Nota publicada online

miércoles 21 de octubre, 2015
La Gran Sombra II
Cuando la siesta también es tiempo de arte.
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
La Gran Sombra II

El encuentro está organizado por el Instituto de Cultura de Corrientes y, de los trece proyectos seleccionados, cinco de ellos integrarán la colección del futuro Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de Corrientes. 

Bajo la Gran Sombra del Arte Contemporáneo, también se duerme la siesta. Y es que la siesta, lo mismo que el arte, es una costumbre reparadora. La siesta correntina es tiempo de descanso, pero también de juego; es sinónimo de canto de chicharras, de sandías y de catres y así lo expresan los artistas convocados -bajo este eje temático- para la segunda edición de Gran Sombra. Esta iniciativa –curada por las artistas Matilde Marín y Beatriz Moreiro- fue organizada por el Instituto Provincial de Cultura y el Gobierno de Corrientes en colaboración con la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura de la Universidad del Nordeste, con el objetivo de darles visibilidad a los artistas de la región.

Seleccionados entre 40 proyectos de artistas de Corrientes, Chaco y Formosa, trece de ellos recibieron $3.000 para la realización de la obra que se exhibe en 7 espacios institucionales de la ciudad.

La naturaleza late, sonora e intensa, en muchas de las obras.

Dufva Nielsen imaginó Ka’aru, una siesta participativa, arrullada por el canto de chicharras en el patio del Museo de Bellas Artes. Asaje (medio día) Itayu (oro), la instalación de Delfino Andino, trasmite la intensidad de la luz dorada que irradia el mediodía del Litoral. Luz, vegetación y un catre para gozar del abandono momentáneo de las obligaciones cotidianas. Respiro, una imponente instalación de luz y sonido de Juan Sorrentino, hipnotiza con el recurrente juego de encuentro y desencuentro que se establece entre los diferentes ciclos de ambos elementos; en la oscuridad de la sala la siesta está a punto de comenzar para volver a apagarse.

Delfina Andino
Juan Sorrentino
Dufva Nilsen

El colectivo de artistas intergrado por Paula Bakun, Mará Julia Rossetti y Juan José Zaponi, propone La cabina, un pequeño cubo blanco donde es posible alcanzar ese estado Alfa -entre el sueño y la vigilia-que induce a la creatividad.

La siesta también es memoria de la infancia; es sinónimo de juegos, de travesuras y también de fantasías.

Jorge Alegre reconstruyó La Gran Cimbra -esa misma que de chico usaba para cazar pequeños animales- pero a una escala amplificada. Walter Tula realiza esculturas con las púas del Palo Borracho -que remiten a sus juegos de la infancia- y luego fotografía  y la llama Barrio, Barrio. El Palo Borracho –esta vez esculturas realizadas en papel- también está presente en las íntimas Conversaciones de Gustavo Mendoza, dentro de pequeños confesionarios instalados en el Teatro Vera. Allí mismo una poética instalación sonora, -la siesta de Laura Seniquel- remite al trinar de los pájaros de su hogar de la infancia, Perú 124. Seguramente la misma variedad de pájaros que, serigrafiados sobre pequeñas almohadas, se descuelgan del techo de una de las salas de casa Martínez, en La siesta del Iberá de José Mizdraji. Horacio Silvestri realiza una gran almohada argentina –Modelo energético- que conecta a una batería. Gloria Pola, artista de trayectoria de la ciudad de Formosa, recrea La divina edad de la fantasía, micro escenas mitológicas realizadas con personajes de trapo seguramente producto de sus ensoñaciones infantiles. Mientras, Sergio Falcón cuenta su Cuento guaraní sentado en un sillón tal como la hacía su abuelo a la hora mas caliente del día: un yacaré que pierde su cola por ir al encuentro de su amada; un verdadero cuento de amor en voz autóctona.

Jorge Panter Alegre
Walter Tula
Horacio Silvestri
Gustavo Mendoza
 
Paula Bakun, Mará Julia Rossetti y Juan José Zaponi,

El tejido es también sinónimo de siesta: Fabiana Larrea teje Todo duerme, una sutil telaraña que dibuja sombras. Lo mismo que el colectivo Mamapacha – un grupo de mujeres coordinadas por Cecilia Gil García que tejen como medio de vida y también para dar rienda suelta a su creatividad.

Fabiana Larrea
Gloria Polo
Gloria Polo (detalle)
Sergio Falcón

El encuentro cerró con una mesa redonda sobre la escena regional en el arte, una performance del grupo Chaqueño y Contemporáneo que repartió mate, tereré y tortas fritas después de la conferencia de María Teresa Constantin invitada para contar su experiencia como curadora del envía argentina a la Bienal de Venecia. Finalmente, el jurado compuesto  por Gabriel Romero -presidente del Instituto de Cultura, Francisco Benítez -director del Museo de Bellas Artes-, la crítica Ana María Battistozzi, las artistas Matilde Marín, Beatriz Moreiro y Fernanda Toccalino -directora del Centro Cultural Universitario-, anunció los cinco premios adquisición: Fabiana Larrea, José Mizdraji, Sergio Falcón, Gustavo Mendoza y Gloria Polo y una mención para obra de La Cabina, cada uno de los cuales recibió 12.000 pesos.