Nota publicada online

miércoles 5 de agosto, 2020
Jimena Travaglio
"podría decir que la cuarentena me devolvió la pintura"
Jimena Travaglio

Jimena Travaglio artista visual viedmense, egresada de la Escuela de Artes Visuales de Bahía Blanca, realizó el Programa de artistas de la Universidad Torcuato Di Tella,  el Programa de Agentes CIA, y el Programa Artistas x Artistas de la Fundación el Mirador, en Munar.  Participó del 103* Salón Nacional de Artes Visuales,  y Currículum O.

Es una artista que se mueve cómoda desde la heterogeneidad tanto en sus procedimientos como en la materialidad de la obra. A través de latas, cuentas de plástico, o pintura va construyendo realidades que nos confrontan y median entre nuestro pasado y lo que vendrá a futuro.

Desde Arte Online quisimos conocer sus pensamientos en esta nueva vivencia que nos toca transitar y recorrer sus últimos trabajos.

"Mi relación con el covid 19 comenzó en febrero, durante la residencia RARO en Madrid, recuerdo estar trabajando en el taller, mientras por la radio se anunciaban los primeros casos en Italia y en España, lo escuchábamos escépticos, sin darle mucha relevancia y casi como un pie a bromas. Acercándonos al final, coincidió con la feria ARCO que transcurrió con normalidad, a pesar que los casos habían aumentado considerablemente en un mes. 

Al regreso automáticamente comenzó mi confinamiento, al principio lo tomé como un descanso, después de ese tiempo de trabajo intenso, paseos y sociales. Luego de un par de semanas comencé a sentirme desorientada. Y tomando un consejo que recibí, comencé a pintar, mientras continuaba con mi tarea docente de forma virtual. Esas pinturas eran el resultado de distintas emociones por las que iba atravesando, estados de ánimo que se reflejaban en rostros pintados en acuarela. Fue raro porque hacia muchos años que no pintaba y de pronto no podía dejar de hacerlo. Así qué podría decir que la cuarentena me devolvió la pintura, era algo que podía decidir por mi cuenta y eso me daba certidumbre, tiempo y espacio. A esa serie de pinturas le puse de nombre Psicofaces y podrán ser visitadas el año que viene en la galería El Mirador, invitada por Joaquin Barrera con la curaduría de Macarena Zimmermann.  

Lo que más extraño de este tiempo son las caminatas por la ciudad, el estar en la vereda, las conversaciones espontáneas, las salidas con amigos, el río Negro sobre la costanera viedmense y mi familia." Jimena Travaglio, agosto 2020

Danza de la muerte:  

Danza de la muerte. 2020. Tapiz de aluminio intervenido con repujado. 180 x 220 cm. Registro fotográfico de la muestra Ninguna idea absoluta. Sala de Máquinas. Madrid. 

2020. Cierre de la residencia R.A.R.O.MAd. Curadora Cecilia Medina. 

Es un tapiz de latas de cerveza unidas entre si por puntadas de alambre. Cada lata esta recortada con una forma orgánica, similar a una llama, juntas forman un fuego que se expande sobre el fondo del tapiz. La superficie de aluminio esta trabajada con la técnica de repujado, lo que va generando una textura visual y táctil.  

Sobre el fondo se emplazaron dos cuerpos danzantes, las figuras recuerdan a los esqueletos que representaban la muerte y aparecían en busca de los vivos, en las vanitas barrocas. Estos cuerpos ponen en evidencia el origen del material. Las latas dan cuenta de un tiempo anterior, de encuentro y reunión. Una fiesta que se terminó. 

Danza de la muerte
Futuro primitivo:  

Partiendo de la idea de un futuro posapocalíptico de carácter ficcional, estas piezas tratan sobre la construcción de un tiempo y espacio que lejos de hacer énfasis en la ruina, insisten en la vida después del desastre, cuando queda muy poco, casi nada. Esta escasez aparece en la elección del material aparentemente precario, así como en la utilización del tiempo, despreocupada, como si no hubiera otra cosa que hacer más que repujar y pintar el aluminio en un dibujo infinito, generando una imagen distorsionada, abstracta y fragmentada, pero cargada de virtuosismo. El tapiz remite a tejidos y técnicas ancestrales basadas en la repetición y el trabajo artesanal, dando cuenta así, de un pasado perdido; un intento por invocar algo que ya no existe. 

Estos tapices son escamas que configuran una piel metálica, proveniente de un tipo de cuerpo inorgánico que, a diferencia de nuestro cuerpo actual, remiten a la idea de transhumanismo, corriente que tiene como objetivo final transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnología ampliamente disponibles, que mejoren las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual. Un futuro en el que los humanos se desarrollan para parecerse a las máquinas y las máquinas se desarrollan para parecerse a los humanos.  

Tratando de llevar al espectador, a través de una experiencia sensorial, a reflexionar sobre su posición frente al estado de ruina y reconstrucción en el que vivimos permanentemente 

Reliquias:  

Son tapices en cuentas plásticas, que se van formando a partir de módulos geométricos que se repiten, superponen y expanden, generando un cuerpo pixelado, recortado y colgado desde las paredes de la sala. 

Las obras se inician a partir de un dibujo digital que parten de la idea de Glitch. Funcionando como un ruido colorido, psicodélico y abstracto. Las imágenes hacen referencia a las pantallas, su implicancia en nuestras vidas, en la vorágine contemporánea como medidoras de la realidad. Y a esto se contrapone una manera de hacer lenta, punto por punto, retomando una técnica ancestral como el tejido de cuentas, generando un cuerpo escultórico, brillante y pesado. De este contraste surge el nombre de reliquias ya que funcionan como un vestigio de este tiempo.