que tienen y quiere decir que la gente ha captado eso”.
Muchas de estos retratos, testimonios latentes de otras épocas, hoy se exponen en la muestra Sara Facio Antológica.1960-2005, que puede verse en Imago, el espacio de arte de la Fundación Osde, integrada por 179 obras. Escritores y personajes de la cultura regional son retratados en las series de “Escritores de América Latina” y “De brujos y Hechiceras”. Pero no sólo hay personajes célebres también están los retratos de seres anónimos.
Y estos últimos son, según la fotógrafa, los más desafiantes. “Siempre me ha atraído mucho la gente desconocida, la gente de la calle, mirar sus rostros y descifrarlos”, comenta.
Es que Sara siempre tuvo una gran atracción por el rostro. “Tengo formación de Bellas Artes y lo primero que me enseñaban a hacer era dibujar yesos con caras y me parecía extraordinaria porque había compañeras que le daban vida a esos yesos. Siempre me pareció un misterio el hecho de reproducir un rostro en la pintura o en la escultura. Después cuando comencé con la fotografía me di cuenta que tenía esa intención y empecé a tomarlas”.

Retratos testimoniales

Otra imagen emblemática de la fotografía contemporánea es una tomada al Che Guevara, que integra uno de los 350 retratos de la retrospectiva René Burri, uno de los reporteros gráficos más famosos del mundo. ¿Quién no ha visto alguna vez la foto del Che Guevara fumando un gran cigarro, cómodamente sentado en su oficina en La Habana? Burri la tomó a principios de los años 60, durante una sesión que duró tres horas. La imagen recorrió el mundo y fue publicada en diarios y revistas internacionales.
La fascinación por documentar una época y sus protagonistas se cristaliza en las imágenes de acontecimientos que marcaron la historia del siglo XX, y en los retratos que René Burri hizo de célebres personajes como Richard Nixon y Dwight Eisenhower, Pablo Picasso, Ingrid Bergman, Le Corbusier, María Callas y Alberto Giacometti. Exhaustiva, interesante y cuidadosamente montada, la muestra René Burri que se exhibe en el Centro Cultural Borges, es indispensable para comprender la dimensión estética que se oculta en la práctica de documentar.

Rostros ausentes

Original y movilizante, la propuesta del fotógrafo Gustavo Germano, que por estos días puede verse en el Centro Cultural Recoleta plantea un objetivo para nada sencillo, siguiendo la línea del retrato: representar ausencias y, de ese modo evocar la vida de personas desaparecidas durante la última dictadura militar.
De grandes dimensiones, en Ausencias se contraponen siempre dos fotografías. Una tomada de álbunes familiares, en la que se refleja a un grupo de personas, amigos o familiares en alguna situación cotidiana, y junto a esa imagen se expone otra en la que el fotógrafo recrea el lugar y la situación de la primera foto pero en la época actual, con algunas de las personas presentes, pero también con lugares vacíos: los de aquellas que murieron víctimas del plan sistemático de represión ilegal, entre los años 1976 y 1983.
En la muestra pueden verse catorce casos, a través de los cuales “se pone rostro al universo de los que ya no están”.
Rostros para armar

A lo largo de los años, y con asombrosa vigencia el retrato se ha transformado en función de la mirada personal del artista y de la experimentación de los nuevos lenguajes plásticos.
En la muestra Rostros que por estos días se presenta en el flamante espacio Angel Guido Art Project, se exponen obras de Gustavo Lowry y Alejandro Thornton, dos artistas de Buenos Aires de diferentes generaciones y lenguajes, que trabajan sobre el mismo tema, a través de la fotografía y la pintura, respectivamente. “Lowry desde el hiperrealismo representa la psicología y el físico de los protagonistas”, señala la curadora del espacio Victoria Pease y explica que el artista trabaja con una cámara muy antigua, de modo que los retratados deben permanecer quietos hasta tres minutos, lapso en el que el artista les habla para crear un estado de hipnotismo. Alejandro Thornton, desde la pintura, realiza un planteo totalmente diferente. Trabaja con un solo rostro representado en diferentes dimensiones y fondos, que de algún modo aparece “como una identidad universal”, explica la curadora. Al recorrer la serie se descubre que se trata de un autorretrato, como si fuera un juego en el que el artista es también protagonista.
En una línea más tradicional, retomando la influencia de célebres maestros como Piero Della Francesca y Rembrandt, en la muestra de Julio Chaile, Retratos se exponen once retratos en su mayoría de coleccionistas argentinos.

Oscar Wilde decía que “todo retrato pintado comprensivamente es un retrato del artista, no del modelo. El modelo es puramente el accidente, la ocasión”. Quizás eso tienen en común todos estos rostros que se multiplican, todos ellos nos dicen mucho de los personajes retratados, pero quizá revelan aún más de los artistas que los hicieron.

Info:

Sara Facio Antológica. 1960-2005.
Hasta el 29 de marzo, en Imago Espacio de Arte, Suipacha 658

René Burri. Un mundo
Hasta el 21 de abril, en el Centro Cultural Borges, Viamonte esq. San Martín

Gustavo Germano. Ausencias
Hasta el 30 de marzo, C.C. Recoleta, Junín 1930

Alejando Thornton y Gustavo Lowry. Rostros
Hasta el 28 de marzo, en Angel Guido Art Project, Suipacha 1217

Julio Chaile. Retratos
Hasta el 30 de marzo, en Sara García Uriburu,
Uruguay 1223 - PB. 5

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