Nota publicada online

jueves 24 de marzo, 2022
¿Qué hacer o quehacer?
Propuesta semanal
 ¿Qué hacer o quehacer?

Naranja, magenta y azul de César Paternosto

Adquisición a César Paternosto, 1967

135 x 135 x 5 cm

Naranja, magenta y azul corresponde al período en el cual César Paternosto comenzó a pintar las caras laterales del cuadro generando una continuidad que extendía la composición total hacia los cinco centímetros de profundidad que le asignó al bastidor. No obstante, la pintura de ese borde es invisible desde el frente de la obra. Esa prolongación hacia los laterales –que obligaba al espectador a desplazarse para completar la lectura del cuadro– fue el puntapié inicial para sus trabajos de la serie conocida como “visión oblicua”.
A comienzos de la década del sesenta Paternosto había formado parte de la vanguardia informalista surgida en la ciudad de La Plata, al integrar el Grupo Sí (1). Sin embargo, esa etapa de experimentación con el gesto y la materia fue breve, ya que en los bocetos fueron apareciendo algunas formas geométricas que aún conservaban la impronta de su factura. En 1964 junto a Alejandro Puente realizó una exposición de estas pinturas a las que Aldo Pellegrini dio el nombre de “geometría sensible”, dado que se trataba de producciones que preservaban tanto la huella del sujeto como las calidades de la materia y el desflecamiento de los contornos, a diferencia de la objetividad que pretendían las formas netas y los colores planos que habían pintado los artistas concretos (2).
El repertorio geométrico de Paternosto fue introduciendo formas ondulantes y redondeando los vértices, como en el caso de la témpera Cuadrado ultramar (inv. 562) que posee el MNBA. Estas obras comenzaron a incorporar bastidores anchos que expresaron su voluntad de subrayar el carácter físico del cuadro, pintando no solo la cara frontal sino también los laterales (shaped canvas). Al transformar los bordes en un elemento activo, este tipo de propuestas acentuó el carácter de objeto, desdibujando la frontera entre la noción de pintura y de escultura propiamente dicha. En este sentido, al prologar la exposición conjunta realizada con Puente en 1966 –donde Naranja, magenta y azul fue presentada por primera vez– Romero Brest señaló que tal vez “sin conciencia” estos artistas habían creado un nuevo género de pieza artística, “que parece cuadro y no es cuadro, que parece objeto y no es objeto”, a los que llamó “portables mural” (3). En este período Paternosto presentó Rhyma Dipt III en la tercera Bienal Americana de Arte realizada en Córdoba en 1966, obra con la cual ganó el primer premio y desde 1967 se estableció en Nueva York.
A fines de la década del sesenta redobló su apuesta al trabajar sólo sobre los laterales, dejando en blanco la pantalla sobre la cual el arte occidental había desarrollado la historia de la representación pictórica. La estrategia radicalizó el desplazamiento de la atención hacia los laterales y obligó al observador a modificar el marco de referencia habitual. Durante su estancia neoyorquina, estas propuestas fueron presentadas bajo el título The Oblique Vision en la exposición realizada en 1970 en Sachs Gallery y, al año siguiente, se exhibieron en la galería porteña de Carmen Waugh. Luego obtuvo la beca de la Guggenheim Foundation en 1972 para continuar sus desarrollos en pintura.
A partir de un viaje realizado a Bolivia, Perú y al norte argentino en 1977, Paternosto se interesó por la escultura monumental inca. Allí documentó los sitios arqueológicos y admiró la síntesis geométrica del arte textil, sometido a la reducción formal del signo escalonado, el rombo o la pirámide debido a las exigencias de la urdimbre y la trama del telar. Sus pinturas de los años ochenta recuperaron esa geometría simbólica del arte prehispánico, a través de la monocromía de la arquitectura inca y del empleo de una trama reticular (4). Hacia el fin de la década esta línea de trabajos plásticos se completó con la publicación de Piedra abstracta. La escultura inca: una visión contemporánea (5) y, más tarde, con su curaduría de la muestra internacional Abstracción: el paradigma amerindio, presentada en 2001 en el Palais des Beaux-Arts, Bruselas, y en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, España (6).
 que condujeron a las pinturas de visión oblicua– desembocó en los trabajos con bandas adheridas al perímetro que reaparecen en los costados de la tela. De esta última serie el MNBA posee la pintura Marginalidad y desplazamientos (inv. 11099).
Según ha señalado Paternosto, el término “oblicua” alude tanto a la acción del espectador que corre el punto de observación para ubicar el área pintada, como a la situación de descentramiento de la superficie frontal, aspecto que también puede comprenderse como una pérdida de la valorización del frente del cuadro, donde convencionalmente se situó el meollo de la pintura. En este sentido, se trata de un desafío que cuestiona el hábito de la frontalidad en la lectura tradicional y procura inaugurar un modo de observación integral de estos objetos, al subrayar la relación dialéctica frente-lados, cuya importancia raramente había sido reconocida.

