Nota publicada online

miércoles 3 de junio, 2026
Cynthia Carllinni en Fundación El Mirador
Crónicas de una realidad “abejizada”
por Mayte Peñaherrera
Cynthia Carllinni en Fundación El Mirador

En la esquina de Balcarce, en Brasil 301, San Telmo, se presenta la muestra de Cynthia Carllinni “Las amenazas de nuestro mundo” con curaduría de Sol Echevarría. Con una estética particular y“objets trouvés”la artista explora una realidad distópica, una posible amenaza que finalmente se materializa. Carllinni creo en el espacio de Fundación El Mirador todo un universo abejizado que busca emular una organicidad extinta que se podrá visitar hasta el 13 de junio.

Todo nació de una lectura. “Las amenazas de nuestro mundo” de Isaac Asimov. Texto que explora las posibles formas en las que se puede acabar el mundo, y que posteriormente le daría nombre a la muestra. Aunque el tema de la amenaza ya era recurrente en su obra, un encuentro azaroso con una abeja desencadenó la creación de un universo distópico que fue posible en las salas del Mirador.

Carllinni es una caminante nata. Su práctica como artista inicia con la búsqueda de sus materiales de trabajo, a veces casual, a veces intencional. El encuentro fortuito con una abeja fabricada por un artesano local desencadenó la fabricación de una serie de obras que ahora se exhiben en “Las amenazas de nuestro mundo”.

El cambio climático, hizo su trabajo, las abejas extintas llevaron a la baja de la polinización, la muerte de casi la totalidad de los cultivos, y la biodiversidad mermada. Resultado, un ecosistema global colapsado. Ahora, esculturas antropomorfas, flores artificiales, flores de brea, personajes ambiguos que se debaten entre lo orgánico y lo artificial ocupan el primer piso de la sala. Tres esculturas en forma de colmena, condensan la amenaza hecha realidad. Máquinas y sujetos tejen un ecosistema que gira en torno a una realidad palpable: las abejas han dejado de existir.

Una escultura nos aguardaba con un kit con todos los implementos necesarios para “abejizar”. Pues sí, las abejas ya extintas necesitaban un reemplazo. Esta máquina, casi como un altar prometía convertir cualquier objeto en una abeja. Sin saberlo, esta obra operaba como un preámbulo, una premonición de lo que nos esperaba.

Como es costumbre, el subsuelo de Fundación El Mirador siempre promete sorpresas. Esta vez, no podía ser la excepción. Un laboratorio se extendía de pared a pared cercado por resortes de colchón. Las abejas artificiales aprendían en este, a ser eso que no eran, una abeja real. Haciendo uso de motores y ventiladores, las pseudoabejas volaban o pretendían hacerlo, convencidas de su propia falsedad. En el rincón de esta instalación móvil, una serie de objetos que quisieron ser abejas, pero no lo lograron, despojos y desechos, descansaban como un recordatorio del error. La presencia constante de aquello que no funciona, pero que sigue formando parte de un todo. Cuadros bucólicos desalineados pintaban un horizonte vegetal que ya solo existía en el lienzo. En el medio, un panal gigante hecho de pedazos de piso de madera cubiertos en brea. Otro hallazgo casual de la artista, apilado y barnizado.  En fin, la amenaza en su máxima expresión.  

Las piezas de Carllinni están llenas de simbolismo. Flores, plantas y animales que suelen representar la vida, ahora se han resignificado como objetos que juntos tocan un final distópico pero posible. Sin embargo, lejos de ser una muestra fatalista, “Las amenazas de nuestro mundo” se aborda con tintes de la tragicomedia. La artista logra el equilibrio perfecto entre la tragedia y lo naif.  

De la búsqueda intuitiva de objetos que “recolecta sin saber para qué” la artista detonó toda una puesta en sala que resulta refrescante. Lo Naif de su trabajo lo hace interesante y atractivo, pero no por eso, menos elocuente y claro al expresar su mensaje.     

Carllinni confía en la capacidad de su arte para poner ciertos temas de diálogo. Asimismo, espera que esta, su primera muestra individual en Fundación El Mirador pueda desencadenar cuestionamientos sobre el mundo amenazado en el que vivimos actualmente y ese en el que posiblemente podamos vivir.

Una flor oscura y decaída se encontraba junto a la entrada de la galería. Bajo la flor, una pequeña abeja natural, sobre ella una cápsula de cristal que dejaba ver su cuerpo. Parecía ser una explicación de la artificialidad que nos esperaba, pero para nosotros, fue una suerte de desenlace. El luto de la flor se extendía al espectador pues, una vez recorridas las salas se dimensionaba la gran pérdida.   

En el marco de la muestra se invita a un Taller y pic nic para infancias. Los participantes deberán llevar un objeto amarillo para “abejizarlo”. La actividad se desarrollará el día 06 de junio de 16 a 17.30hs en Fundación el Mirador, Brasil 301, CABA.