Nota publicada online
El sábado 7 de marzo se inauguró en el MuseoCampo, ubicado en la localidad bonaerense de Cañuelas, perteneciente a la Fundación Tres Pinos, la obra Maloca del artista Rember Yahuarcani, quien entre noviembre de 2024 y marzo de 2025 presentó la exposición Juma, Preservar la memoria en el MARCO Museo de Arte Contemporáneo de La Boca. La jornada incluyó un conversatorio entre Sandra Juárez, curadora de dicha exposición y el artista.
Artista visual, curador, escritor y defensor de los derechos y de los saberes indígenas, Rember Yahuarcani (Pebas, Perú, 1985), pertenece al clan de la Garza Blanca, de la nación Uitoto, ubicada en el norte de la Amazonía, en la frontera entre Perú, Colombia y Brasil, sobre los ríos Putumayo, Caquetá e Igara Paraná. Tomando como eje su identidad comenzó su presentación ante el público presente en el MuseoCampo este artista que, por segunda vez, exhibe sus trabajos en la Argentina. La introducción que llevó a cabo necesitó de unos minutos de necesaria contextualización; gesto generoso, ilustrativo y al mismo tiempo profundamente político que ofreció, además, una síntesis indispensable de la historia de su pueblo; una historia que guarda similitudes con lo sucedido durante la misma época con la explotación de materias primas a lo largo del continente. A saber: la población de los clanes uitotos antes de 1890 tenían una población estimada de entre cuatro mil y cinco mil personas. Desde fines del siglo XIX sucedió en la Amazonía el boom de la explotación del caucho afectando a la zona del río Putumayo, lo cual tuvo como consecuencia la esclavización de los pueblos Bora, Ocaina y Uitoto y el exterminio del Andoque. Esta situación se mantuvo hasta alrededor de 1912 cuando los británicos comenzaron a producir caucho en sus colonias africanas, hecho que derivó en una caída del precio internacional de este producto, el abandono de las cuencas productoras en esa región de Sudamérica y la consiguiente migración de la población indígena hacia otros sitios. Resultado de esas migraciones es que la familia de Rember Yahuarcani se instaló en Pebas, a unos doscientos kilómetros de Iquitos, la ciudad más importante del Amazonas peruano.
Sandra Juárez, impulsora y también curadora de la exposición , que se llevó a cabo entre fines del año 2024 y comienzos del 2025 en el MARCO de La Boca, conoció la obra de Yahuarcani en 2023. En esa oportunidad se vio conmovida por la pintura El territorio de los abuelos que hoy forma parte del acervo del MASP, Museo de Arte de San Pablo. Durante el conversatorio, precisamente, destacó la importancia del legado familiar, que incluye a personas decisivas como el padre y la abuela del artista, pero también dio lugar a que él brinde detalles acerca de su formación artística e intelectual, del cambio de su lenguaje estético, que fue desarrollándose desde un estilo costumbrista descriptivo en sus primeras pinturas hasta la creación de escenas más abstractas anudadas a los mitos y a las historias de su pueblo. A propósito de este vuelco, Yahuarcani aclaró que esto se debió a que, según su criterio, los indígenas no fueron abordados más allá de la historia, la etnografía o la antropología; ciencias que los consideraron como objetos y como culturas estancadas en el tiempo. Algo para él profundamente ofensivo. En cuanto a los mitos, ellos le fueron comunicados por su abuela. En el lugar de origen de esos mitos señaló, todo lo que éstos narran se vuelve cierto y en función de ellos las pinturas, entonces, se fueron convirtiendo en la propia voz de los indígenas.
