Nota publicada online

jueves 16 de julio, 2026
Fortunato Lacámera
Un prólogo que abre ventanas
por Silvina Scarano

"No pinto nunca lo que veo por primera vez; dejo venir viejas las cosas para interpretarlas". La frase de Fortunato Lacámera resume una forma de entender la pintura que atraviesa el tiempo. Para él, los objetos no eran simples modelos: estaban cargados de memoria, afectos y experiencias. "No pinto lo que no siento", escribió alguna vez, dejando en claro que su obra era, ante todo, una confidencia.
Ese mismo espíritu parece atravesar el nuevo libro dedicado al artista, cuyo prólogo, escrito por Rafael Cippolini, despierta la sensación de que el lector está por ingresar a un universo más que a una biografía. Crítico, curador y uno de los ensayistas más personales del arte argentino contemporáneo, Cippolini evita las presentaciones convencionales. En lugar de enumerar fechas o acontecimientos, propone una pregunta: ¿cómo puede un cuarto convertirse en un universo entero?
A partir de esa inquietud, invita a acercarse a Lacámera desde la experiencia de la mirada, sugiriendo que detrás de sus ventanas, terrazas, naturalezas muertas y silencios cotidianos existe una poética mucho más vasta de lo que la historia del arte suele presentar.
Con una trayectoria reconocida por establecer relaciones inesperadas entre arte, literatura y pensamiento visual, Cippolini despliega en estas páginas su capacidad para situar a Lacámera dentro de una red de afinidades que desborda cualquier lectura convencional.
Así aparecen nombres como Benito Quinquela Martín, Miguel Carlos Victorica y Víctor Cúnsolo, figuras esenciales para comprender las múltiples tradiciones pictóricas de La Boca. Pero el recorrido no se detiene allí. La presencia de Xul Solar y Jorge Luis Borges introduce la dimensión imaginaria y simbólica de Buenos Aires. Por su parte, las referencias a Edward Hopper y Vilhelm Hammershøi sugieren resonancias internacionales alrededor de una sensibilidad compartida: interiores silenciosos, arquitecturas suspendidas y luces que parecen detener el tiempo. Más que establecer influencias, Cippolini propone asociaciones capaces de ampliar la forma en que pensamos la obra de Lacámera. Todos estos creadores investigaron cómo el entorno urbano, la casa, el barrio o el puerto moldean la psicología humana, la soledad y la identidad.
El propio libro también aparece como una pieza cuidadosamente concebida. Cippolini destaca el trabajo de la diseñadora Manuela López Anaya, cuya propuesta editorial parece convertir la lectura en una experiencia visual donde el ritmo de las imágenes, los espacios y las pausas tienen tanto protagonismo como los textos. A ello se suma el impulso de Viviana y Gabriel Traba desde Galería Francisco Traba, cuyo compromiso con el estudio y la difusión del arte argentino hizo posible una edición realizada con especial cuidado. Para acompañar el lanzamiento del libro, la galería presenta actualmente la exposición homenaje “LACÁMERA”, una oportunidad imperdible para volver a contemplar un conjunto de las mejores obras del artista que rechazaba el efectismo, prefería los ocres a los colores brillantes y concebía la pintura como una práctica de absoluta sinceridad.
"Mi obra es simplemente una confidencia", escribió Lacámera. Después de leer a Cippolini, dan ganas de escuchar esa confidencia completa.
Ficha técnica del Libro pendiente
Se puede adquirir en Galeria Francisco Traba, Librería del MNBA y Librería PRO
Info útil
La exposición Homenaje “LACÁMERA” puede visitarse en Galería Francisco Traba

Marcelo T. de Alvear 819, Ciudad de Buenos Aires
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