Nota publicada online

jueves 24 de septiembre, 2020
Esteban Pastorino
Explorar los límites de la fotografía, en Galería Del Infinito
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Esteban Pastorino

Una de las primeras muestras en inaugurar en estos tiempos de pandemia es la de Esteban Pastorino en Galería Del Infinito. Desde Arte Online lo entrevistamos en vivo respetando la distancia recomendada y con barbijos de por medio. Un recorrido fantástico por una obra que se destaca por por su calidad estética, originalidad y técnica.

Esteban Pastorino es un artista con voz propia que nos enfrenta al desafío de extender nuestra percepción del tiempo.

El interés por la mecánica la heredó de su abuelo inmigrante italiano, mecánico y armero. La fotografía de tu padre, fotógrafo aficionado quien, le regaló varias cámaras, como la Kodak Fiesta, todo un símbolo de época.

Desde muy chico sus hobbies fueron el aeromodelismo, ferromodelismo y el tiro deportivo. La revista Lúpin fue la bitácora de su infancia. La célebre revista de historietas, que se caracterizaba por su contenido técnico, científico y los planos de aeromodelismo, lo hicieron fan de los aviones. Cursó la carrera de Técnico Mecánico en el colegio Otto Krause, graduándose en 1990. Interesado en la fotografía ingresó al fotoclub y poco mas tarde estudió durante dos años en Fotodesing donde Carolina Antoniadis, Fabiana Barreda, Aldo Bressi, Virginia Del Giudice y Edgardo Filloy, fueron sus profesores.

Entre 1995 y 1997 trabajó como fotógrafo freelance y como asistente en diversos estudios fotográficos publicitarios; allí descubrió que “la fotografía siempre miente”. Ya con una mirada puesta en el arte, participa de los talleres dictados por Juan Travnik y Fabiana Barreda.

Esteban Pastorino

Lo fascinó una muestra de Edward Shaw en el Centro Cultural Borges sobre la arquitectura de Francisco Salamote lo  y decidó explorar fotográficamente dichas obras arquitectónicas. Realizó varios viajes por la provincia de Buenos Aires en los cuales participaron también Ignacio Iasparra, Santiago García Navarro y Pablo Ziccarello. El resultado de esos cuatro años de trabajo se convirtió, en 2002, en su primera muestra individual en la Fotogalería del Teatro San Martín.

Interesado en el registro urbano desarrolla una manera diferente de fotografiar; construye sus propias cámaras para registrar una forma de percibir la realidad inspirada en fotófrafos del siglo XIX. Realiza el sueño de sus fotografías aéreas, primero con ayuda de un barrilete, desde aviones y, mas tarde, con drones. En 1999 llega su segunda muestra individual en el Espacio de arte Juana de Arco donde exhibe por primera vez una serie de fotografías panorámicas tomadas con esta cámara construida por él mismo en la que el punto de fuga desaparece para convertirse en una línea. Para exhibirlas necesitó diseñar también un formato especial.

A partir de ese momento su obra se vuelve inconfundible. Panorámicas extensísimas que nos muestran cielos, paisajes, y ciudades que creemos reconocer. Sus obras no tienen títulos justamente para evitar darnos datos; simplemente hay que recorrerlas y vivirlas.

La actual muestra en Del Infinito parte de tomas realizadas en el 19 y producida en plena cuarentena. El montaje es un nuevo punto de inflexión. Esteban necesitó “salir de la pared”, tal como lo explicó en la entrevista. Módulos organizados a modo de mecano avanzan por paredes, columnas y piso y se apropian del espacio: una línea de cielo abraza la columna de la galería, el paisaje desciende hasta el piso y se escapa en busca de nuevos horizontes.

Como afirma Vanesa Magnetto en el texto de la muestra “El formato panorámico acentuado, la verticalidad en alguna de las imágenes, la convivencia del día y la noche en otras, y, en todas, la ausencia de un punto de fuga central que organice la enunciación y la mirada (jerarquizando el espacio) hacen que estas panorámicas se distancien de aquello que el ojo desnudo puede percibir, para desplegar un uso específico del dispositivo que genera una traducción en movimiento que tensa y reconfigura lo fotografiado.” Y agrega “La mayoría de las imágenes cartografían el territorio fotografiado, replicando la visión que tendríamos desde un avión o, la que puede reproducir una vista digital satelital, con la diferencia sustancial de que en estas panorámicas no opera la idea del dominio o posición del espacio. Lejos de la mirada de reconocimiento y codificación estricta del territorio propuesta por Google Earth, la estrechez de estas fotografías, que contrasta fuertemente con su extensión, nos obliga a buscar en el recorrido del fragmento el sentido de la imagen. Al igual que en las nubes equivalentes de Alfred Stieglitz , pero desde un punto de vista invertido, Pastorino indaga sistemáticamente sobre una región: la sobrevuela, la recorta, traza diferentes recorridos sobre ella, pasando varias veces por el mismo punto del espacio para ver, cómo se ve, más temprano o más tarde. Genera una cartografía de su experiencia fotográfica.”

Esteban Pastorino nos propone una experiencia diferente: mirar el mundo desde una nueva perspectiva. Muchas veces esta desaparece y nos deja suspendidos en el espacio y nos induce a extender nuestra percepción del tiempo, en busca de libertad. ¡Ésta es la premisa!

Aquí la entrevista