Nota publicada online

miércoles 22 de mayo, 2024
El archivo de Emilio Renart en Del Infinito
Constancia de la Especie.
por Alejandro Zuy
El archivo de Emilio Renart en Del Infinito

La exposición curada por Javier Villa presenta, por primera vez al público, materiales que hasta el momento se encontraban en custodia de Viviana Pérez que permiten explorar la intimidad de los procesos creativos de un artista imprescindible y resignificar su legado.

Emilio Renart. Año 1964, Premio Nacional Di Tella, Sector A, En proceso.

Un espectro recorre las calles de Buenos Aires, el espectro de Emilio Renart. La coincidencia temporal en nuestra ciudad de dos exposiciones que abordan su obra conforman una atípica y dichosa oportunidad para apreciar de manera exhaustiva el arco integral de su trayectoria.  
Ante la tentación de realizar una comparación entre ambas, resulta más atinado conjurarla desde un principio. Sería incurrir en un error establecer una suerte de compulsa entre ellas, además de una contradicción con el pensamiento del propio Renart. Alienígena, que se expone en Colección Amalita y Constancia de la especie en Del Infinito, conforman un flujo de información y experiencias estéticas que apuntan a la complementariedad entre un macrocosmos y un microcosmos: en la primera es posible encontrar la materialidad de las obras consumadas, en la segunda nos sumergimos en los intersticios de sus procesos, en la fecunda trastienda de un laboratorio-taller.

La constancia de la especie según el artista mendocino es “esa capacidad de asombrarse, indagar, reflexionar, acompañada de esas dudas, temores, miedos que condujeron y conducen a encontrar soluciones (creatividad)”. Capacidad que ha estado presente desde los precoces albores de la humanidad y que él al sintetizarla en ese concepto medular que es creatividad, llevó a la práctica, tanto en lo personal, como en la labor pedagógica.

Siete áreas expositivas se distribuyen en la sala. En la primera se disponen vitrinas que contienen negativos, diapositivas y contactos fotográficos de los cinco Integralismo-Bio Cosmos realizados en la década del sesenta. Además, se hallan registros de esculturas y dibujos de ese mismo período referentes a otras exposiciones y de obras anteriores a los Bio Cosmos. En relación a éstos, develando su familiaridad, acompañan en la pared otros dibujos efectuados entre 1959 y 1983.  

A escasa distancia, sobre cuadro paneles que semejan un prisma, se exhiben bocetos dibujados con birome sobre papeles administrativos de Obras Sanitarias de la Nación, organismo público donde se desempeñaba Renart, pertenecientes también a la serie Integralismo-Bio Cosmos, otros más libres y a máquinas de su propia invención. Los continúan una zona de proyección de diapositivas que registran las Multimagenes de 1989 junto con dos piezas de la serie Línea plástica experimental de 1983 confeccionadas con desechos, respetando un formato y una escala preestablecidas que remiten a los ejercicios que daba en sus cursos de Introducción a la creatividad.
El perfil inventivo de Emilio Renart está atestiguado por un conjunto de máquinas y herramientas que él mismo, no solo se ocupaba de diseñar y construir en su taller, sino que consideraba como parte del cuerpo de sus obras. A pasos de ellas se halla otra vitrina, en este caso con registros fotográficos del período de sus Multimagenes, que comprenden la década del 79 al 89. La sucede una variedad de obras que consignan la idea de fragmentación. Entre ellas destaca la proyección de una encontrada en el archivo junto a un dibujo original que muestra una grieta ausente en la primera. Se añaden un dibujo cortado y vuelto a ensamblar y una escultura de papel arrugado. En el extremo más distante de la galería se ubican dibujos de la década del 50 y 70 y pinturas de los 60.

Renart, Emilio. Año 1966, Obra enviada a la Botica del Ángel. Título La Novia 4

Por último, en lo que constituye un verdadero acierto curatorial, se encuentran desplegados a lo largo y a lo ancho de una pared, a modo de transparencia del impecable trabajo de investigación, dos extensos diagramas de relaciones. Uno rastrea las progresiones formales de la obra del artista y el otro refiere a períodos y a aproximaciones diferentes que éste realizó acerca del integralismo y la fragmentación. Completan este despliegue una serie de documentos entre los que aparecen constancias de patentes de invención, negativos, diapositivas, hojas de contacto, reseñas en revistas, catálogos de exposiciones, una imagen de una obra perdida y un ejemplar de su libro Creatividad (1987).

Constancia de la especie tiene un alto nivel de compromiso con algunos de los temas que preocuparon a Renart. La exposición encuentra su potencia en la tensión entre los factores restrictivos y los expansivos, en el límite entre Eros y Tánatos, concurre a la materialidad que compone el archivo no solo a buscar respuestas, sino que despliega los interrogantes que ésta había macerado durante años.
Un archivo es algo más que retazos de una historia, de una biografía. Es una memoria viva que, en el caso de Renart, lejos de oprimir como una pesadilla a las generaciones del presente se parece más a un extraño espejo en el que ellas pueden advertir aquello que se encontraba en falta.    
 

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