Las obras recientes de Mariano Molina continúan su indagación sobre las multitudes en conflicto, aunque el tratamiento formal encuentra ahora nuevos cauces. Si en sus trabajos anteriores los grupos humanos resistían con persistencia los desenfoques y las manipulaciones cromáticas aplicadas a la imagen, aquí el protagonismo de la trama que la constituye compite en igualdad con las figuras que dan vida a las telas. Esa trama produce un efecto visual, pero también de superficie. Transforma a la pintura en el soporte de unidades recurrentes que se imponen a lo impredecible de los acontecimientos que relatan. Pone en evidencia el trabajo del artista, medido e hipercalculado, que contrasta otra vez con la espontaneidad de los instantes que laten en las imágenes tomadas como referencia. Promueve una reflexión sobre la imagen antes que una empatía hacia los hechos referidos; de hecho, éstos, como sus protagonistas, son cada vez más anónimos, difíciles de identificar, y a veces poco más que un enigma.
Hasta el 22 de noviembre, en Galería Praxis, Arenales 1311
Mariano Molina, Entramados, acrílico sobre tela, 70 x 100cm.
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