Nota publicada online
La Fundación Proa, junto con la Foundation for the Photography (FEP), presentan la exhibición Thomas Demand: El tartamudeo de la historia, primera retrospectiva en el país del destacado artista alemán. Sesenta obras que reúnen fotografías de gran formato, videos y wallpapers resumen una trayectoria de tres décadas dedicadas a interrogar el valor de las imágenes. La curaduría fue realizada por Douglas Fogle.
En el prólogo que dedicó al libro Desconfiar de las imágenes, de Harun Farocki, Georges Didí Huberman indica algo que merece ser tenido en cuenta al momento de abordar esta exposición:"Una crítica de las imágenes no puede prescindir ni del uso, ni de la práctica, ni de la producción de imágenes críticas". A partir de esta observación surgen una serie de interrogantes en relación al modo de construcción de esas otras imágenes, a qué pueden contrarrestar o no y a qué sucede cuando se transforman en parte del bien común.
¿Cuál es la naturaleza de las imágenes que se pueden observar en las salas de la Fundación Proa? ¿Por qué despiertan cierta perturbación en quienes las observan? Esos escenarios, sin presencia humana que parecen triviales, acompañados de títulos lacónicos, ejercen al mismo tiempo una atracción singular y una apetencia por saber más sobre ellos.
Para poder realizar un acercamiento a estas primeras reflexiones es necesario retroceder en el tiempo y dar a conocer aspectos de la formación artística y de los procedimientos implementados por Thomas Demand. Este artista, nació en 1964 en la ciudad de Munich y en la actualidad su vida se reparte entre Berlín y Los Angeles. En su juventud estudió en la Kunstakademie de Düsseldorf con el escultor Fritz Schwegler, quien lo estimuló a investigar las posibilidades expresivas y conceptuales ofrecidas por modelos construidos en papel. En sus inicios, Demand desarrolló objetos singulares de cartón y papel asociados a la cotidianeidad como una camisa o un calzado que lejos estaban de la intención de ser fotografiados. La fotografía la utilizó en esa etapa como una forma de conformar un registro documental de sus trabajos. Eran objetos aislados, carentes de un relato y gracias a su materialidad se distanciaban de la connotación solemne de la escultura tradicional. Más tarde, observó que la yuxtaposición de esa clase de objetos podía componer el inicio de una historia; una reveladora instancia que significó, para su producción, un salto conceptual.
Entonces, el desarrollo de estas construcciones con el objetivo de fotografiarlas, se fue consolidando como la razón de toda la práctica artística de Demand que consiste en seleccionar imágenes originales publicadas en periódicos, revistas o Internet que ilustren algún suceso emblemático, para luego proceder con cartones y papeles de colores a reconstruir obsesivamente y de modo tridimensional, los espacios que representan en escala uno a uno y, paso seguido, a registrarlos fotográficamente y destruir esos modelos. La resultante final de todo el proceso que, dicho sea de paso, insume mucho tiempo, son las imágenes de las imágenes: sus simulacros.
Por la tanto, lo que tiene el espectador delante de sus ojos son reconstrucciones de imágenes que han tenido algún tipo de circulación anterior con su consecuente huella en el imaginario social. En Habitación (1994), por ejemplo, se puede apreciar un ambiente donde reina el caos y la destrucción: sillas rotas con sus restos esparcidos por doquier, ventanas arrancadas de sus marcos y gran parte del cielorraso derrumbado. ¿Cuál es la razón de este desastre? ¿Existen en ella signos que permitan al espectador reconocerla? El punto de partida de esta obra es un episodio ocurrido durante la segunda guerra mundial y se trata del intento fallido de asesinar a Adolf Hitler en julio de 1944 por parte del Coronel Claus von Stauffenberg y sus compañeros de conspiración. El motivo por el cual Demand decidió reconstruir esta imagen se encuentra en que su aparición era habitual en los manuales de estudio de su infancia; acontecimiento que testimonia el vínculo entre la memoria y los hechos históricos. Por consiguiente, ¿cuánto hay de experiencia y cuánto de mediación en las imágenes que pueblan la memoria personal y colectiva?
En Podio (2000), se observa la recreación del espacio en el que el ex presidente de Serbia, Slobodan Milošević, pronunció un encendido discurso el 28 de junio de 1989 durante la conmemoración del 600 aniversario de la batalla de Kosovo, donde los serbios fueron derrotados por los turcos en 1389. Dicho episodio fue esencial para comprender las guerras en los Balcanes que tendrían lugar poco después y por las cuales a este líder se lo acusó de crímenes de guerra y de lesa humanidad. En la fotografía se ve la cartelería con las fechas referidas, el estrado desde el cual fue pronunciado el discurso, un vaso de agua y los micrófonos, no así al protagonista principal ni al personal de seguridad que lo custodiaba que si estaban presentes en la imagen original registrada por la prensa y que aún continúa circulando en los portales digitales.
