Nota publicada online

miércoles 23 de noviembre, 2016
Mario Grinbaum
Dibujos Bocetos y anotaciones
Mario Grinbaum

Dentro del programa la Línea Piensa se presenta en el Centro Cultural Borges la muestra del artista Mario Grinbaum

En las obras de Mario Grinbaum anidan arquitecturas sin límites definidos. Restos de escenarios rasgados por el tiempo que acopla estructuras en el vaivén sinuoso de las perspectivas. Bloques, escaleras, túneles y autopistas emergen en las intersecciones de las líneas que se despegan del centro para perderse en el desierto blanco de la hoja o, como ocurre en las tintas, completan la superficie del plano haciendo vibrar la trama. Dibujos, bocetos y anotaciones forman un conjunto visual que permite apreciar al artista constructor de atmósferas híbridas, lyncheanas, donde el paisaje interior se une al paisaje exterior. 

Como un cineasta que resume sus ideas sobre storyboards Grinbaum bosqueja y anota: “Visión interna - Debajo por dentro. Subterránea - Ventana profunda. Profundidad - Ruido interno”. Un trabajo proyectual atento a la mirada, a las formas arquitectónicas (arcadas, emergentes, sedimentos) pero también a los climas, a su musicalidad e, incluso a las pequeñas aflicciones de los que habitan en las grillas, personajes que luchan en la oscuridad. Continúa: “Vértigo – destrucción. Sedimento. Después - Trama quebrada. Hendidura”. A la manera de Gordon Matta-Clark, quién también utilizaba fichas verbales para pensar sus acciones, la dinámica de los espacios se mueve entre la construcción y la deconstrucción, entre un hacer y un deshacer, entre el edificio y sus residuos.

Según Luis Felipe Noé, la poética del dibujo es “lo que trasciende de la representación del mundo a través del lenguaje de la línea. Lo que trasciende de una forma de conocer que puede estar dirigida a la aprehensión sensible de un objeto o a los mecanismos propios del dibujo como pensamiento lineal, pero que siempre se concreta en una imagen. Una imagen que nos comunica más cosas que las que define.” (El Dibujo, 1994). En Grinbaum, el nudo de su percepción estética se concreta en una geometría lúcida de paisajes desolados y la visión aérea de mundos viscerales y sombríos. Una belleza socavada que deja en suspenso al espectador ofreciéndole una amalgama de experiencia visual oscura pero auténtica.

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