Nota publicada online
Belén Romero Gunset desenvuelve en esta exposición un repertorio de acciones alrededor de la extinción del lago Colhué Huapi en la provincia de Chubut que sintetizan aspectos de su trayectoria, incluye citas y diálogos con otros autores y autoras referentes de la historia del arte y abre perspectivas e interrogantes que discuten con los narrativas apocalípticas. La curaduría estuvo a cargo de Javier Villa.
Al sur de Chubut, en el centro-este de la meseta, próximo al límite con Santa Cruz, se extiende una enorme planicie desertificada donde, hasta hace algunos años, persistían aún las señales de vida de un ancestral espejo de agua que cubría una superficie de alrededor de 700 km cuadrados. Se trataba del lago Colhué Huapi, cuyo desdichado destino se escribió gracias a la confluencia de infaustas decisiones de gestión, que prefirieron rescatar a su gemelo, el lago Musters y la crisis ambiental que afecta al planeta. Ambos lagos siempre fueron de vital importancia para la vida de los pobladores de Colonia Sarmiento, la localidad más próxima a estas masas de agua que actualmente cuenta con una población de 14.000 personas. El daño causado y el que se encuentra en desarrollo, sin embargo, no solo les incumbe a ellas.
Belén Romero Gunset, si bien es tucumana, es una conocedora de la zona ya que residió en Comodoro Rivadavia entre los años 2015 y 2017. Durante una estadía allí tomó conocimiento de lo que estaba ocurriendo con el Colhué Huapi gracias a una noticia publicada nada menos que por un diario inglés. Durante su investigación acerca de lo acontecido, fue rastreando en detalle sus causas y recontruyendo un contexto que, por supuesto, no excluyó la historia de la región atravesada por las campañas de apropiación de territorios y exterminio de las poblaciones indígenas impulsadas por el Estado desde fines del siglo XIX y el hallazgo de petroleo en Comodoro Rivadavia en 1907 en el transcurso de una expedición que precisamente buscaba hallar agua.
Las obras para la presente muestra fueron realizadas entre diciembre del año pasado y marzo de este año y la base de operaciones de la artista fue Colonia Sarmiento. Éstas fueron iniciadas siguiendo el modelo de las científicas naturalistas botánicas del siglo XIX, en una suerte de performance y luego, un tanto por necesidades estratégicas y otro por lo que las condiciones geográficas fueron insinuando, el proyecto mutó hasta resolverse en una condensación, o como menciona la artista, en una antología, de todos los lenguajes artísticos utilizados a lo largo de su trayectoria.
Así como hace unos meses atrás en el MACBA se pudo apreciar la interpretación performativa que Romero Gunset hizo de Claude Cahún, ahora esa operación, si se quiere hasta algún punto simbiótica, se desplazó hacia la pintora y dibujante estadounidense Georgia O´Keeffe (1887-1986), célebre por sus representaciones de flores producto de una observación detallada del mundo natural pero que se manifestaban como abstractas. Esta presencia es posible detectarla en la fotoperformance Reflejo en el desierto lago y en el conjunto de pinturas que componen la serie Flores de la estepa patagónica. En la primera, se ve a la artista sosteniendo una de sus pinturas en medio del paisaje patagónico replicando una foto tomada a su par estadounidense en su casa rancho de Nuevo México. En la segunda, se despliegan imágenes que retratan diecisiete especies autóctonas y una, el cardomariano, que se halla también por fuera de la región. En todas se describen sus rasgos con una gran riqueza de colores y precisión en los detalles. Desde su centro emergen unas formas oscilantes que semejan rayos con cierta reminiscencia psicodélica donde la paleta ofrece suaves transiciones. Cabe destacar, en esta serie, otra influencia, en esta oportunidad local, ya que por su disposición en la pared y por su apelación a los marcos recortados, las referencias a Raúl Lozza (1911-2008), son ostensibles.
