Nota publicada online
La Sala Berni abre nuevamente sus puertas para presentar la nueva muestra de Nicola Costantino. La Wunderkammer (en alemán) o cámara de maravillas de la rosarina ya se puede visitar en el Centro Cultural Borges. La artista ofrece al público una gran puesta en sala que conjuga sus jardines flotantes, máquinas en movimiento, instalaciones, producción fílmica y parte de su producción fotográfica. Con textos de sala de Gabriela Stoppelman, la “Wunderkammer” se podrá ver hasta el 08 de noviembre.
Un espacio oscuro, misterioso. Una adivina atrapada en una máquina predecía nuestro futuro y era quien tras apretar un botón nos daba una peculiar bienvenida. “En el idioma de los espejos, toda revelación no se distingue de su contraria. Recuerda que morirás”. Nuestra suerte estaba echada. Un místico recorrido nos aguardaba. Una especia de feria se desplegaba. La sala Berni albergaba el universo de la rosarina Nicola Costantino.
Como si se tratara de la entrada a una feria o carnaval. El recorrido continuaba y nos esperaban una serie de artefactos curiosos, sacados de otro tiempo. Un tráiler metálico antiguo se había instalado estratégicamente en sala, en su interior una pantalla reproducía un cortometraje, un pequeño adelanto de una película que combinaba el terror y el suspenso. Unos pasos más y las máquinas nos daban el encuentro. Como sacadas de un cuento antiguo, los sistemas de la artista recordaban a Eadweard Muybridgey su zoopraxiscopio que lograba en el siglo XIX proyectar imágenes al simultáneo para emular el movimiento.
Un par de pantallas de televisor proyectaban lo que parecía ser parte del clásico del cine de la década del veinte “Metrópolis” de Fritz Lang. La imagen parecía retratar en blanco y negro a la icónica mujer que aparece en la película original, sin embargo, una mirada en detalle encontraba a la propia artista como protagonista.
Una instalación de capullos de seda y pedazos de cuerpos repartidos. Una instalación donde el cuerpo roto se mezclaba con los hilos de seda. Las partes del cuerpo, enredadas entre las fibras, parecían alimentar la construcción de un gran telar. Una naturaleza muerta que presentaba un ir y venir de hilos. El cuerpo despedazado nutría el tejido o quizá era este el que mantenía vivo el ecosistema de lo capullos.
Un piano mágico que atravesaba la sala tocaba la misma tonada, sin pianista a la vista. ¿Una maravilla tecnológica o un artefacto mágico? No lo sabemos, más su melodía misteriosa llenaba el aire de la Wunderkammer.
Todo recordaba a un gabinete de curiosidades del Siglo XVI. Cosas mágicas y misteriosas que actuaban como una suerte de camino hacia un jardín de flores suspendidas y criaturas híbridas, una naturaleza imposible de hojas de cerámica y musgo. Fotografías que parecían salir de la bidimensionalidad.
Llenos de referencias de la Historia del Arte, el cine y la poética, la artista presenta en el Borges, universos construidos a lo largo de más de tres décadas de trayectoria. Nicola Costantino logra fusionar la naturaleza y la tecnología, lo artificial y lo natural, la fantasía y la realidad en una experiencia inmersiva para visitar y maravillarse. En un mundo en donde lo hemos visto casi todo, la propuesta de Costantino rescata algo fundamental: la capacidad de sorprenderse.
La muestra se podrá visitar hasta el hasta el 08 de noviembre en el Centro Cultural Borges, Viamonte 525, CABA.
Horarios de visita: miércoles a domingo, de 14 a 21 h
Entrada libre y gratuita.