Nota publicada online

martes 2 de junio, 2026
Jorge Macchi presenta RETOUR en el Museo Sívori
Porvenires de lo que la ciudad desecha
por Alejandro Zuy
Jorge Macchi presenta RETOUR en el Museo Sívori

La exhibición presenta una colección de papeles ayuda memoria encontrados en la calle junto a fotografías tomadas durante su búsqueda y una serie de 18 piezas basadas en esos papeles, que sirvieron como eventuales instrucciones para el desarrollo de objetos, piezas sonoras, esculturas, mapas y análisis grafológicos.

“Cuando empecé a pensar en RETOUR como una segunda instancia de Buenos Aires Tour (2003), siempre recordaba la intensidad de aquel trabajo y quería recuperar esa sensación. Era dificil saber de qué manera volver a ese territorio de búsqueda. En un momento bastante casual encontré un papel en la calle que era simplemente una dirección de una casa que quedaba a una cuadra de mi estudio. Entonces pensé: qué extraño este papel, un papel que una persona escribió para sí misma, y en la medida en que ya lo utilizó decidió tirarlo en la calle. Era un diálogo consigo mismo, que se estableció con ese objeto, pero después ese papel pasó a una instancia pública, ese diálogo interno se abrió. Como una especie de iluminación comprendí qué significaba ese papel, y a partir de ese momento empecé a buscar pero ya sabiendo qué era lo que estaba buscando.”

Con estas palabras Jorge Macchi (1963) describió la génesis de la nueva exposición que acaba de inaugurar en el Museo Sívori. De acuerdo a ellas, su dinámica parece seguir una secuencia: volver sobre sí mismo no como pura repetición sino una forma de recuperar una pulsión expansiva y así hallar un vector del pasado cuya fuerza permanecía latente y que necesitaba de una nueva agencia para comenzar a desenvolverse. El azar, aquello que Jorge Luis Borges definió como nuestra ignorancia de la compleja maquinaria de la causalidad y un modo de observación nada ingenua, resultaron aquí ser las llaves que destrabaron las fuerzas de eso que se anhelaba clarificar.

Debido a ello, RETOUR significa una reafirmación de un proyecto pretérito como Buenos Aires Tour y quizá, a partir de su caracter ya autónomo, la plataforma de un proyecto futuro. Buenos Aires Tour, es oportuno recordar, surgió de otro acontecimiento fortuito: una piedra golpeó una plancha de vidrio que había sido colocada sobre un plano de la Ciudad de Buenos Aires en el estudio del artista y las quebraduras producidas marcaron rutas, itinerarios para recorrerla. La diferencia, en el caso de la presente instalación, es que el esquema seguido, en lugar de expandirse desde el taller hacia el exterior de manera radial, produjo la situación contraria: la fuerza de gravedad tendió hacia el taller.

En ambos casos, al suceso contingente le ha seguido su racionalización. En este sentido, la necesidad de un determinado orden, también se ha trasladado a la disposición de textos y objetos en la sala del museo. El artista, asimismo, ha tenido un rol fundamental en la curaduría. Primero dispuso de un texto a modo de presentación que lleva su firma, luego vitrinas con los papeles encontrados, al costado de estos, dípticos de fotografías de todo tipo de objetos asociados libremente y por último los 18 “capítulos” del relato con sus correspondientes instrucciones, objetos y textos alusivos. A partir de este segundo nivel es cuando el recorrido abandona todo condicionamiento y se ofrece al libre albedrío del espectador.

En el texto de presentación, Macchi habla de ese gesto final de los transeúntes que antes de arrojar a la vía pública un papel con anotaciones, lo han doblado como señal de intimidad. De allí entonces surge esa contradicción que dio origen a RETOUR: “una instalación basada en textos que no deberían ser leídos, escritos sobre papeles que no deberían haber sido encontrados”. Macchi, con cada uno de ellos, transgredió la privacidad/propiedad de esa acción pero preservó su anonimato y al hacerlo no solo realizó un rescate de lo que estaba destinado a ser un residuo sino que le otorgó una nueva vida, un nuevo destino, otra realidad.

Dentro de las vitrinas, los papeles conservan todo tipo de huellas imaginables así como las de sus dobleces y de sus rugosidades. La sucesión de ellos exhibe un panorama variopinto de mapas escolares, cálculos de gastos, direcciones, nombres propios, presupuestos, solicitudes navideñas, páginas de cuadernos de clases de inglés, diagramas de calles realizados sobre páginas de agenda, naipes y billetes rotos y un extenso etcétera que componen un fragmentario gabinete de curiosidades de la cotidianeidad urbana que supondría un tesoro para un arqueólogo del futuro.

Escoltándo a este muestrario, la serie de fotografías dispuestas en dípticos muestran otro tipo de restos: un guante, una bolsa de agua caliente, naipes, el esqueleto de una muñeca, sogas, una silueta femenina con el sello de una fábrica de indumentaria, un pájaro muerto, entre otros; todos hallazgos producto de la deriva callejera del artista, que en algún caso han sido acompañados por textos que, lejos de ser descriptivos u obedecer a las normas museísticas, destilan una delicada ironía.

