Nota publicada online

miércoles 7 de octubre, 2026
Alejandro Puente. Wasichay en Herlitzka & Co.
Trazos de la tradición y del mañana
por Alejandro Zuy
Kalfucu (1997(
Kalfucu (1997(

Con motivo de la apertura de su nuevo espacio Herlitzka & Co inauguró la exposición Alejandro Puente. Wasichay. El acontecimiento rinde homenaje a dos maestros: Alejandro Puente y Ramón Gutiérrez, arquitectos y académicos que indagaron en la arquitectura precolombina de América Latina y cuyos aportes resultan fundamentales para el conocimiento de las culturas ancestrales de nuestro continente.

El término de origen quechua wasichay tiene un amplio significado. Se sabe que toda traducción es incapaz de capturar y trasladar las capas de significados de una cultura a otra. No obstante, puede interpretarse como "edificar" o "construir una vivienda" con la salvedad de que no se ciñe a la edificación acabada sino, incluso, al proceso de construcción. Todas estas connotaciones resultan pertinentes, además, ya que se funden con la nueva etapa que inicia la galería encabezada por Mauro Herlitzka.

Alejandro Puente (1933-2013), es una figura relevante del panorama de las artes plásticas argentinas y latinoamericanas. Su obra ha logrado una intermediación entre las artes de las culturas precolombinas y la abstracción de los artistas modernos. De origen platense, Estudió Teoría de la Visión con Héctor Cartier en la Facultad de Arte de su ciudad natal. A comienzos de la década del 60 integró junto a César Paternosto el Grupo Sí, colectivo artístico clave para la introducción y desarrollo del informalismo y la abstracción geométrica en el país. Poco después dirigió su producción hacia lo que se denominó geometría sensible y ya, desde los comienzos de la década siguiente, desplegó un programa plástico comprometido con las cosmovisiones prehíspanicas de América Latina.

La exposición además homenajea a Ramón Gutierrez, arquitecto recientemente fallecido, amigo de Puente y uno de los principales académicos e investigadores especializados en arquitectura argentina y latinoamericana. Gutierrez junto a Graciela María Viñuales en 1995 fueron los fundadores del CEDOAL (Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana) que tiene el propósito de promover la valoración del patrimonio arquitectónico y urbano de nuestro país y del continente.

En reconocimiento de esa amistad y del vínculo con el director de la galería, Rodrigo Gutiérrez Viñuales ha sido el encargado de realizar el texto de esta muestra en el cual detalla un exhaustivo recorrido por la trayectoria de Alejandro Puente en consonancia con las obras expuestas.

Wasichay reúne diez pinturas del artista platense que abarcan diversas décadas de producción pero que representan una ajustada síntesis de su propuesta estética. Las más antiguas datan de la década del 60, no llevan un título de referencia y sirven para abrir el escenario a partir del cual se pueden reconocer las particularidades de la producción posterior de Puente. Se destacan en ellas dos elementos básicos: la geometría y el color. En la primera reina la rigurosidad, heredada seguramente de la práctica y de los fundamentos de su profesión y en el segundo prima la profusión de ligeros entramados que evitan la dureza visual de los planos absolutos. La superficie resultante en ambos casos se distingue por su delicadeza, por la sensibilidad perceptible en los trazados de las líneas y por la equilibrada combinación de estos factores.

El salto temporal en la elección de las obras exhibidas conduce a piezas realizadas veinte años más tarde. No obstante, prevalece un principio de continuidad entre ambas etapas, no hay un corte abrupto ni diferencias categóricas que las separen más allá de la eventualidad de las fechas a las que pertenecen. Las pinturas que el artista realizó a finales de la década del 80 resitúan sus preocupaciones arquitectónicas en correspondencia más directa con la incidencia de las huellas que dejaron en él las expresiones culturales de las civilizaciones prehispánicas que tuvo oportunidad de conocer en sus viajes por el sur de este continente. En ellas se afirma la severidad geométrica y además se evidencian los signos provenientes de los textiles, los plumarios o de las cerámicas andinas. Si cabe mencionar una diferencia que surge en estos casos, ésta se relaciona con los títulos. En ellos comenzaron a aparecer referencias lingüísticas o geográficas como por ejemplo en Mallki (1988). Esta palabra en quecha significa árbol, planta o brote tierno.

La centralidad de lo arquitectónico se observa de igual modo en las piezas de los 90 y de comienzos del presente siglo. De acuerdo a las consideraciones de Gutiérrez Viñuales en esos años "Puente se convirtió casi en un diseñador de templos ´originarios´ y otros edificios neoprecolombinos, y en la concepción formal de sus obras confluyen no solamente la visión frontal de los mismos, sino también alzados, plantas, diseños urbanos, manteniendo intencionalmente la inexistencia de un centro fijo, permitiendo que la mirada deambule libremente.". Asimismo, durante este período continúa recurriendo a títulos que citan pueblos, vocablos o ciudades autóctonas tal como lo muestran Quiaca (1998), donde se percibe una clara mención al neoplasticismo de Piet Mondrian, Kalfucu (1997) que se destaca por su alusión a la monumentalidad al igual que Uculla (2000) y Purmamarca (1998) que refiere a la localidad jujeña. Keswas (1993), en cambio, presenta una relación palpable con los geoglifos de Nazca, en Perú.

La última retrospectiva importante de Alejandro Puente se realizó en 2015 en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE y estuvo curada por Mariana Marchesi. La obra de un artista de su calibre siempre vale la pena revisitarla. Es de celebrar que una galería como Herlitzka & Co lo haya elegido para dar comienzo a un nuevo ciclo desde una renovada concepción expositiva y con la promesa de la presentación próxima de una publicación que profundizará y actualizará su relieve.

Herlitzka & Co.

Guido 1725 – CABA

Lunes a viernes: 11:30 a 19 hs. Sábado con cita previa