Nota publicada online

jueves 30 de abril, 2026
Las cosas a la hora de la siesta en Casa de la Provincia de Córdoba
Arte y cotidianidad
por Mayte Peñaherrera
Fotografía de Pablo Jantus
Fotografía de Pablo Jantus

“Las cosas a la hora de la siesta” es la nueva muestra con la que la Galería Francisco Vidal de la Casa de la Provincia de Córdoba inicia su nuevo ciclo de exposiciones. Con la participación de 41 artistas y una premisa muy llamativa, la flamante muestra abre las puertas a la memoria y presenta las obras como un gigantesco archivo de recuerdos, posibilidades y sensaciones.

Manuel Coll, curador de la muestra. Fotografía de Pablo Jantus

Toda una sorpresa. Bajo las escaleras de la Casa de Córdoba, en la concurrida Avenida Callao al 332,  y tras las puertas, nos aguardaba lo inesperado. Frontal, decidida pero refrescante: una innovadora puesta en escena ideada por el curador cordobés Manuel Coll. Para el montaje se había designado una única pared que contenía la obra de 41 artistas de Córdoba de distintas edades y generaciones convocadas por el curador. La idea era sencilla: “Yo los invité diciéndoles que traigan una obra de ellos, una obra suya cualquiera, acompañada de alguna pintura, objeto o lámina que los haya inspirado en algún momento a pintar”.

Así lo hicieron, los 41 artistas presentaron su dupla. Sus propias obras con jarrones de la abuela, pinturas contemporáneas junto al paisaje del living, libros, ramas y peluches, empapelado de pared y platos. El olor del óleo y el acrílico mezclado con el aroma tan característico del hogar y el recuerdo. El cuadro del abuelo, de la madre, el cuadro anónimo, ejercicios pictóricos de la facultad, todos objetos que subyacen al mundo del arte, pero que todavía generan preguntas y ganas de seguir pintando. Había un aire a gabinete de curiosidades del Siglo XVIII, variado, pero especial y único que desjerarquizaba, pero resaltaba el valor de cada obra.

“Las cosas a la hora de la siesta” remite a un sentimiento muy familiar. Coll, así lo describe al hablar del origen de la muestra. Recuerda las tardes en casa donde sus abuelos dormían la siesta. Un momento bastante particular para un niño que a esa hora en particular no tiene sueño y busca entretenerse. El momento de la siesta se convertía para Manuel en un espacio suspendido en el tiempo en donde la casa familiar se transformaba en su lugar de juegos. El joven Manuel inspeccionaba con curiosidad los cajones, y contemplaba por largo tiempo las pinturas del salón de estar. Su mirada diseccionaba las pinturas que encontraba e intentaba incesante descubrir que material, que tipo de pinceles, cómo y dónde, si el fondo primero, si el cielo después, si todo junto, si se había usado palitos o no. La siesta era un lugar que transitaba entre la paz de sus abuelos al dormir y sus aventuras, explorando los lugares inexplorados de su hogar.

Las obras de esta muestra quieren transmitir ese mismo sentimiento de cotidianidad. De acuerdo a Coll: “Cada objeto que trae cada uno tiene un poco de eso, el olor de lo cotidiano, proceso que tiene que ver con esta idea de cosas que nos inspiran, que están dando vueltas y que son cosas sencillas”. Se configura en sala un mapa de memorias, un archivo en donde se puede editar, añadir o quitar.

Para Dino Valentini, artista participante, fue un recuerdo familiar el que quedó plasmado en la muestra. Nacido en Cruz del Eje, provincia de Córdoba es artista plástico, así como su papá. Ante la convocatoria de Coll, Valentini tomó una pintura setentera del padre que había acompañado a la familia durante largos años. La muestra que ahora se presenta fue la oportunidad perfecta, Dino intervino esa pintura con su propia geometría, para hacer un homenaje a quien en parte inspiró su labor como pintor, pero también le dio la posibilidad de exponer junto a él, tras su muerte. Marcelo Barchi, por su parte, presentó su dupla, partiendo de una obra que explora la feminidad y lo natural y la contrastó con un par de sus trabajos, que forman parte de una serie que indaga la naturaleza y las flores. Diego Bastos por su lado, trabaja con óleo y papel arrancado de la pared. Con su obra “autor antirretrato”, elabora un retrato diluido pero cuyo fondo es muy propio del tapizado que se puede encontrar en cualquier hogar. Para Germán Wendel en cambio, la inspiración llegó de otro colega con el que hizo un intercambio de obra. La dupla que presenta es una pintura suya junto a una que obtuvo de un amigo artista. La retroalimentación entre artistas refuerza la idea de colectividad de la muestra. Así, se puede ver dentro de “Las cosas a la hora de la siesta”: artistas que inspiran a otros artistas. El Pelele, en cambio, encontró su inspiración lejos de Argentina. El trabaja con un personaje y a través de ese desarrolla toda su obra plástica, que es multidisciplinaria. Un vínculo extraño con una obra de Goya que vio de niño, en especial con uno de sus personajes, el pelele, de alguna manera lo termino haciendo artista y ahora aparece encarnado en la performance, en la pintura, en la escultura, etc.

Sin duda, una gran y variada selección de artistas. Sin embargo, Manuel Coll confiesa que la elección curatorial, también responde a un interés por dar a conocer a los artistas de Córdoba y su producción por fuera de su Provincia.

Ahora quizá, mientras dormimos, una aventura desconocida se está gestando cerca del objeto más pequeño, esperando a ser visto con nuevos ojos. Una cierta magia se crea en ese momento solitario, donde todos duermen, pero a la par suceden cosas que pasan solo a la hora de la siesta.

¿Manuel, vos tomás siestas? Sí, yo tomo siestas. Cuando puedo, sí.

La muestra se podrá visitar hasta el 29 de mayo en Galería Francisco Vidal, Av. Callao 332, CABA. 

Horarios de visita: Lunes a viernes de 11 a 17 hs.

Entrada libre y gratuita.