Un punto de atracción en particular lo constituye la pieza dispuesta en un ángulo de la sala que está sustentada en 27 papeles descartados con direcciones precisas encontradas por el artista y en las que une la de su estudio con esas localizaciones. Su aspecto visual semeja al de una red o a un diagrama de relaciones cuyas líneas de enlace difieren en su extensión pero conservan un centro lógico. Otros diagramas, que resultan como pesquisas efectuadas sobre trayectos de vidas ajenas, se pueden ver en el que comunica al Museo de Nacional de Bellas Artes con la esquina de la calle Azcuénaga y Av. Corrientes, el de uno que se inicia en Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires y finaliza en General Guemes, Salta, que incluye el detalle de sus paradas intermedias y de los cálculos de tiempo que se encontraban dentro de un papel arrugado y el comentado en un fragmento de diario personal que conecta pueblos del norte de Italia.

Otra clase de artefactos la integran casos como el denominado Vidas paralelas donde a partir del diseño de un mueble de cocina encontrado en un papel, Macchi encargó a un carpintero su realización. Por lo tanto, en la actualidad, existen dos muebles gemelos, uno quizás en el lugar para el cual fue pensado y otro desfuncionalizado a la vista del público. De una anotación acerca de la talla y el peso de una persona desconocida, consignada por un médico identificado gracias al rastro dejado por su sello, se puede observar una escultura construida por el artista con materiales abandonados en la vía pública. La mayoría son maderas que conservan manchas de pintura y huecos dejados por clavos o tornillos que seguramente formaban parte de mobiliarios domésticos. Les sigue Take five/give me five, otra escultura, en esta oportunidad, montada con cinco trozos de madera cortados según las medidas anotadas en un papel plegado y sucio en el cual se hallaba ausente una factible forma, por lo que la disposición de los mismos durante la exposición puede variar como una tentativa, seguro inalcanzable, de encontrarla.

En línea con lo antes descripto, en el espacio del Museo Sívori se pueden apreciar otras obras que complejizan o diversifican una matríz inicial. Por ejemplo, una guía de la marca de juguetes Mis ladrillos conseguida en la calle para armar una máquina agrícola, sirvió a Macchi para comprar el mismo modelo, construirlo y exponerlo; un sobre de un DVD con el nombre Laura, con un corazón dibujado y con una lista de películas se convirtió en una cartelera cinematográfica exhibida a su lado con los afiches de las películas mencionadas. En otro sector, listas de canciones inscriptas en los cartones que llevaban en su interior unos cassettes, pertenecientes a tres personas distintas, se transmutaron en un análisis grafológico; una lista con los ingredientes para una comida, con su costo incluido, derivaron en un plato a cargo del chef Diego García Tedesco en 2023 y en la obra expuesta en la actualidad y, por último, páginas arrancadas de libros encontrados por el artista cerca de su estudio acabaron en una suerte de novela de vanguardia.

Un mapa de la isla de Bali y dos folletos turísticos, uno que refiere a La Habana y otro a la ciudad costera bonaerense de Miramar motivaron la ejecución de la obra Triángulo, ubicada en una sala anexa a la principal. Los tres puntos geográficos señalan tres vertices de un tríangulo lo suficientemente vasto que para acompañar la curvatura terrestre fue necesario hacerlo convexo. Esa vastedad contrasta con lo restringido del sector de Buenos Aires donde fue hallada la información. A pocos pasos de esta obra se puede ver Canción animal ,una fotografía del cuerpo de una guitarra de juguete que fuera encontrada a los pies de un árbol y que ahora está en los jardines del museo aguardando que algún ave le brinde un nuevo destino. Para concluir, es de destacar la pieza visual-sonora 45 rpm. Se trata de dos discos de vinilo que llevan impresos el plano del barrio donde se encuentra el taller de Jorge Macchi y en los cuales se pueden escuchar dos piezas compuestas por Edgardo Rudnitzky en base a registros sonoros y de textos de papeles encontrados correspondientes a esa zona. El orificio central de los discos coincide con la dirección del taller. Al verlos girar se enfatiza la idea de un eje al que siempre se vuelve y la de un territorio correlacionado a su alderedor que se expande y contrae, casi a la manera de un ritornello.

Pensar en la dimensión residual de la vida colectiva contempla detener la mirada en lo que es la contracara de las actividades productivas instituidas; investigarla implica hacer hablar a los vestigios. Jorge Macchi se vale para ello de un conjunto de estrategias vinculadas a la historia del arte de forma discreta. Las sombras tácitas de Guy Debord, de Duchamp, del conceptualismo, por mencionar algunas, se proyectan en RETOUR tamizadas por una intencionalidad experimentada singular, logrando que los restos sumen.

En paralelo con la exhibición, se presenta la publicación deRETOUR, editada por KBB, Kültur Büro. Barcelona.

RETOUR

Jorge Macchi

Hasta el 9 de agosto de 2026.

Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori

Av. Infanta Isabel 555 - CABA