Nota publicada online

miércoles 28 de septiembre, 2016
Congreso de Tucumán comienza su itinerancia
200 años de arte argentino llegan a Rosario
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Congreso de Tucumán comienza su itinerancia

La muestra, curada por Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes y por Jorge Gutiérrez, actual director de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Tucumán, reúne piezas clave del MNBA, en diálogo con obras de jóvenes contemporáneos, organizadas de acuerdo al diseño de montaje de Gustavo Vázquez Ocampo. Un proyecto concebido para dar visibilidad a nuestro valioso patrimonio y comenzar a descentralizar las políticas públicas en el campo del arte.

Después de inaugurar en Tucumán, llega a Rosario. Los próximos destinos son Mar del Plata, Neuquén, Córdoba, San Juan y Salta. 

Pensada por Américo Castilla, como una celebración del Bicentenario de la República, la muestra inaugurada el 1ro de julio en el Museo Timoteo Navarro de Tucumán llega, con gran expectativa, al Museo Municipal Juan B. Castagnino de Rosario en su derrotero por el país con el objetivo de reconocernos y repensarnos a través del arte.

Este seguramente es el proyecto mas ambicioso de los últimos años ya que cuenta con un importante cuerpo de obras de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes a la que se suman piezas de arte contemporáneo de artistas de las distintas regiones. Para esta selección se contó con la valiosa mirada de sus curadores, Andrés Duprat y Jorge Gutiérrez, dos personas que conocen en profundidad jóvenes artistas de nuestra Argentina profunda, versátil y creativa, por haber trabajado juntos en “Interfaces", un programa de la Dirección de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura de Nación -que en ese momento dirigía Duprat, y que contó con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes-, que acercó clínicas artísticas a las provincias.

Antonio Berni, León Ferrari y Norberto Gómez, Piezas clace del acervo nuestro patrimonio que por primera vez recorren los principales museos del país.

Pero, ¿Cómo dar cuenta de 200 años de arte argentino?

“Es una tarea casi imposible", admite Duprat horas antes de abrir la muestra, “siempre la mirada es subjetiva e incompleta. Pero, a partir de una serie de decisiones tomadas con Jorge (Gutiérrez) y, partiendo del valioso acervo del Bellas Artes, la selección fluyó naturalmente.” “No se trata de una muestra cronológica sino, que a través de las distintas piezas, el visitante logre detectar constantes en la historia argentina”, señala a su vez Gutiérrez.

Así surgen los cuatro núcleos que relacionan piezas claves, en su mayoría del siglo XIX, en diálogo con artistas contemporáneos con su pluralidad de lenguajes, como signo de la época: Paisaje y territorio, Versiones sobre la subjetividad, Los cambios sociales y Vanguardia y Abstracción.

El montaje variará según la espacialidad de los distintos museos y esta será un verdadero desafío de Gustavo Vázquez Ocampo, responsable del diseño de la puesta para mantener el juego de tensiones entre las distintas obras.

Andres Duprat y Jorge Gutiérrez, curadores de la muestra

Los cambios sociales

Esta sala en el Castagnino reúne una de las clásicas batallas de Cándido López de 1897 con la instalación “”de Graciela Sacco y los afiches políticos de Juan Carlos Romero con una impactante obra de pólvora sobre papel de Tomás Espina, dando cuenta de los primeros pasos de nuestra emancipación, la protesta y la resistencia como  marca del drama argentino. Inmediatamente después, la sutil obra de Jorge Macchi invita a acercarnos con su cautivante estética, para inmediatamente golpearnos a través de la violencia de textos tomados de noticias policiales del 2005. Enfrentado, el video de Sebastián Díaz Morales de Chubut, registra el registro periodístico de hachos de violencia con una imagen solarizada. Muy cerca la fotografía de Sara Facio de 1974 hace foco en la Villa miseria que enarbola la bandera con el rostro de Perón. El conjunto de cuatro “master pieces” de nuestro museo mayor provocan un doble impacto: por su presencia y por su mensaje. Raquel Forner, Norberto Gómez y “En el camino” de Juan Carlos Distéfano enfrentados a los “Cristos” de Antonio Berni y León Ferrari dejan sin aliento al visitante. Como contrapartida, la “Chola con el símbolo de Nike” del artista boliviano José Ballivián –representante de las provincias del Arto Perú que en 1816 formaron parte del Congreso de Tucumán- afloja la tensión.

