Nota publicada online

martes 14 de junio, 2022
Performance de Ananké Assef
Soy una mujer que vuela
Performance de Ananké Assef

Rolf Art presentó la activación SOY UNA MUJER QUE VUELA, performance e instalación de Ananké Asseff y José Alejandro Restrepo inspirada en la actual exposición en sala “PARQUEDADES: escenas de parque para una actriz, video y música” de José Alejandro Restrepo y María Teresa Hincapié, el 09 y 10 de junio en el marco de NODO -CIRCUITO DE GALERÍAS-, organizado por MERIDIANO -Cámara Argentina de Galerías de Arte Contemporáneo de Argentina-.

Volver a abrazarnos, trasmitir las emociones poniendo el cuerpo; algo que ansiábamos recuperar.

Florencia Giordana, directora de Rolf Art

Aqui un poema de Oliveiro Girondo que acompaña el sentir de esta performance. No hacen falta mas palabras!

¡TODO ERA AMOR!

¡Todo era amor…amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche…
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M
mayúscula,
chorreando de merengue,
cubierto de flores blancas…

(…)

Amor con sus accesorios, con sus
repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de
ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y
telefónicas.

(…)

Amor que es, simplemente amor.
Amor y amor…¡y nada más que amor!

NO SE ME IMPORTA UN PITO…

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas
de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento
afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí!- y en esto soy irreductible- no les
perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

(…)

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las
estrellas!

(…)

Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos
una mujer terrestre?

(…)

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando