Nota publicada online

miércoles 22 de mayo, 2019
Roberto Scafidi en Pasaje 865
Fragmentos de un orden posible
Catellani, Vanesa
por Vanesa Catellani
Roberto Scafidi en Pasaje 865

“Como dijo nuestro Botticelli, ese estudio era en vano, porque con solo lanzar contra un muro una esponja llena de diversos colores, ésta dejaría sobre el muro una mancha donde podría verse un paisaje. Y en verdad que en una mancha así se alcanzan a ver muy diversas facciones, por cuanto el hombre intenta hallar en ella cabezas humanas, animales varios, batallas, rocas, mares, nubes, bosques y cosas semejantes; pues ésta hace como el son de las campanas, donde se puede oír aquello que se quiera.”  Leonardo da Vinci

La elección de la frase “Fragmentos de un orden posible” por parte de Roberto Scafidi, no es azarosa. Esta época en que nos toca vivir, donde se ve una crisis mundial de valores; atravesamos nuestros días con la angustia del desconcierto, la incertidumbre, el relativismo ético y estético. Pero al ojo de Roberto Scafidi no se le escapa todo lo existente en la naturaleza. Un artista prodigio desde sus comienzos, encuentra en el orden de la abstracción geométrica la forma de rebelarse: «Amo el color, el aspecto de labor manual e intelectual que implica», y junto con su metafísica de un orden posible genera la idea, la esperanza de reencontrar en la contemplación un alivio interno.

La exposición vigente, nos presenta un cuerpo de obra a modo de conjunto “casi ordenado” en el cual existe una relación dentro de cada una de las obras y también entre ellas mismas, de reflexión y transitividad: luces, colores, forma, posición, distancia, movimiento, quietud; todo en ellas esta en equilibrio. El diseño del montaje no se encuentra libre de su disegno ya que el mismo artista tomó las decisiones en cuanto a selección de obra y montaje, generando los diferentes ritmos necesarios para que, en el recorrido, el espectador perciba ese ordenamiento posible.

Así como existen varias clases de ordenes -el orden matemático,  la relación reciproca entre las partes, en la disposición geométrica, el orden serial de los números enteros, el orden que reside en las cosas mismas, etc.- hay un orden no esperado presentado por Scafidi  y es la imprevisibilidad de su propia obra. Esta nos desconcierta por momentos, como cuando comienza a emerger la  figura despegándose  del fondo (en su Serie negra), diferenciándose de épocas donde la relación figura fondo era mas compleja y vinculada.

A la idea de interpenetración y trama, o en sus últimas piezas en las cuales vibran las figuras por el uso de color más saturado y atraviesan la oscuridad impregnando nuestra atención.

“Roberto Scafidi es el inventor de su propio juego. Su estar en el mundo es su ir siendo en él, ya que lo va definiendo a este en la marcha de acuerdo a ese juego que va construyendo como un jugador de ajedrez.” Luis Felipe Noé

 

Cada obra parte desde la emocionalidad y espíritu de Roberto Scafidi, quien  todo lo ordena o desordena -a veces se define por oposición- desde su subjetividad. Pinta al ritmo de la espontaneidad que le han dado sus años de oficio, y este fenómeno casi automático del ordenamiento equilibrado en sus composiciones, fluye al ritmo del color; todo se une y funciona como en las mejores sinfonías. Es un observador racional del ordenamiento de la naturaleza y amante de la dicha que acontece en el encuentro entre Apolo y Dionisio, para plasmarlo con maestría en cada uno de sus lienzos.

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