Nota publicada online
Mónica Canzio presenta “Cada día” su nueva muestra individual en Otto galería. Un lamentable incendio en su taller meses antes de la inauguración de su exhibición fue el disparador de esta nueva propuesta con producción de la artista de 2025 y 2026. En esta puesta en sala, el fuego se trata no como tragedia sino como fuerza creadora. Con texto de Marina De Caro, Canzio hace dialogar al agua, al fuego y al recuerdo y pone sobre la mesa, la tensión entre la tragedia y la oportunidad.
Los golpes de las olas que impactaban las redes del barco que Mónica navegaba con su padre, se han convertido ahora en los motivos de su obra. En “Cada día” las imágenes de las mallas de pesca sobre fondos negros y grises dialogan con la representación de kimonos presentada en una muestra pasada, en la que un libro japonés fue el eje central. Las tramas de las prendas tradicionales de Japón fueron el primer paso. Tras ello, el recuerdo de la pesca en el pequeño barco paterno se apoderó de las obras que Canzio presenta en esta oportunidad en Otto Galería. Las impresiones cuidadosamente plasmadas sobre papel marouflage refuerzan el vínculo de su trabajo con el agua.
Un incendio en su taller en el mes de enero alcanzó algunas de sus obras y cambio el rumbo de su muestra ya programada en Otto. Aunque gran parte de la muestra se encontraba fuera del lugar, obras como la barca que se ubica en la vidriera tuvo que rehacerse, sin embargo, en un gesto muy poderoso, la artista colocó esta obra con los claros rastros del fuego y le agregó los restos de las maderas chamuscadas que quedaron de los bastidores de las pinturas afectadas.
Lejos de considerarlo una tragedia, Mónica reconfigura sus obras, tomando al fuego y sus secuelas como parte de su trabajo, como si estos fueran agentes externos que no pudo controlar pero que decidió aceptar y tomar como propios de su trabajo. El mar nuevamente emergió de entre las cenizas. Algunas de sus pinturas están inspiradas en fotografías muy queridas con sus nietas que fueron tomadas en el mar. Y aunque en la pintura los rostros no están presentes, la marca del agua plasmada con la espátula sigue inmortalizando el recuerdo, y creemos también, los vínculos humanos.
La muestra de Mónica Canzio coincide con la celebración de los 10 años de Otto Galería. Mónica no podría estar más feliz. La artista expresa verdadero orgullo al formar parte de la galería y su historia “Yo creo que hay que agradecer mucho cada día”.
De cara al futuro, Mónica confiesa: “estoy inquieta”. Tras el incendio muchas estructuras en su taller quedaron retorcidas, quemadas. Sin embargo, para la artista es una oportunidad para su arte. En lugar de ver hierros dañados, Mónica encuentra formas bellas. Sin duda, se viene una gran etapa para Canzio.
La obra de Mónica Canzio como el fénix, emerge de las cenizas para renovarse, para transformarse, para renacer. Rastros de la red, rastros del fuego, Mónica trabaja con la huella, con lo que queda, como un recordatorio de lo efímero de la espuma del mar que está y después se aleja, con la trama del Kimono japonés, pero también con el recuerdo de su padre. En la sala está Mónica y su padre. El sonido antiguo de las redes que golpean la pequeña embarcación se hace presente en Otto galería.
La red como un pincel, el fuego como motor, el arte como algo incontrolable. Agua y fuego, aunque opuestos forman parte de una misma expresión artística.
La muestra se podrá visitar hasta el 15 de agosto en Otto Galería, Paraná 1158, CABA.
Horarios de visita: Martes a Viernes de 3 a 7 pm
Entrada libre y gratuita