Para el curador, Douglas Fogle "es en frontera porosa entre estas dos categorías de imágenes donde la historia comienza a tartamudear y la narración comienza" No obstante, las obras descriptas se encuentran ligadas a momentos traumáticos de la historia europea y las posibilidades de su reconocimiento se hallan condicionadas por los modos en que las sociedades los tienen presentes y por su grado de afectación y cercanía. Para el público argentino, o de otros países, por lo tanto, es necesario un anclaje textual que las enmarque, que les brinde un contexto sustentable.
Los núcleos temáticos que componen la exhibición dan cuenta de la magnitud de preocupaciones y épocas de la producción de Demand. Se pueden mencionar, en primer lugar, los espacios arquitectónicos como en Escalera (1995), que apela a sus recuerdos infantiles y a los diseños de la Bauhaus mientras que Trampolín (1995), representa un contraste de la anterior ya que remite a construcciones del período nazi. En otros ejemplos, la arquitectura se encuentra imbricada con acontecimientos puntuales de incumbencia pública como se puede considerar en Baño (1997), que refiere a la fotografía publicada por un medio de prensa que informaba de la dudosa muerte de un ministro alemán en 1987 o involucra a la propia estructura de la Fundación Proa, que ha sido intervenida, en algunos sectores por wallpapers.
En segunda instancia, se encuentran los ya aludidos momentos históricos y/o políticos considerados significativos. A esta lista pueden sumarse piezas como Sala de control (2011), cuyo original es una imagen tomada con una cámara de un teléfono celular por un técnico de la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio y que corresponde a la central nuclear de Fukushima, deteriorada como consecuencia del terremoto y tsunami producidos en el año 2011, Escalera (2001), basada en una fotografía tomada por un reportero gráfico a raíz de la visita del papa Juan Pablo II a la ciudad de Berlín donde el elemento protagónico se encuentra cargado de ambigüedad o disponible para ser asociado a otros eventos similares y Archivo (1995), donde se recrea el archivo de la cineasta Leni Riefenstahl, cuyas películas sirvieron como propaganda para el régimen nazi.
Una vía de tono autobiográfico se presenta a través de una serie en desarrollo. Se trata de los Diarios. Las imágenes de esta serie son recreaciones de fotos tomadas por el autor con su iPhone. Al contrario que en los trabajos anteriores, aquí el artista ha optado por un cambio de escala, dado que se trata de piezas de menor dimensión. En los Diarios se aprecian momentos de la vida ordinaria y aparentemente sin importancia que suelen pasar desapercibidos para la mayoría de los transeúntes pero que dejan una leve tensión pendiente. Esto es posible detectarlo en Diario #28 (2017). donde se observa una tensa correa atada a un poste, pero se encuentran ausentes el perro que se encuentra atado a ella y su dueño. Algo similar ocurre en Diario #30 (2017), en la cual una caja al ras del piso con cables desprendidos inspira un peligro inminente.
Un giro a su práctica ya consolidada lo constituyen las animaciones. En el marco de esta exposición, presenta uno realizado con la técnica stop motion: Sol del Pacífico (2012), donde reproduce de forma detallada un video de dos minutos aparecido en You Tube que muestra el interior de un crucero atravesando una peligrosa zona de oleaje en las proximidades de Nueva Zelandia. El video, tomado por las cámaras de seguridad, en manos de Demand, se trastoca drásticamente: saca de escena a los pasajeros y a la tripulación y transforma el drama en una comedia absurda donde el caos al cual fueron sometidos los objetos acaba siendo el protagonista.
La crítica que es capaz de establecer Thomas Demand se afirma en cómo concibe su propia práctica y en cómo procede a partir de ella a desnaturalizar las imágenes que han quedado fijadas a determinados incidentes o sitios de interés; imágenes que han pasado a ser una suerte de garantía de historicidad para el común de la gente. El enrarecimiento que consigue, incluso hasta transformarse en siniestro, provoca una desestabilización de los fundamentos adquiridos y de las consecuencias asentadas a partir de una operación técnica tan difundida como la fotografía.
El arribo de la obra de Thomas Demand significa para la Fundación Proa un evento de gran importancia por dos motivos. El primero radica en que la exposición del artista alemán en Buenos Aires se presenta después de haber estado en entidades como el Jeu de Paume de París y el Museum of Fine Arts de Houston, colocándola así en un circuito que la prestigia y, en segundo lugar, porque es la primera vez que esta institución trabaja con la FEP; inaugurando de esta manera una alianza que le permitirá nuevas posibilidades de intercambios y colaboraciones con relevantes artistas internacionales.
Thomas Demand: El tartamudeo de la historia
Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929 CABA
Horario: mié. a dom. de 12 a 19
Hasta noviembre de 2026