 

Los cambios sociales desde Cándido López a Graciela Sacco

Versiones sobre la subjetividad

A través de retrato podemos captar la estética de una época y la esencia del ser individual como parte de una sociedad. Los ingenuos retratos -collage de diferentes papeles impecablemente cortados- de la tucumana Rosalba Mirabella, realizados como homenaje a Lola Mora que pintó a los gobernadores de su época para financiar sus estudios a Europa, hablan del ingenio como recurso para contrarrestar su condición de mujer y hacerse de un lugar en el mundo del arte. (Otra particularidad de esta muestra es el alto porcentaje de artistas mujeres que participan).

La pieza mas antigua de la colección, el retrato de la Señora de Calzadilla de Pridiliano Pueyrredón de 1859 comparte sala con Emilia Bertolé y con “Catástrofe de la percepción” la cabeza de bronce de Marta Minujín bajo la atenta mirada de Spilimbergo y Gómez Cornet. Completan la puesta una magnífica obra de Marcia Shuartz y la impactante fotografía de Alejandro Kuropatwa que marca una época con su enorme boca con una pastilla verde. Fotografías de Grete Stern, Adriana Lestido y Lilia Maresca en colaboración con Marcos López se enfrentan al íntimo video la correntina Maia Navas. Finalmente, la potencia de Macció y Cesáreo Bernaldo de Quirós se dulcifican frente a la “Crecido nocturna” de Viviana Blanco oriunda de Río Negro. En la otra punta de la sala el “David con naranjas” de Diego Figueroa, artista que trabaja en Resistencia, hace gala de la misma ingenuidad cautivante.

Versiones sobre la subjetividad

 

Paisaje y territorio

El paisaje concebido como idea de territorio político intervenido por el hombre se manifiesta a través de piezas únicas como el colorido “En la maraña” de Yuyo Noé de 1986, los óleos del Martín Malharro, Pío Collivadino y Fernando Fader con sus magníficas sierras azuladas, las preciosas acuarelas de Berni y Xul Solar, conviviendo con las actuales fotografías de Mar del Plata de Alberto Goldestein y las postales de Ushuaia imaginadas por Gustavo Groh.

La tensión provocada por los colchones de Kuitca con sus mapas políticos, se suaviza muy cerca del paisaje monocromo de Eduardo Stupía y la delicada obra bordada de Claudia Martínez de Catamarca especialmente realizada para esta muestra. Y, mientras en el color vibra en el inconfundible paisaje urbano de Antonio Seguí y en la particular obra realizada en plastilina del misionero Maro Koliva, el hombre deja su marca en el paisaje helado en un video del artista salteño Guido Yannitto.

 

Antonio Seguí y Mauro Koliva

Vanguardia y Abstracción 

Emancipadas de la representación, las vanguardias artísticas han sido, a lo largo de la historia, pioneras en busca de un pensamiento utópico. En nuestro país, vanguardia significó la proclamación de la abstracción –en sus distintas corrientes de arte concreto, Madí y Perceptismo- inaugurando un tiempo de renovaciones poéticas que  continúan aún en nuestros días. Es así como la magnífica obra “Farfalia” de 1961, de Emilio Pettoruti hace contrapunto con la obra también en azules de Patricia Viel de Santa Cruz. El rojo de la pintura de César Pasternosto vibra en la misma escala que la obra metalizada del neuquino Ariel Mora y que la obra orgánica de la santiagueña Cecilia Teruel que trepa desde el piso adueñándose del muro muy cerca de una magnífica obra de María Martorel.

Vanguardias y Abstracciones

Las abstracciones geométricas de Gachy Hasper y Pablo Siquier conviven con las abstracciones sensibles de Alejandro Puente y Alfredo Hlito.

Las formas redondeadas de la pintura ornamental de Jorge Gumier Maier encuentra puntos en común con la fotografía de Ezequiel Montero Siwinnen de Santa Rosa, que detuvo el tiempo con sus pañuelos flotando en el cielo. En la misma pared, la rosarina Fabiana Imola exhibe una impecable obra de acero espejado cortado con laser al lado de una obra de su maestro Enio Iommi.

 

“Esta muestra coincide con uno de los objetivos propuestos para mi gestión que es "fortalecer el carácter nacional del museo ampliando el territorio de acción más allá de Buenos Aires."sostuvo Andres Duprat, director por concurso del Museo Nacional de Bellas Artes .

Congreso de Tucumán cuenta nuestra historia con verdadera representatividad federal y, por primera vez, valiosísimas piezas de nuestro patrimonio salen en busca de la mirada curiosa para que cada argentino pueda reflejarse en ese espejo y reconocerse como parte de esta Patria.