22 septiembre 2018

Nota publicada online

miércoles 13 de junio, 2018
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Estela Pereda
EL MÁS ACÁ en el Museo Hernández
por Marcela Costa Peuser

Ultimos días para visitar la muestra de Estela Pereda curada por Carolina Pampliega en este museo enfocado en el Arte Popular y las artesanías.

Una vez mas la artista nos invita a profundizar en nuestras propias raíces rescatando celebraciones, rituales, prácticas, costumbres de distintas culturas y regiones de nuestro país, para así descubrir nuestra propia identidad. Un tema que le preocupa desde muy temprano cuando recorría la patagonia y mas tarde el noroeste argentino con Eduardo, su marido y con los Documentos de Arte Argentino editado por el Fondo Nacional de las Artes, como única guía de viaje. Fue entonces cuando descubrió el sincretismo religioso producto del encuentro cultural de nuestros pueblos originarios con el europeo y que derivó en un inmenso abanico de devociones populares y se fascinó con el tema.

La sala, a media luz, sugiere un clima de introspección que tiene como objetivo dejar de lado el vertiginoso mundo del que venimos y simplemete observar y dejarse alcanzar por todos estos símbolos que habitan la muestra. Gilda, el Cura Brochero, la Vírgen de Guadalupe, la Vírgen del Cármen, San Expedito, el Niño Alcalde de La Rioja y el velorio del Angelito -originario de La Pampa- son sólo algunas de las devociones que están representado en un gran altar. Sobre un gran tapiz la artista fue cosiendo Ex-votos que colecciona desde 1978. Ex-votos cuya única finalidad es agradecer y pedir. La obra se convirtió en participativa desde el primer día en que el público se sumó con pedidos y agradecimientos, prendiendo en el mismo tapiz sus propias ofrendas.

Llama la atención una exquisita instalación de caracoles –realizados en papel hecho a mano- que flotan en forma circular sobre un cúmulo de arena en cuyo centro una gran piedra fósil encontrada en Neuquen en 1960 que lleva impreso el mismo caracol. Caracol que encierra la divina proporción. Esta instalación habla de nuestro compromiso con la tierra.

También sobre la arena, en otro sector de la sala se reproduce un poético video en el que el mar borra sistemáticamente las palabras escritas, una y otra vez, en la orilla: “Tuve hambre y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber”. Una obra que data del verano del 2002 y que habla de los inocentes que sufren.

Los precarios cementerios de Jujuy y Salta, con sus cruces ladeadas por el viento con sus ofrendas de flores artificiales y muñecos de plástico, son otro de los temas que sobrecogen a Pereda. Una importante instalación cierra la exposición.

Si bien nació en Capital Federal, desde muy pequeña vivió en Lincoln, San Antonio de Areco, Trenque Lauquen, Zapala en Lincoln, provincia de Buenos Aires, siempre en el campo. Estela Pereda se expresa a través del dibujo, la pintura, las instalaciones, los objetos, las cajas, el libro de artista, el video y el arte textil. Sensible, curiosa y expresiva, lleva el arte grabado en su ADN -es hija y, a su vez, madre de artistas-. Realizó su primer envío al Salón Nacional en 1962, tiene una prestigiosa carrera artística, es docente y, a los 86 años sigue generando muestras que invitan a sumergirnos en el mundo de las devociones populares y a dejarnos interpelar por el encuentro y el diálogo.

Tal vez, después de recorrer la muestra, podamos comprender que, “como seres humanos necesitamos creer y todo es válido mientras pueda hacernos mejores personas.” Porque, como afirma la curadora de la muestra, “el interés y la preocupación de Estela Pereda está, no en ‘el más allá’, sino en EL MÁS ACÁ; en cómo construir y hacer de este nuestro mundo, un lugar mejor para vivir”. 

   

El sábado 16 a las 18 hs, y, como cierre de “EL MÁS ACÁ”, se ofrecerá una copa de vino para celebrar con la artista.