Nota publicada online

lunes 29 de julio, 2013
Laberinto Minujinda
Vivir para y por el arte
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Laberinto Minujinda

La muestra que se presenta en la Galería 11 x 7, hasta el próximo 8 de agosto, reedita parte de la instalación que la artista presentó en 1985 en el Centro Cultural Recoleta.

Corría el año 1985 y la Argentina festejaba la vuelta a la democracia; en cine se estrenaba “La historia oficial”, salía al aire la “Rock & Pop” y el Centro Cultural Recoleta se convertía en escenario obligado del arte de la época. Vanguardista, lúdica y provocadora, Marta Minujín presentaba su “Laberinto Minujinda”, que convocó a cientos de espectadores. En la entrada, tres personas -vestidas de blanco- indicaban al público que ingresasen por “el camino de la inteligencia” o por “el camino de la belleza”, a través de unas siluetas recortadas en acrílico, y comenzaba la acción. En grupos se sacaban los zapatos y atravesaban las ventiún salas equipadas con computadoras, proyectores que emitían sonidos e imágenes. En uno de los espacios los espectadores eran maquillados y en el siguiente fotografiados. También, adentro de un Minotauro -realizado en malla metálica- se creó un lugar destinado a la reflexión; finalmente los visitantes debían rodar por una cama hasta la salida final.

“11 x 7”, la galería de arte contemporáneo dirigida por Hernique Faría y Camila Sol de Pool, una vez más rescata las obras históricas de Marta Minujín para reinstalarlas en la escena del arte internacional. En la última edición de arteBA, el crítico José Roca adquirió en el stand de la galería documentación de la obra “Panteón de los Libros” para la Tate Modern de Londres. Con esta obra, realizada en 1983 en homenaje a la democracia y a la educación por el arte, la Tate inició su colección de arte latinoamericano.

Para la actual exhibición se rescataron del taller de Minujín los paneles utilizados en dicha oportunidad, más un video que documenta la muestra y los catálogos y publicaciones de la época. Los psicodélicos paneles, de 2 metros de altura, son una explosión de color en los que los puntos, círculos, rayas, espirales y tramas sumergen al espectador en esa vivencia del arte en acción.

Como afirma Laura Batkis, en el prólogo del catálogo de la muestra: “El entusiasmo de la hiperconectividad tecnológica termina hoy siendo una trampa en la que todos estamos inmersos, fatigados por la recarga informativa de mensajes vacíos. Una vez más Marta Minujín imaginó una profecía que hoy cobra un nuevo sentido. Como el Minotauro de Borges en “La casa de Asterión”, somos los habitantes de un laberinto, perdidos en la eterna soledad de la condición humana”.

Sumergirse en este laberinto, inevitablemente nos transporta a otros  tan coloridos y psicodélicos como los de Minujín: los de Yayoi Kuzama, la artista japonesa cuya retrospectiva se exhibe en Malba. Una como la otra han sido pioneras del arte de acción, tanto en sus ambientaciones como en los happenings. Cada una, desde “su lugar en el mundo”, con sus manifestaciones efímeras, concibieron al espectador como parte activa de la obra, convirtiéndose en la vanguardia del arte contemporáneo.

Vivir para y por el arte es, fue y será para ellas su única filosofía de vida.

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