Nota publicada online

martes 22 de abril, 2014
Luis Tomasello
Más allá de la luz
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Luis Tomasello

"La luna es más poética que el sol,

porque su luz es una luz reflejada''

solía decir Tomasello.

Entrevisté a Luis Tomasello (1915-2014) en julio del 2007, en ocasión de su muestra en Fundación Klemm. Recuerdo su voz potente, sus manos grandes y la emoción que me embargó al contemplar sus obras. Hoy cada vez que me enfrento una de ellas, me sucede lo mismo y es que sus composiciones son poesía pura. Tomasello crea espacios y los pinta con luz.

La actual muestra del Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de la Plata exhibe en las salas 2 y 3 una selección de las 90 obras donadas por el artista al museo en los últimos años. Son obras fundamentales entre las que se cuentan sus primeras obras cinéticas, aquellas que iniciaron sus atmósferas cromoplásticas y libros objeto que se muestran por por primera vez.

Platense de nacimiento, Tomasello estudió dibujo en la Pueyrredón mientras trabajaba como albañil en la construcción como testimonian sus grandes y nudosas manos; mas tarde ingresó a la Escuela Superior Ernesto de la Cárcova e inició su vida de artista. A los 36 años viajó a Europa a reencontrar sus raíces y en la Catedral de Chartres tuvo la revelación que encauzaría su destino. "Descubrí que la luz, al atravesar esos vitrales medievales, formaba los colores y los hacía visibles.” Así descubrió el concepto de color-luz. También en ese momento estableció el primer contacto directo con los grandes artistas abstractos de la época.
 De vuelta en su patria, frecuenta a Pettoruti y Arden Quin y su obra plástica se vuelve definitivamente abstracta. Realiza su segundo viaje a París en 1957, donde se radica hasta la actualidad. Y es aquí donde da el segundo gran paso; abandona la pintura plana para conquistar el espacio. El cuadrado se transforma en cubo y el cubo fijado a la superficie del cuadro por una arista, con sus seis caras libres en el espacio, permite que, según la incidencia de la luz, una de ellas la refleje con más intensidad y así, el blanco será mas blanco. Tomasello descubre que si aplica color a una de las caras opuesta al plano, éste se refleja y se proyecta en el espacio, creando la atmósfera mágica del color-reflejado. "El color nace de la forma y se transforma de visión en sensación". La sensación del espectador es que el objeto que está frente a él se desmaterializa por el juego de la luz, sus reflejos y transparencias. Una experiencia casi espiritual.
 Tomasello conoció al que sería su gran amigo, Julio Cortázar, en su segundo viaje a Paris, cuando para sostenerse pintaba paredes. Una amistad que creció "entre mates y asados" y culminó con dos libros objetos: Un elogio del Tres (1980) y Negro el 10 (1984). En este caso fue el escritor quien ilustró con sus poemas la obra plástica y éstos fueron los últimos poemas que escribió Cortázar, en el hospital, antes de morir. Para este gran escritor, Tomasello es un alquimista que "juega a ordenar lo desordenado y a peinar minuciosamente la cabellera de la luz".
 En Francia Tomasello realizó varias integraciones arquitectónicas pero aquí la única que podemos apreciar es el mural proyectado por el artista para el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén.

Luis Tomasello falleció en su casa de Paris el 17 de enero, un día antes de su retorno definitivo a la Argentina.