Nota publicada online

jueves 14 de febrero, 2019
Nicolás Mastracchio en MAMBA
Pulso
Nicolás Mastracchio en MAMBA

Primera individual del artista  en el Mamba. Se trata de una ambientación para que el público se conecte con sus pies a la tierra y con todo su cuerpo al espacio

Nicolás Mastracchio  (Buenos Aires, 1983), investiga desde 2007 las formas de producción y consumo de la fotografía digital, y trabaja en la frontera entre la realidad y la ficción a partir de composiciones fotográficas en estudio. En esta ocasión, el artista presenta un trabajo específico para la Sala de Proyectos Especiales del Moderno, con curaduría de Javier Villa, curador senior del Museo. Se exhiben también, en esta gran instalación, fotografías inéditas, una serie de videos y móviles producidos íntegramente para la exposición.

 

Nicolas Mastracchio en MAMBA from Arte Online on Vimeo.

Pulso es la primera muestra individual de Nicolás Mastracchio en un Museo. En esta oportunidad, el artista ofrece una ambientación para que el público se conecte con todo su cuerpo al espacio, mientras las obras flotan libremente desde el techo. Las fotografías que cuelgan sin marco y sin tocar la pared se intercalan con móviles muy frágiles: una pluma sintética enganchada a un alambre de color, una hoja seca colgada de una tanza. Pequeños objetos como caracoles, una piedra de nácar o una cáscara de maní, cintas de papel o hilos están enmarcados por redes o cartulinas dobladas que giran suavemente impulsadas por el movimiento del aire. Las fotografías son un momento de síntesis dentro de la exposición: planos bidimensionales que condensan el contexto tridimensional desplegado en los móviles. Es decir, la imagen fotográfica concentra las relaciones estéticas, espaciales y materiales que están a su alrededor. El video, en cambio, marca el pulso de la experiencia a partir de su fluir constante y, sobre todo, a partir de la pieza sonora que lo acompaña, que fue creada en conjunto artista Ismael Pinkler especialmente para esta obra y sostiene un ritmo para guiar la inmersión del espectador.

Si bien Mastracchio continúa con propuestas previas donde imitaba al espacio virtual de la imagen digital sin usar herramientas de postproducción como el Photoshop, se aboca aquí a la experiencia corporal del espectador. ConPulso, el artista busca desacelerar la percepción a partir de una conexión con todos los sentidos. El proyecto fue influenciado por principios zen que el artista pone en práctica hace ya un par de años, sobre todo, a través de la meditación. Trabaja sobre el encuentro entre la naturaleza fija de la imagen fotográfica y las ideas de movimiento y transformación centrales en estos principios. Así, fue explorando las configuraciones espontáneas y efímeras de un pequeño universo de objetos, que es ordenado en pocos minutos y luego fotografiado, junto a la instalación de móviles en movimiento que presenta por primera vez en esta exposición.

“A partir de la meditación, Mastracchio⁓ abre un terreno de mayor conciencia; la posibilidad de sentir el propio pulso, la respiración, la gravedad o el contexto que lo rodea. Y es esto lo que quiere ofrecerle al público: amplificar los sentidos de la vista, el tacto y el oído para desplegar la síntesis y la potencia sensorial que contiene hoy la imagen fotográfica, y así volver a mirar lo cotidiano pero con una percepción más afinada”, sostiene Javier Villa. Y continúa: “Pulso sugiere otra manera posible de agregar información nueva al mundo desbordado de imágenes en la era digital: correr a un costado al fotógrafo y darle más lugar al director de cuerpos y de miradas”.

La exposición está acompañada por un catálogo que incluye textos de Javier Villa y Osvaldo Baigorria.

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