Nota publicada online

lunes 25 de mayo, 2026
Nicola Costantino en el Museo Estévez
La belleza de un jardín de las delicias petrificado
por Claudia Laudanno
Nicola Costantino en el Museo Estévez

Inverso es el nombre aglutinante de la actual exposición individual, de la artista rosarina Nicola Costantino, en el Museo de Arte Decorativo “Firma y Odilio Estévez”. La misma se extiende hasta el próximo 18 de junio.

Detalle de obra

La paradoja de un jardín invertido, esto es, de una naturaleza que crece, expandiéndose en todos los sentidos para alcanzar el cielo, eso es, de por sí, un giro copernicano para el universo de las instalaciones objetuales, y Costantino es consciente de ello, con la colosal site specific installation que exhibe en la sala central del Museo Estévez. Raíces arriba pendiendo del techo, flores y capullos abiertos en una suerte de paraíso edénico colocado boca abajo, del mismo modo que las pinturas del recientemente fallecido pintor alemán, George Baselitz. Justamente, un universo vegetal boca abajo, para concientizarnos acerca del poder de la naturaleza proliferante y del mundo vegetal, como si se tratara de un Rain Forest invertido ex profeso. 
Para montar esta instalación se colgaron desde las vigas de arriba y los tirantes de la sala la obra monumental de Costantino, que pesa de 500 a 600 kg.
Intervinieron el equipo de montaje del museo, como el propio de la artista. 
Al mismo tiempo que se realizaron tareas de excavación en la sala central, por un grupo de arqueólogos, los cuales, descubrieron el viejo pozo de agua de la familia Ibarlucea, antigua dueña del predio, mucho antes que el matrimonio de Firma y Odilio Estévez
El trabajo de Nicola Costantino, puede interpretarse como una instalación disruptiva, con una zona central con flores de ceibo y penachos de cáñamo deshilachados y colgantes, previamente teñidos de verde. En medio de esa espesura petrificada de la naturaleza, a través de la utilización de la técnica japonesa del nerikomi, en escultura, el visitante puede acceder a un recorrido y ser parte de ese paisaje o environment, detenido en el tiempo.
El nerikomi, más bien conocido como the art of color clay, fue utilizado desde la pandemia por la escultora rosarina, residente en Buenos Aires. De allí, en más creó patrones y diseños vegetales y florales, combinando arcillas de diferentes colores. Pero he aquí, que a diferencia de esmaltar o pintar la superficie, el color forma parte de la masa interior de la arcilla, con lo cual, el diseño atraviesa toda la pieza. En este sentido, el nerikomi, exigen planificación, ajuste y paciencia. Muchas veces, al nerikoni se lo relaciona con otras técnicas japonesas como el neriage - piezas con torno de alfarero - y agataware, el cual, tiene un acabado de veta natural. 
Referimos aquí el complejo proceso del nerikomi.
1. Teñido de la arcilla con óxidos y pigmentos cerámicos, esto es, la arcilla de base (generalmente pasta blanca o porcelana) con la finalidad de obtener diferentes colores. 
2. Corte y armado: El bloque se corta en secciones transversales delgadas. Estas láminas muestran ya el esbozo del patrón creado y se unen entre sí, para conformar las paredes de la pieza final, empleando la técnica de placas. 
3. El diseño es interno: incluso si la pieza se desgasta o se puede llegar a lijar, el patrón continúa visible. 
4. Control versus aleatoriedad: Permite crear patterns geométricos o curvilíneos bien detallados, si bien al comprimir y unir el bloque, el resultado final, genera una pequeña sorpresa.
Previamente a esa instalación Nicola Costantino realizó esta misma obra en formato bidimensional, en un mural, presentado en el Espacio Foto Arte, de calle 6 y ruta 10, en Altos de Punta Piedra.
Según palabras de la propia artista, con Inverso “quiero invitar a reflexionar sobre qué está pasando. Hoy más que nunca, creo que el rol del artista es transmitir sensibilidad, y contribuir a su reconocimiento hacia la naturaleza, en especial hacia el mundo vegetal. Mostrar su belleza, su generosidad silenciosa”.
El pasado año en la Feria Pinta Miami, la artista se presentó con un Special Project, con curaduría de Irene Gelfman, auspiciada por Maison Pommery. Se trataba de una especie de kiosco de flores, realizadas con la técnica del nerikomi.
El pasado año la instalación Inverso, que se puede visitar en el Museo Estévez, de martes a domingo y feriados, de 9 a 19 hs, fue previamente expuesta con algunas variantes en el Octógono del Centro Cultural Borges, de Buenos Aires, como una suerte de jardín de tiempo en suspensión.