Consultado por Juárez acerca de su participación en la Bienal de Venecia del año 2024 y del papel de los artistas indígenas en el universo del arte contemporáneo, Yahuarcani manifestó que la frecuencia de sus viajes a distintos eventos artísticos alrededor del mundo se incrementó y que el arte contemporáneo le otorgó a los indígenas la posibilidad de romper con estereotipos históricos. Observó, además, que existe una mayor presencia de estos artistas en el circuito internacional y que las instituciones están mucho más abiertas a incorporar sus obras a sus colecciones. Para él, el arte indígena llega en un momento de gran crisis planetaria, con un mensaje mucho más humano pero que no debe ser idealizado.
Respecto a la obra inaugurada, la Maloca, se presentó originalmente en la exhibición realizada en el MARCO. En esta oportunidad, debido a que se la ha emplazado para su permanencia a cielo abierto en el parque escultórico de MuseoCampo, se le han adicionado elementos de protección que servirán para preservarla de las inclemencias del tiempo y de la fauna local. La Maloca es un tipo de estructura característica de la región amazónica, construida con materiales vegetales, como por ejemplo el huacapú, una madera muy resistente que puede durar hasta 50 años. Para esta versión, se han utilizado maderas procedentes del MuseoCampo. La Maloca es un elemento fundamental dentro de la cosmovisión de los Uitoto. Significa el centro del universo en la Tierra. El dios creador, Buinaima, la generó para proteger a sus hijos allí. Es mucho más que un espacio de encuentro de la comunidad, es un sitio donde se realizan prácticas rituales, transmisión de conocimientos y se toman decisiones económicas, políticas y religiosas. En las reuniones que se llevan a cabo en su interior, la palabra preponderante la tiene el maloquero, el responsable de su cuidado. Este rol es hereditario y puede alternarse entre varones y mujeres. Al igual que en otros cultos, la entrada de la Maloca apunta a la salida del sol y para su construcción se sigue un ritual que incluye permisos y restricciones. El público visitante, que podrá a partir de estos días ingresar en ella, verá una pintura que cubre el suelo. Yahuarcani la ha ejecutado sobre fondo negro. El negro es el primer color del mundo ya que sobre la oscuridad Buinaima creó la Amazonía. Sobre ese fondo, se distribuyen formas coloridas sinuosas que representan los ríos de la región. Excepto el negro, el resto de los colores no tienen un orden jerárquico. Con seguridad, quien se adentre en ella, tendrá una primera aproximación a un orden cultural y perceptivo diferente al que atraviesa la vida urbana cotidiana, configurada históricamente por las visiones occidentales – eurocentristas. Este acercamiento, para quien esté dispuesto a habitarlo, le servirá para establecer contrastes vitales estimulantes.
El parque escultórico propone un recorrido de 2 km en el que los visitantes pueden apreciar alrededor de 22 obras de artistas argentinos y extranjeros de primer nivel enmarcadas por la antigua vegetación plantada por los primeros pobladores que se establecieron en la zona y por la más reciente que ha priorizado el crecimiento de especies nativas. Entre los artistas presentes, se destacan Luciana Lamothe, José Luis Landet, Gabriel Chaille, Alberto Bastón Díaz, Luis Felipe Noé, entre otros. Consultada acerca de la conformación de este espacio, su curadora, Eva Grinstein, detalló que éste se caracteriza por una gran diversidad que abarca diferentes líneas estéticas, generaciones y orientaciones ideológicas y que las obras que se van sumando, como la de Rember Yahuarcani, se relacionan con la misión de la Fundación Tres Pinos, a cargo de la familia Cadenas, que consiste en apoyar el arte argentino e internacional contemporáneo. Para ella, la Maloca aporta mucho al relato del parque, donde conviven expresiones tradicionales, otras vinculadas a la abstracción geométrica y hasta de conceptualismo político. En este sentido, la Maloca, precisó, establece un rico diálogo con la Pejerreina de Adriana Bustos, ya que ambas reflexionan acerca del colonialismo europeo, el colonialismo interno y la historia de América.
MuseoCampo
Ruta 6, km 95 Cañuelas. Pcia de Buenos Aires
museocampo.org
Sábados y domingos de 12 a 20 hs