Nota publicada online

miércoles 23 de febrero, 2022
Julia Padilla y Liv Schulman
La larva y el pantano en Andreani
Julia Padilla y Liv Schulman

Fundación Andreani presenta Desafíos, un ciclo de jóvenes curadores que tiene como objetivo crear un espacio de experimentación y pensamiento crítico en el marco de las nuevas prácticas artísticas y curatoriales.

En esta primera experiencia de este ciclo la curadora invitada es Mercedes Claus, quien convocó a las artistas Julia Padilla y Liv Schulman a realizar en el segundo piso de la Fundación una exposición titulada La larva y el pantano, que podrá visitarse desde el sábado 18 de diciembre de 2021 hasta marzo de 2022. Desafíos es un ciclo ideado y producido por Milagros Velasco que continuará con nuevas ediciones durante 2022.

La larva y el pantano reúne obras de Padilla y Schulman creadas especialmente para esta ocasión a partir de un diálogo con la arquitectura específica del lugar, tomando al edificio y su historia como parte constitutiva de la exposición. Por un lado, la artista Julia Padilla exhibe una serie de piezas que evocan mutaciones continuas a través del encuentro entre diversos materiales. Sobre los ladrillos vidriados del piso e integrándolos a la misma obra, una instalación de grandes superficies orgánicas realizadas en látex y polvos de bronce, cobre y hierro se desplegará desde el techo hasta el piso. El componente mineral produce una oxidación que modificará los colores y texturas de estos objetos, que se irán transformando a lo largo de la exposición. Entre esta suerte de pieles-telones, se presentan esculturas realizadas por medio del ensamble entre fragmentos de objetos artificiales y naturales transmutados, que sugieren formas híbridas entre animales, vegetales y máquinas.

Por otro lado, la artista argentina Liv Schulman -actualmente radicada en Francia- presenta un video que narra una ficción situada en el mismo espacio donde se desarrolla la exposición, pero en un tiempo divergente. Tendrá como protagonista a una artista (representada por la misma Schulman), que intenta filmar una película en el espacio de la Fundación, con la aparición de otros cinco personajes con quienes debe lidiar en la tarea. En sus esfuerzos, deambula por el lugar, el cual a medida que avanza la película se irá transformando, como un organismo vivo con agujeros, viscosidades, babosas y gusanos, mientras ella misma pierde los límites de su cuerpo y muta en sanguijuela. El video fue realizado mediante la combinación de imágenes filmadas en el lugar con dibujos de animación 2D y 3D, así como incrustaciones de elementos filmados, a la manera de un collage o un videojuego. Con el humor que caracteriza su obra, ficción y realidad se enredan en el desarrollo de la narrativa, tensionando el lenguaje al límite de lo incomprensible y llevando la historia hasta el absurdo.

Sobre la exposición, la curadora Mercedes Claus sostiene: “Mientras la obra de Schulman explora con el lenguaje como medio y pone en evidencia las limitaciones de la palabra, la de Padilla busca afectarnos corporalmente y actúa sobre la piel. Ambas obras formulan distribuciones diversas entre los cuerpos y el espacio. Comparten una atracción por lo extraño, una sensación de algo inadecuado, una predilección por lo viscoso, lo orgánico, en el límite de lo repugnante o lo monstruoso, algo que no encaja y que busca devolver al mundo su costado misterioso”.

Frente a las narrativas de dominio e individualismo que, bajo el supuesto de la razón y apelando a la luz como metáfora privilegiada, fundaron la modernidad, las obras de Schulman y Padilla nos invitan a ahondar en la oscuridad de lo indeterminado, entre el torrente de discursos enrevesados y la evocación del tacto que pone a disposición otros mundos sensibles.