News Argentina

miércoles 16 de julio, 2008
JUAN DOWNEY Y SUS EFECTOS
por Sabrina Cuculiansky
JUAN DOWNEY Y SUS EFECTOS
 

La exposición Efecto Downey que se exhibió en la Fundación Telefónica recorre los diversos planos asociados a la representación de la imagen. Sin embargo, cada uno de los artistas que acompañan al artista chileno con sus obras invierten y deconstruyen los elementos de la representación clásica al utilizar diversos modos y regulaciones actuales que caracterizan la puesta contemporánea.

La exposición Efecto Downey que se exhibió en la Fundación Telefónica recorre los diversos planos asociados a la representación de la imagen. Sin embargo, cada uno de los artistas que acompañan al artista chileno con sus obras invierten y deconstruyen los elementos de la representación clásica al utilizar diversos modos y regulaciones actuales que caracterizan la puesta contemporánea.
About Cages es la instalación de Juan Downey (1940-1993), quien nació en Chile pero se formó en los Estados Unidos y comenzó a trabajar con la videoinstalación en los tempranos setenta. La obra fue realizada por el artista parta la sexta edición del World Wilde Video Festival-Kijkhaus, celebrado en La Haya en 1987. Es una video instalación de video monocanal con un solo monitor que proyecta los movimientos de un pájaro ubicado en el centro de cuatro jaulas con pájaros reales que pí­an, mas dos parlantes exteriores. Al conectar los pájaros con los planos sonoros resignifica la teorí­a del montaje cinematográfico en directa alusión al efecto Kulechov, nombre reutilizado en la muestra. Downey ideó esta pieza en una visita a la casa de Ana Frank en Amsterdam que coincidió con la lectura del artista de las confesiones de un represor del Servicio de Inteligencia Chileno. A través de los altavoces dispuestos en la sala, los fragmentos grabados del relato de Ana Frank se superponen con los del torturador y se escuchan a cada lado de la jaula. De esta manera Downey propone al preso y el carcelero, el enjaulado y la jaula, o la debilidad y el poder.
En el otro extremo de la sala se proyecta una selección de su videografí­a que incluye "Trans Américas", obra realizada cuando convivió con los yanomami del Amazonas.
En el primer piso cinco artistas proponen obras que se apoyan e influyen mutuamente. Adriana Bustos, utiliza un í­cono de las pampas locales: el caballo. Con una propuesta imitativa de la naturaleza y un paisaje cordobés de fondo, la artista propone una gran fotografí­a color donde la noción de pose esta vez se remite a un caballo de cartonero. Un ejemplar que no tiene el brí­o del tí­pico cuadrúpedo sino que es lo contrario: quieto, deprimido, el reverso de su imagen.
Mario Navarro imprime sobre una tela de recubrimiento de fachadas en remodelación una foto intervenida de la sala de operaciones de la experiencia "internet socialista" desarrollada en Chile en plena Unidad Popular. Concentra su mirada en las relaciones de arte, diseño y polí­tica. La regulación representativa continúa en la obra "Pesebre" donde Fredi Casco recurre a la máxima fuente de representación con la cita bí­blica de la Sagrada Familia y la Natividad como parodia de los relatos acerca del origen en dos esculturas. En la primera se conecta con dos tiempos tecnológicos donde el niño es reemplazado por un monitor de vigilancia, en la segunda aparece el niño y su gemelo, un mito de gemelidad que opera en ciertos imaginarios indí­genas pero que en Occidente atenta contra la legalidad de la representación. Ingrid Wilde utiliza la entrevista en video para proponer la dislocación entre el nombre pronunciado por la palabra y el cuerpo, es decir, la pérdida de la identidad. Finalmente Claudia Casarino proyecta imágenes de sus padres sobre prendas blancas colgadas en un ropero que al mismo tiempo le sirve como marco de referencia para la fijación del retrato familiar. Un total de escenarios que utilizan la metáfora invertida para representar el imaginario colectivo, una figura que propone al espectador mediar en un efecto enunciativo de identificación y reconocimiento al mismo tiempo que de extrañamiento y otredad.

Cerró el 20 de agosto en Fundación Telefónica, Arenales 1540.

 

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