Nota publicada online

martes 18 de septiembre, 2018
Manuel Espinosa
Una poética siempre vigente
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Manuel Espinosa

En Alejandro Faggioni-Estudio de Arte se exhibe, hasta el 4 de octubre, una excelente muestra de dibujos, tintas y óleos de Manuel Espinosa, artista fundamental de nuestra historia del arte.

Una vez mas Alejandro Faggioni nos deleita con una nueva excelente muestra de los maestros de la Abstracción Geométrica. En este caso presenta un grupo de treinta obras de Manuel Espinosa (1912-2006), que se caracterizan por su estética lírica y musical.

De espíritu inquieto y sensible, la obra de Espinosa obra derivó en la abstracción geométrica después de un breve paso por el surrealismo. Su geometría es fruto de un conocimiento perceptual mas profundo y su abstracción se basa, sin duda, en la música. Una obra que se caracteriza por la repetición del cuadrado o del círculo en toda la superficie compositiva. Se trata de tramas que interactúan y se superponen parcialmente generando un movimiento rítmico en el espacio, de avance y retroceso.

"Creo que toda la obra del hombre se mueve por amor.

Si pudiera llegar a enunciar en pintura lo que Erik Satie expresó en sus Trois Gymnopédies y Gnossiennes

-una serie de obras para piano creadas por el compositor francés-,

me consideraría feliz."

Manuel Espinosa

Manuel Espinosa -Sin titulo- -1968- óleo s cartón- 70 X 50

La crítica e historiadora Nelly Perazzo, profunda conocedora de su obra, observa que "en los primeros años de la década del 40 hubo dos acontecimientos que impresionaron vivamente a Manuel Espinosa: un viaje a Montevideo en 1943 para conversar con Torres García quien le dedicó un ejemplar de 'La Ciudad sin Nombre' y el encuentro con Tomás Maldonado en la galería Müller, probablemente en 1942. Esto provocó grandes cambios en su pintura así como la ya mítica creación de Arte Concreto-Invención cuyas ideas están vinculadas al Manifiesto de la AACI en ocasión de la muestra en Peuser de 1946.”

Espinosa viajó en 1951 a Europa y allí conoció a Max Bill, a Vantongerloo, a Vordemberge-Gildewart, Gabo y Pevsner. Deslumbrado por estos artistas, evidenció su influencia en la exposición que realizó en Van Riel en 1959. A comienzos de la década del 60 Espinosa vivió en España e Italia y a su regreso participó de todas las importantes exposiciones de tendencia constructiva del Río de la Plata. Una década decisiva en el panorama artístico nacional.

Rigurosa y refinada, la muestra reúne dibujos, tintas y óleos, que van desde 1955 hasta 1974, de este artista fundamental de nuestra historia del arte. Son varias las piezas que impactan por su poética. Un lugar central lo ocupa Achavay, un magnífico acrílico sobre tela en tonos de amarillos y ocres. También se destaca un grupo de doce papeles realizados en tinta litográfica sobre papel. Sobre esta obra en particular, la historiadora del arte María José Herrera señala ¨La obra de Manuel Espinosa siempre asombra con la variedad de sus recursos formales, pero también por los materiales. La serie de 12 tintas litográficas sobre papel que se exponen, son un ejemplo del uso de un material, otro material, que Espinosa elige por el modo en que la luz actúa sobre él. Opaco y sedoso, el trazo de la tinta se embebe en el papel y da unos planos netos, aterciopelados en los que la luz impacta de un modo especial. Distinta a las transparencias que uso en óleos, acrílicos y celuloides, la tinta litográfica, grasa y espesa expresa contundencia, precisión y elegancia, como una grafía japonesa¨.

Cabe destacar que la obra de Espinosa está muy bien posicionada internacionalmente ya que dos galerías, una en Londres y otra en Huston, lo trabajan en el exterior. Antes de fin de año se presentará, en el Museo Nacional de Bellas Artes, el nuevo libro que se enfoca en su obra sobre papel.

Una muestra realmente imperdible, en estos tiempos en que el arte puede hacernos feliz.