Nota publicada online
Con 69 galerías en el Pabellón Amarillo de La Rural, arteba abre al público del 30 de octubre al 1 de noviembre. Compartimos una primera recorrida por algunos stands de la Sección Principal, entre obras históricas, homenajes y propuestas contemporáneas que invitan a detenerse.
¡Finalmente llegó! Históricamente, arteba marcaba el comienzo del año para el circuito del arte. Esta vez la esperábamos en noviembre, pero la visita del Papa motivó un último cambio de calendario. La feria llega a La Rural en el año en que la Fundación arteba celebra su 35º aniversario.
Una preinauguración con nutrida convocatoria internacional, entusiasmo y primeras ventas anticipó el encuentro con el público. Galeristas, artistas, coleccionistas, profesionales y directores de museos participaron de la Primera Visita, organizada por Santander, patrocinador principal. Larisa Andreani y Federico Braun, presidenta y vicepresidente de la Fundación arteba, inauguraron esta edición junto con Guillermo Tempesta Leeds y Alejandro Butti, representantes de Santander.
En los 11.000 metros cuadrados del pabellón conviven obras modernas y contemporáneas. La Sección Principal reúne a galerías de referencia de la escena local, aunque también se advierten algunas ausencias. No llegamos a recorrerla toda. Estas son las primeras paradas de una mirada que continuará durante los próximos días.
¿Por dónde empezar?
Apenas se traspasa la entrada principal, la magia comienza. Berni, Spilimbergo, Xul Solar, Julio Le Parc, Pettoruti, Carlos Alonso, Polesello y Alicia Penalba salen a nuestro encuentro. Piezas fundamentales del arte argentino se abren a nuestro paso en espacios amplios, donde las obras pueden dialogar y la mirada encuentra lugar para detenerse.
A pocos pasos, en Roldan Moderno, una enorme pared de monotipias de Lino Enea Spilimbergo ya encontró nuevo dueño por USD 900.000. Una venta que da una primera medida del movimiento de la feria.
Del Infinito vuelve a sorprender por la calidad de sus obras y por un montaje ingenioso que permite “entrar” a distintas muestras dentro de un mismo stand. Las piezas de Alicia Penalba son una verdadera maravilla. Un homenaje al querido Julio Le Parc, fallecido este año, ocupa el centro de este universo. La nueva serie de Matilde Marín en torno a Malevich resulta una fascinante tentación. Las lágrimas de vidrio de Marcela Cabutti dialogan con los fotogramas de Pastorino, frente a una estupenda pintura de Martín Reyna.
Otra parada ineludible es Galería Sur, que recibe al visitante con una obra de Torres García a todo color. Más adelante, un Yuyo Noé histórico y deslumbrante, ofrecido a USD 90.000, vuelve a capturar la atención.
En Diego Obligado, la obra de Fabián Marcaccio sorprende. El rosarino, que volvió a sus pagos con una excelente exposición en la galería, llega a arteba con una instalación y sus paintants tridimensionales de pequeño formato. El agujero, el hueco y el vacío forman parte de una exploración que desborda la superficie del soporte. Sus obras dialogan con las pinturas geométricas de Leandro Comba y con la materialidad y la aparente ingenuidad de otro grande: Leónidas Gambartes.
La recorrida continúa en Herlitzka & Co., con obras de Marta Minujín, David Lamelas y Alejandro Puente. Varias piezas de Leandro Katz componen un mágico horizonte marino. Frente a ellas, los vellones de Teresa Pereda, que desde la pandemia dejaron de rodar como ovillos, tejen nuevas y coloridas historias.
Entre los clásicos de la geometría, Alejandro Faggioni presenta obras que no pasan desapercibidas. Carmelo Arden Quin, María Martorell y Eduardo Serón: imposible no detenerse.
Muy cerca, Via Margutta se destaca por un imponente Loza y las bellísimas obras de Ides Kihlen, junto con piezas de Carlos Alonso y Polesello.
En The White Lodge, una obra de Sandro Pereira a gran escala descansa en el "ring" del stand. La acompañan una gran pintura de Mateo Argüello Pitt y Bandada ambulante, de Santiago Viale, vinculada al Premio ArtHaus y el Museo Nacional de Bellas Artes de 2024. Esta última conmueve por el recuerdo que la origina: el paso del vendedor de aves enjauladas durante la infancia del artista en Córdoba. Entre lo jocoso y lo triste, aquella escena vuelve a hacerse presente. En la trastienda, las flores de Nicola Costantino resultan otra gran tentación.
La recorrida también incluye los espacios institucionales. En el stand del Banco Ciudad, una selección de su patrimonio propone volver sobre la pintura argentina de los años sesenta. Con curaduría de Santiago Villanueva, reúne obras de los cuatro integrantes de la Nueva Figuración —Jorge de la Vega, Ernesto Deira, Rómulo Macció y Luis Felipe Noé— junto con piezas de Martha Peluffo, Lea Lublin, Luis Seoane y Juan Del Prete. La figura humana articula este encuentro entre generaciones y distintas maneras de entender la vanguardia. Una oportunidad para acercarse a una colección pública que acompaña la historia del arte argentino.
La presencia de Cuyo Cultura, que reúne a San Juan y Mendoza con acompañamiento del Consejo Federal de Inversiones, abre otra perspectiva sobre la producción del país. El Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson presenta quince artistas sanjuaninos, entre ellos Adela Cortínez, Andrés Labaké, Mariana Juárez y Oscar Pintor. Una participación que permite conocer otras escenas y poner sus producciones en contacto con galeristas, coleccionistas, curadores y públicos de la feria.
Quedan muchos stands por visitar, conversaciones por compartir y obras por descubrir. Seguiremos recorriendo la feria y sumando estas experiencias. Porque también de eso se trata: de caminar, detenerse y encontrar artistas e historias que luego hacemos propias y pasan a formar parte de nuestras vidas.
Seguinos en @arteonlinenet para acompañarnos en las próximas recorridas.
Para visitar la feria
Del viernes 30 de octubre al domingo 1 de noviembre. Viernes y sábado, de 14 a 21 h; domingo, de 14 a 20 h.
Pabellón Amarillo de La Rural. Av. Sarmiento 2704, Buenos Aires.
