Nota publicada online

miércoles 15 de julio, 2026
Ángela Copello en ODA
El instante antes de cruzar
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Ángela Copello en ODA

ODA Galería de arte presenta En uno o mil años, obras inéditas de Ángela Copello, con curaduría Daniel Fischer

La fotografía tiene el poder de detener el tiempo. Ángela Copello hace algo más. Detiene un segundo para revelar aquello que el tiempo suele ocultar.
Toda su obra ha estado ligada a la naturaleza. Árboles, agua, flores, montañas. Pero nunca fueron paisajes. Fueron territorios sensibles donde lo visible parece rozar otra realidad. Lugares donde el silencio adquiere espesor y el tiempo deja de correr para convertirse en presencia.
En En uno o mil años, su nueva exposición en ODA, esa búsqueda alcanza una nueva profundidad. Ya no observa la naturaleza como refugio o como fuerza vital. La convierte en un umbral.
Un eclipse. La flor dama de noche, que sólo florece unas horas. La entrada a una cueva. El mar cubierto de niebla. Incluso el carbón, materia nacida de una transformación profunda. Cada imagen habla del instante previo. Del momento en que algo está a punto de suceder.
Nada es explícito. No hay respuestas. Apenas señales.

"Estoy convencida de que no nos vamos para siempre", dice la artista. Esa convicción sostiene la muestra de principio a fin. No desde una mirada religiosa ni desde una afirmación dogmática, sino desde una intuición profundamente humana: la de que existen lugares donde el mundo visible se vuelve más transparente y deja entrever otra dimensión.
Las fotografías no buscan demostrarlo. Lo sugieren.
Hay una serenidad poco frecuente en estas obras. Invitan a detenerse. A respirar más lento. A aceptar que no todo necesita ser comprendido para ser experimentado.
Quizás allí resida la mayor potencia de esta serie. En recordarnos que todavía existen imágenes capaces de abrir preguntas en lugar de clausurarlas.
Frente a ellas, el espectador deja de mirar un paisaje. Comienza a habitarlo. Como si cada obra fuera una puerta apenas entreabierta hacia aquello que nos excede, pero que, por un instante, se deja intuir.
Ángela Copello vuelve a recordarnos que la fotografía puede ser mucho más que una imagen. Puede detener el tiempo. Puede abrir una pregunta. Porque, a veces, una fotografía no conserva un instante. Conserva el paso fugaz entre un mundo y otro.

Pantano