Nota publicada online

miércoles 28 de agosto, 2019
Jorge Macchi
Su Cámara Traslúcida en Benzacar
Catellani, Vanesa
por Vanesa Catellani
Portal (detalle)
Portal (detalle)

Desde la poética del arte conceptual, Jorge Macchi logra que se palpe sensorialmente la densidad del aire. Una experiencia para recomendar en Galería Benzacar.

Luego de su triple muestra Perspectiva en 2016 presentada en simultáneo en MALBA, Universidad Di Tella y MNBA. ¿Que mas le podemos pedir a Jorge Macchi?[1]. En la presente exposición continúa indagando en propuestas ya iniciadas en Suspension Points -2018 en Gallería Continua- o en Díptico -2017 en Ruth Benzacar Bs.As.- Y no deja de sorprender en la espectacularidad de la intervención del cubo blanco de la galería Ruth Benzacar -Instalación Cámara Traslúcida- forzando al asistente, en una primera instancia, a espiar a través del paredón ya que no hay otro objeto observable más que la pared misma. Un damero construido con ladrillos y aire, sostenido frágilmente por alambres, donde estos espacios libres permiten emerger al siguiente paredón construido en ladrillos de cemento hueco, percibiendo la audiencia que hay algo más. Y tanto más para pensar entre ese encuentro de materialidades, entre la solidez de un ladrillo que nos guarece y acompaña históricamente, sostenido con alambre. No parece resultar en una construcción muy sólida o perdurable.  

Sitúa al público en actitud de espía, para continuar el recorrido por las escaleras que guían a la oficina. Aquí se erige Portal un cierre cerrado, no encierra más que la metáfora de ingresar a un espacio generalmente clausurado. En el acceso a las oficinas se transita entre escritorios para descubrir los videos ´TrainThriller´ e´Himno´ -obras realizadas junto a Edgardo Rudnitzky-, una serie de acuarelas ´Mr.Hyde´,´Estepa y Monoblock´, ´Ladrillo´ y ´Matríz´ ; las pinturas ´Cámara traslucida variación IV´,  ´Cámara traslucida II´y ´Cámara traslucida´, todos estos objetos circunscritos en los espacios administrativos y de trastienda de la galería. La obra Mamushka invirtiendo el sentido, imposibilitada de reproducirse. Ella misma enjaulada y observada, es todo un deleite irónico.

La presencia de las imágenes Shunga -estampas eróticas japonesas- apropiadas e intervenidas para ocultar. Una vez más ubican a la concurrencia ya no en una actitud de espía sino en una relación de tensión entre lo que se puede ver y lo que no. Exige un esfuerzo en el observador para la detección de las diferentes fases que componen esta Cámara traslúcida. Esta pulsión inherente al ser humano por descubrir lo oculto, es el motor que lleva a continuar el recorrido y con lo que juega el artista. En este caso la densidad de la presencia del aire juega su rol, como los silencios que Arvo Pärt necesariamente incluye en sus partituras para resurgir en los sonidos, así como se necesita el fondo para que emerja la figura, el aire contiene ese vacío que nos da la forma necesaria para ser.

Esta Cámara traslúcida que se repite una y otra vez en el recorrido, una pared que no oculta pero divide y bloquea. Molestan los ladrillos blancos censurando las Shungas. La instalación toda genera una danza voyerista tríadica entre obra-espectador-artista.   Si “Macchi investiga en el pensamiento de nuestros ojos” como lo señala el texto de Laura Hakel, entonces la finalidad está en la mirada reflexiva del visitante, desde el meta y el auto-conocimiento y en el encuentro con esa danza tríadica se vuelve mas evidente la intención poética presente en el goce propio de Macchi:  “Es un artista de la pérdida y de la nostalgia que ha construido una obra que nos provoca la sensación de estar en un lugar absolutamente privado y altamente secreto y, de golpe, sentir que alguien más está ahí” María Gainza.

¿Quien es el voyerista? Estas cuestiones que plantea Jorge Machi son puntas de ovillo donde se pueden realizar lecturas paralelas, ya que todo lo observable desde el exterior se nos vuelve translúcido. Así como los objetos hablan y revelan si sabemos ver,  mirar y observar; ya no hay lugar para lo privado. ¿Aun podemos intentar bloquear censurar o tapar accesos a nuestra vida? La interconectividad ha logrado barrer ese decoro en el que todos nos transformamos en espías y voyeristas. La reconfiguración de la vida social barre con las distancias físicas y mentales como lo piensa Byul Chun Han “… no hay ninguna esfera donde yo no sea ninguna imagen, donde no haya ninguna cámara. Las Google Glass transforman el ojo humano en cámara. El ojo mismo hace imágenes”.

La existencia de una inestabilidad entre lo que vemos y lo que sabemos -planteado en el texto curatorial-  entendido bajo la óptica del pensamiento Lacaniano sobre el ´acto de ver´ donde la mirada se inicia en el acto físico de la visión, luego se suma la subjetividad para finalizar en el recuerdo de lo vivido. Este ´acto de ver´ nos transforma en un devenir constante entre experiencias y rememoranzas, viviendo la paradoja de la Mamushka, atrapados en nuestro propio encierro y expuestos. Pero Jorge Macchi nos da una clave ¿se trata de saber mirar o de saber poner distancia y dejar fluir la densidad de aire necesaria? En este caso el arte como la filosofía, nos plantea las preguntas adecuadas.

Galería Ruth Benzacar
Martes a sábados de 14 a 19
Hasta el 14 de septiembre
Entrada gratuita

 

[1] Esa reflexión se la agradezco a Karina El Azem en un intenso debate que mantuvimos -desde nuestro terrenal entendimiento- de lo esperable sobre un artista que ha dado tanto.