Dispuesto a 45 grados en el centro de la sala y en dirección a la obra anteriormente descripta, se encuentra un gran espejo rectangular: Paralelo 45. En su superficie se refleja buena parte de la sala que fue acondicionada siguiendo un patrón de colores similar al territorio aludido: el techo fue pintado de celeste y las paredes en una variante muy suave y clara entre el marrón y el amarillo suave. La idea del espejo ya estuvo presente en exposiciones anteriores de la artista y se fundamenta en la necesidad de incluir, pero además de interrogar al espectador, acerca de lo que tiene lugar en la sala. En este caso, frente a un objeto que en sí toma la forma de una metáfora materializada surgen preguntas que lo aproximan al fenómeno: ¿qué sucede cuando un lago se seca?, ¿cómo se organiza la tangibilidad de los ecosistemas ante esta clase de crisis?, ¿se puede pensar en una rehabilitación ontológica de los territorios y en una reinvención de lo vivo? Se motiva así, por consiguiente, un beneficioso desacomodamiento sensible e intelectual que trasciende el espacio de exhibición.
Hacer referencia al desierto y a la desertificación no significa lo mismo. Desierto es un significante que tiene en la historia argentina una fuerte densidad. Fue concebido hace mucho tiempo atrás como espacio, inmenso, monótono y hogar de bárbaros. Tuvo incidencia en la imaginación y en la definición territorial que por entonces se encontraba bajo control de pueblos originarios y aún ajena a los circuitos económicos dominantes, aunque, por eso mismo, disponible para la expansión de un proyecto de nación como el propuesto en las últimas décadas del siglo XIX. No obstante, antes de dicha expansión, el "desierto" ya estaba poblado de textos e imágenes; la literatura y la pintura estuvieron involucradas en la persistencia de ese imaginario. En cambio, la desertificación es un proceso de degradación ambiental severa, que en la actualidad afecta al 70% de la estepa patagónica debido a diversos factores entre los que se cuentan el sobrepastoreo, la vulnerabilidad climática y los fuertes vientos, lo que genera una pérdida irreversible de su biodiversidad, erosión del suelo y la inhabitabilidad en algunas zonas.
Contrapuesto al espejo, se encuentra otra superficie rectangular de menores dimensiones. En esta ocasión, se trata de una pantalla que emite la videoperformance Observatorio Colhué Huapi I, en donde Romero Gunset ensaya, situada en medio de la áspera geografía de ese lugar, una coreografía compuesta por movimientos que guardan mucho de la elegancia chamánica mientras a su alrededor sobrevuelan imágenes de objetos cromados tecno futuristas generados digitalmente. ¿Son estos instrumentos el anuncio de un próximo proceso de terraformación como el que impulsan los sueños de los tecnomagnates? En tal caso, ¿los pases mágicos que se ven ejecutados podrán conjuralos? La amenaza de una transformación radical allí no solo tiene un alcance ecológico, significa algo mucho más complejo. En relación a esto es oportuno aquí tener en cuenta aquello que la activista mapuche Moira Millán define como terricidio: " es la forma de destruir la vida en todos sus modos. No se refiere tan solo al arrasamiento de los ecosistemas tangibles sino también, con igual o mayor relevancia, al del mundo perceptible, incluyendo la dimensión espiritual, los saberes y conocimientos de los pueblos, las fuerzas del universo que todo lo crean, y la ancestralidad de muchas comunidades"
Finalmente, en un extremo de la sala, se sitúa 150km/h, una gran extensión de rafia sintética negra que se extiende desde el techo, al igual que un telón teatral, hasta cubrir una parte del suelo. Este material es el que suele cubrir el cargamento de los camiones que transitan por las rutas, además de ser un derivado del petróleo, combustible fósil, excusa de conflictos geopolíticos globales y profundamente enraizado con la memoria de esa región patagónica. En su centro exacto aparece un tajo por el que se filtra luz proveniente de una fuente a la cual no se puede tener acceso. El gesto, que cita a Lucio Fontana (1899-1968). manifiesta una intencionalidad que la artista describe con las siguientes palabras: "Detrás de la lona, Fontana decía que había oscuridad, yo decidí poner luz detrás de la lona. Decidí que por mas que digan que hay un solo futuro al que vamos y que es catastrófico yo insisto que hay otra salida, que es imaginar y juntarnos acá a pensar".
Romero Gunset, desobedece la voz patriarcal de Fontana para rescatar la imaginación, para abrir una reindija por la cual quebrar otro espacio ilusorio, el del hechizo apocalíptico y así generar, desde las herramientas del arte, un contrarrelato. De este modo, el corte de la tela se convierte en una incitación para ver un poco más allá de lo que proponen los dispositivos de captura de la percepción, ya que como es bien sabido, todo velo genera interés por transgredirlo.
Cuando un lago se seca
Centro Cultural Recoleta
Sala 10
Junín 1930 - CABA