Nota publicada online

lunes 26 de septiembre, 2011
Jorge Miño
Sin fin
por Viviana Saavedra*
Jorge Miño

Sin brújula, Jorge Miño recorre escaleras y escalinatas. No es flâneur, no es paseante que va al encuentro de la contingencia del presente, sino más bien un peregrino en tierras extrañas que, a tientas, recorre el espacio intuitivamente en dirección a un santuario lejano (o inexistente).

El recorrido se plasma en fotografías de gran formato en las que conviven geometrías y fantasmas, luces y sombras que crean espacios en los que parecen no existir promesas de felicidad.
Cuando decide transformar la fotografía en imagen-movimiento aplica la técnica de stop motion, que parece ser manipulada para animar espacios, para intentar dotar a esos lugares inanimados de una energía enigmática, incierta, fortuita. Son escaleras de no lugares, de metal, de mármol, de concreto, algunas principales, otras secundarias. Lugares de conducción, de paso, de ascenso y de descenso. Somos partícipes de un recorrido que transcurre sin ansiedad, sin espera, en el que todo fluctúa: la luz, las texturas, la temperatura. “Estos espacios no son casa.”- anuncia Silvia Gurfein en el texto del catálogo.
Foto a foto, como en una sucesión de pequeños trazos, se bosqueja en una pequeña pantalla una escalera mecánica que asciende y desciende a un mismo tiempo, un instante detenido que fuerza a sostener la mirada en una catarata metálica sin fin. Análoga a una cinta de moebius, toma la propiedad de ser un objeto no orientable. El tiempo se torna fragmentario, diferido, sin avances ni retrocesos. No hay temor (ni calma).
Es un conjunto de obras que parece responder al registro minucioso de infinitas escaleras, infinitamente transitadas pero sin huellas impresas, que sólo pueden sobrevolarse como en un sueño…
*Cátedra de Crítica de Arte USAL

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Hasta el 12 de octubre
Galería Foster Catena Honduras 4882 piso 1°