Nota publicada online

jueves 27 de octubre, 2016
Julia Farjat y Claudia Fernández Farjat:
cuando el lenguaje se hace arte
Costa Peuser, Marcela
por Marcela Costa Peuser
Julia Farjat y Claudia Fernández Farjat:

Las artistas Julia Farjat y Claudia Fernández Farjat (madre e hija) estarán presentes el Sábado 29 de Octubre, de 20 a 3 hs en en el marco de La Noche de los Museos 

Invitadas por el Espacio de Arte del Banco Ciudad a exponer juntas, Julia Farjat y Claudia Fernández Farjat, ofrecen dos miradas contemporáneas del constructivismo rioplatense en el que, sin embargo, pueden reconocerse sus propias voces. Voces claramente americanistas que las aleja de los cánones griegos de la belleza para entrar en el mundo de lo mítico y lo simbólico como modo de lenguaje.

Madre e hija comparten la misma pasión por el arte. De sus maestros, Julián Agosta y Alberto Delmonte, aprendieron el camino para lograr una buena conjunción; también rescatan la generosidad de ambos para guiarlas a identificar sus propias personalidades.

“Trabajar en dupla supone compartir ideas y espacios, no intentar sobrepasarnos, hacer de común acuerdo; se necesita humildad para no querer ser mas que el otro, así el otro sea tu madre”, confiesa Claudia -la hija-. “El objetivo de nuestro encuentro fue lograr un manifiesto ceremonial: madre-hija.”

Hoy, Julia –la madre-, se siente más cómoda trabajando la madera, sola o combinada con hierro o mármol. En sus ensamblados el volumen y el espacio se combinan en total armonía. El color es también una de las características de sus obras; el rojo aparece con frecuencia de la misma manera que ciertas texturas que enfatizan las formas generalmente totémicas.

Claudia, por su parte, incursionó desde muy chica con el vidrio. Experimentó en el taller de su madre en el que había un horno ya que en ese momento ella se dedicaba a la cerámica.

Desde que se decidió recorrer el camino del arte, contó con los mejores maestros: con Leo Vinci aprendió a modelar; los primeros pasos en el dibujo los dio con el maestro Tomasello, luego aprendió a trabajar el vidrio escultórico con Carlos Herberg quien, a su vez, le trasmitió las enseñanzas del maestro Aurelio Macchi. Aprendió a soldar con Pájaro Gómez y grabado con el maestro Giaketti. Con Alberto Delmonte incursionó en la escultura y, finalmente, se inició en la pintura con la discípula de éste, Silvia Dellamadalena.

Claudia utiliza los colores los terrosos: maneja óxidos naturales - ferrites y arenas- que le posibilitan sutiles transparencias y toques vibrantes que sensibilizan la superficie pictórica.

En sus obras se lee una cualidad monumental que parte de una adecuada distribución de planos en el espacio en relación a su totalidad. En este punto aparece una dualidad que le ofrece al espectador algo de sosiego y le permite leer entre líneas un mundo trascendente -la vida misma y sus antagonismos- que nos sumerge en una organización visual que alude a la poética americana.

En la actual muestra del Espacio de arte del Banco Ciudad, Julia -la madre, presenta 16 importantes obras y 7 miniaturas en vitrinas y Claudia -la hija-, cerca de 30 obras; grandes arenas coloreadas, que aluden al muro.

Tres elementos confluyen necesariamente en la calidad de una obra de arte: creatividad, concepto y oficio. Tres elementos que están presentes, indiscutiblemente, en la obra de madre e hija.