Nota publicada online

martes 11 de febrero, 2020
Yuyo Noé en el Palacio Duhau
Mucho mas que “Ochentayseis"
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Yuyo Noé en el Palacio Duhau

Y una vez mas Yuyo Noé nos vuelve a sorprender. Esta vez en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau donde se exhiben varias de las obras de su última muestra en Rubbers “Ochentayseis” -título que alude a su edad-, y donde se sumaron varias obras históricas y de gran tamaño.

Es un placer recorrer la muestra escuchando sus acertivas reflexiones embuídas de ese humor que lo caracteriza. La obra de Yuyo es inconfundible pero, al mismo tiempo, siempre propone nuevas búsquedas. “Prefiero pintar mal que repetirme”, confiesa riendo.

Para este asérrimo militante del caos, la creación es una búsqueda permanente; siempre aborda la vida con la misma curiosidad con que afronta la muerte: sin temor. En la obra “La derrota de la muerte”, ironiza con la cercanía de ‘la señorita parca’. Allí “hay de todo”-como él mismo afirma- incluso un texto que es una clase de filosifía. Vale la pena detenerse a reflexionar sobre cada línea.

En sus obras el caos se contrapone la calma, como en “Homenaje a Arthur Rimbaud” un adolecente de 18 años convertido en el poeta del siglo. En esta obra el texto del poema en su idioma originario cobra mucha importancia. Yuyo incluyó en la obra la traducción pero, necesitó hacerlo en lápiz y borrarlo tenuemente para no perder el espacio. Al color contrapone el blanco y negro y, a la materia, el vacío y la palabra. Porque la palabra en Yuyo tiene un sentido profundo. Ha editado decenas de libros y ahora está corrigiendo “El arte entre la tecnología y la rebelión” -un libro que escribió entre el 68 y el 72 y nunca publicó- para la Feria del Libro.

 

Los títulos de sus obras, con sus juegos de palabras, irónicos y divertidos, son un giño al espectador.“Un escéptico optimista” es practicamente un autorretrato: se reconoce como un ecéptico por naturaleza que encara la vida y su obra con oprimismo incorregible, permitiéndose jugar sin reglas y sin condiciones. Así es como también se permite compartir con otros su quehacer artístico. Para realizar el vitral “Siempre buscando la luz”, trabajó con ensamblajes de vidrios de colores. En sus investigaciones con cerámicas “División”, “Intriga” y “Duda” con Natalia Revale.

La Duda

Otra novedad que dejó saber, en el almuerzo de prensa que compartimos, es que la Fundación Luis Felipe Noé ya es un hecho y que la primera acción será una exposición el 3 de marzo en el Museo Nacional de Bellas Artes de Hugo Rodríguez, un artista argentino y “escultor notable” que vive en Brasil y no tuvo oportunidad de reconocimiento en su país natal. Otra muestra de su personalidad: una gran generosidad, con sus pares, sus dicípulos y maestros.

Noé realizó cerca de 100 exposiciones individuales desde 1959 al día de hoy, tanto en la Argentina como en los Estados Unidos y Europa. Su pintura vibra atravesada por la conciencia de la incertidumbre. Su trabajo está en continuo movimiento -es un torbellino de ideas, reflexiones y preguntas-, como el caos. Pero el caos de lo imprevisible, un concepto que tiene que ver con la transformación constante, con la creación y la creatividad que fluye.

Yuyo Noé insiste en su provocadora desmesura, y en su verborragia -tanto con el pincel como con la pluma- contagia al espectador con su entusiasmo y se revela como uno de los grandes artistas contemporáneos.          

#NoTeLaPodesPerder