por Cristina Rossi

Yente y Del Prete en MALBA

Curada por Marita García, curadora en jefe del museo, “Vida Venturosa”los reúne por primera vez con una selección de más de 150 obras, entre pinturas, esculturas, tapices, dibujos y libros de artistas; y abarca el amplio rango de sus trayectorias, desde los años 30 hasta los 80.

La muestra se inicia con las primeras piezas abstractas y de experimentación queDel Preteexhibió entre 1933 y 1934 enAmigos del Arte,y que fueron recibidas sin demasiado éxito por la crítica del momento.Yentesiempre fue un sostén en la carrera de su marido, organizando su obra para libros y catálogos y reflexionando sobre ella.

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Claude Viallat en el MACBA

El color adquiere un lugar crucial en la obra de este iniciador del movimiento Soportes/Superficies que revolucionó la forma tradicional del cuadro en la década del setenta. "Es en el propio gesto del color que el cuadro se produce sin imitación”. Viallat compone desde hace más de 60 años un universo que estalla en colores, dejando rastros de su poesía universal en el espacio y el tiempo.

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Martín Reyna en Del Infinito

Esta exposición individual del artista argentino radicado en París hace alrededor de treinta años invita al espectador a adentrarse en la pintura y transitar su recorrido.

Lo de Martín Reyna siempre fue la pintura y ahora, en la galeríaDel Infinito, realiza un salto cuántico y nos da la oportunidad de perdernos en su fantástico mundo de formas y colores como nunca antes.

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Marcelo Saraceno en Cecilia Caballero

El universo observable

Sus naturalezas muertas, floreros, retratos, desnudos femeninos que a golpe de terracota y yeso directo van generando formas que parecen esbozos y no obras terminadas, lo que los hace más atractivos e inquietantes como producto final. Son síntesis de una belleza que logra sin mayores pretensiones de contemporaneidad pero convencido que, cuando crea, lo hace desde la historia del oficio de escultor que lo acompaña y lo lleva a darlos por concluidos en ese punto del trabajo donde otros estarían por comenzar.

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Si estás por el norte:

Ultimos días para visitar la muestra de Bruno Gruppalli en María Casado

Más cercano al perfume o al humo

Los neones de Bruno Gruppalli viajan desde Guadalajara hasta Beccar. Pero, ¿Son neones en verdad? ¿Esculturas, tal vez? ¿Utilerías de una acción? ¿Escenografías de una cotidianidad particular? El neón propiamente dicho es un gas noble, un elemento químico aislado por primeravez en 1989 por el químico británico Sir William Ramsay.

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Eso que veo

Victoria Schiopettoes fotógrafa y, como tal, gran observadora de la belleza. El fotógrafo dibuja con luz y su arte radica de inmortalizar esos instantes mágicos que luego revivimos cuando volvemos a mirarlos. Pero ella va mas allá: su búsqueda está orientada a revelar el paralelismo inconsciente que nosotros creamos; esa realidad que vemos y que es propia de cada uno de nosotros.“Las imágenes que se encuentran en nuestro inconsciente condicionan la realidad que vemos”, afirma y esto es lo queSchiopettopresenta magistralmente en la galeríaJackes Martínezen San Isidro.

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Mirada Expandida

"Espacio Hussek", un espacio no tradicional ubicado en Martínez, en el partido de San Isidro, presenta dos sensibles artistas cuyas miradas expandidas van más allá del paisaje:Pachi Almeyda,pintura yMasako Kano, fotografía. Hasta el 4 de abril.

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