Nota publicada online

jueves 4 de agosto, 2022
Romina Ressia
Cultiva sus flores en Del Infinito
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Romina Ressia

Romina Ressia presenta, hasta el 13 de agosto, su primera exposición individual de pinturas Cultivar flores en galería Del Infinito con texto de Ángel Navarro. El título de la muestra se desprende del conocido “Libro del arte” escrito por el italiano Cennino Cennini a fines del siglo XIV.

Una reproducción de las Meninas de Velázquez que solía ver en la casa de una tía, fue la chispa que la inició en su amor al arte; sin embargo no fue lo que estudió. Por mandato familiar se convirtió en contadora y trabajó como tal. La fotografía fue el camino que la llevó a reencontrarse con su pasión e, Instagram la manera en que la mostró. Decidida, recuperó el tiempo perdido; estudió, “hizo miles de cursos”, encontró su imagen propia y se convirtió en artista. La contactaron de galerías del exterior y comenzó a exponer.

Como señala Angel Navarro en el texto que acompaña la muestra, “a lo largo de la Historia las obras de arte han sido motivo de admiración, testimonio e inspiración de los hombres y especialmente de los artistas. Ciertos períodos, como el Renacimiento, han basado parte importante de su producción en la recuperación de principios, ideas, técnicas y formas, temas y motivos de ejemplos insignes, a los que consideraron portadores de virtudes inmanentes en la esencia misma de la obra de arte. Los artistas no solo observaron esa producción, sino que se sirvieron de ella muchas veces como punto de partida para la elaboración de nuevos especímenes e interpretaciones de esas formas, transformadas ahora en obras nuevas y originales.”

Romina Ressia, es el caso. Artista de experiencia en el mundo de la fotografía, trabaja recreando climas e imágenes del pasado en el lenguaje hiper realista propio del proceso fotográfico. Rompe las escenas creadas al introducir elementos ajenos al tiempo que evocan, anacrónicos detalles destinados a quebrar la realidad generando molestia, curiosidad e incomodidad en el observador.

Un tiempo antes de la pandemia volvió al amor de su infancia: la pintura. Con una impronta propia, “trabaja a partir de obras notables de artistas del pasado a las que somete a un análisis cuidadoso destinado a extraer lo elemental y más significativo de ellas para poner en relieve sus formas, su composición y sus colores. Rescata características y elige pasajes que luego exalta en la concepción de sus nuevas composiciones. Aparecen así personajes de célebres retratos, o fragmentos de grupos bien conocidos, de los que destaca una acción que puede comprometer a dos o más integrantes.”

En espacio de la galería Del Infinito, podemos reconocer obras emblemáticas de la Historia del Arte, con marcos elaborados, propios de la época: el Autorretrato de Durero, los Retratos de Agnolo y Maddalena Doni que Rafael pintó entre 1504 y 1507 ya maja desnuda de Goya; todos pintados con un expresionismo muy cercano al “Art brut”, con óleo sólido. El bordado es una técnica que la apasiona y que experimentó durante el encierro en tiempos de pandemia: un gran tapiz de Henry VIII, elaborado a partir de diversos retratos del rey inglés, en una alusión clara a El vestido del rey de Hans Christian Andersen, y dos de sus mujeres a las que mandó decapitar para poder volver a casarse: Ana Bolena y Catalina Howard.

El audaz montaje diseñado por Julián Mizrahi, director de la galería-, una serie de pinturas con la figura de Juana de Austria, retratada por Sofoniba Anguissola, cuelgan del cielorraso sugiriendo una sala dentro de otra sala, enmarcada por una alfombra de época y una silla giratoria que permite al visitante recorrer, con la mirada y cómodamente sentado, esta secuencia de ocho obras de una de las pocas artistas mujeres de la época y que muchas de sus obras fueron atribuidas a hombres por un tema de género. La historia detras de la historia.

Como bien señala Muñoz, “la artista se ‘entromete’ en la memora colectiva y, en su intromisión, opera decididamente en nuestros recuerdos y en la percepción que posemos tanto de las obras de arte como de sus autores”. ¡Bienvenida Romina Ressia al arte contemporáneo!