Nota publicada online

miércoles 23 de septiembre, 2026
Ivana Salemi en Espacio de Arte Zona
Me movió una fibra
por Marcos Perearnau
Ivana Salemi en Espacio de Arte Zona

En Espacio de Arte Zona, la artista visual y politóloga Ivana Salemi, galardonada en 2022 con la Beca Residente del Premio Kenneth Kemble, presenta su exposición individual "La luna mueve el tinte". Con acompañamiento curatorial de Andrés Labaké, texto de sala de Marcos Perearnau y Paula Bladimirsquy como gestora y encargada del diseño expositivo, la muestra es el producto de "Fibras" un proyecto de investigación territorial que aborda la contemporaneidad desde una poética relacional. La iniciativa de Salemi incluye trabajo con artesanas de las provincias de San Juan, Río Negro y Chubut. El conjunto de obras expuesto en Zona indaga el saber-hacer con el textil artesanal.

En su texto de sala, Perernau propone mirar estas obras no como objetos aislados sino como tramas donde materia, cuerpos, saberes y paisaje se entrelazan.

¿Desde cuándo nuestra vida comenzó a separarse tanto que llegamos a no entenderla, a no saber a qué comunidad pertenecemos, ni a dónde está nuestro acá?

Hace varios años, sin alardes, Ivana se destejió de la trama urbana. Sus ausencias durante unos meses, lo sabíamos, tenían como destino el sur o la región cuyana. ¿Pero qué iba a hacer en esas escapadas que se prolongaban meses y eran cada vez más frecuentes? Algo de eso pienso que va a serme finalmente confiado, cuando me recibe en su taller, con la excusa de entrar en contacto con los trabajos que reúne esta muestra. Pero más que de las obras, de lo que me va a hablar es de personas, sus maestras: Elvira Burgos, Susana Olguín. Y en sus relatos de formación y transformación, son lo mismo, voy quedando atrapado en un entorno y un viaje, el suyo, que anima el rebaño de estas oraciones.

¿Cómo se aprende a tejer? Tejer es empezar una relación con alguien, es decir, es con afectos. Esa relación no extractivista es la que después se mantiene y tiene con los animales, las plantas, la montaña, el viento, el agua y el sol. De modo que tejer es una forma de desaprendizaje de saberes y pedagogías occidentales, binarias y universalizantes donde quedó capturada la razón occidental. Los ciclos de la lana no separan, como enseña otra Elvira en La crianza mutua de las artes, más bien, articulan y co-laboran uno con otro: el pastoreo de las ovejas, el saber donde hay buenas aguadas, el tinte de las plantas. Por eso el animal sigue ahí en el tejido, siguen las pasturas y abrojos en la lana, las palmadas del sol y empujones de viento. No se pierden, se funden y confunden en el textil.

Estas prácticas ancestrales cuestionan la propiedad, el trabajo en el capitalismo que escinde y nos hace perder el sentido de nuestra existencia. Elvira de Dina Huapi, Susana de Chucuma, sin referencia a las provincias y el mapa de la Nación, son cuerpos y memorias que enfrentan y destejen el tejido de los alambrados, tecnología para dominar y adjudicar dueños. Todo telar es político: implica la articulación de materias, fuerzas, cuerpos, memorias y sentidos para una comunidad en un tiempo y entorno específico. Se sostiene en un pacto de co-laboración y reciprocidad con el otro humano y no humano. Y tiene una pedagogía, me enseña Ivana: escuchar, crear un tiempo compartido, pasar por el cuerpo, experimentar con lo que dan y pueden materialidades diversas, jugar alquímicamente con pasajes entre lo vegetal (tintes), animal (fibras de lana), minerales. Me quedo con lo im-portante: no dividir sino tramar. ¿Hay en estas obras una clase de filosofía política?

En un tejido social roto, el arte crea tejido sensible capaz de articular todo en todas partes. Cada parte toma partido y posición en una existencia com-partida. La antropóloga Marilyn Strathern trabaja la idea de “conexiones parciales” como herramienta analítica para pensar la relación no entre unidades basada en la pluralidad (muchas unidades), sino como interrelaciones o intrarrelaciones que emergen de la relación. Esa interrelación o forma de articularse es un patrón (pattern) creado por su entendimiento con la materia. No es abstracto ni subjetivo, sino que admite un diseño donde no hay centro, ni unidad, es descentralizado (conurbano, desurbanizado). Lo que nos sostiene no está en otro lado o abajo, está performáticamente colaborando y trabajando en y con nosotros. La vida no pasa ni por adentro ni por afuera, pasa alrededor nuestro, al lado. Ivana nos acerca a esa comprensión: lo que vincula una cosa con otra. Telares se apoyan en postes de corrales.

Sin embargo, los tejidos arriban al mercado y ferias como productos terminados. Contraculturalmente, Ivana los despliega en el espacio y se vuelven más habitación o rancho que instalación de arte contemporáneo. Los muestra en su hacer y habitar. Les da volumen y vibración a los hilos en el sonido de una conversación. Sin dudas, esa salida al espacio que habilita al abrir la trama y la urdimbre, tiene que ver con su fuga de lo urbano, a lo conurbano, a lo rural. Y la posibilidad de ponernos a nosotros dentro de esa relación de comprensión y experiencia desde lo roto. Porque vincularse con estas memorias y saberes es tener en las manos el todo roto de la herida colonial, y al mismo tiempo los hilos de una organización política viva y extendida. 

Si el lenguaje pudiera significar

El telar está lleno de fuerzas que ejercieron cuerpos: hilar, teñir, apretar, tensar, tejer. De eso están hechos los motivos vivos de nuestra cultura. Tirantes que sostienen, telares que extienden un tiempo ocupado de labores y lleno de sentido. Tejer es poder estar en relación con aquello que se aprende en los silencios entre las cosas. Ivana nos invita no a pasar la experiencia por la palabra, sino por la fibra. Un alfabeto iletrado cuyo código está cifrado en la interface del telar. ¡Qué alivio y bien se respira salir del alfabeto y el alfabetismo!

Si el encantamiento ocurre por contacto, en un mundo desencantado, las yemas de los dedos son revolucionarias. Ivana tocó una fibra. Y, de un modo animista y precapitalista, se transformó en una fibra encantada. 

La muestra se podrá visitar desde el 19 de Septiembre de 2026 18 h hasta el sábado 3 de octubre en Galería ZONA, Ibáñez 1378, San Isidro, Buenos Aires.

Cierre: sábado 3 de octubre. 17:30 h Actividad con Roxana Amarilla, especialista en artesanías y cierre musical.

Contacto para visitas: Paula Bladimirsquy - Galería ZONA. espacioartezona@gmail.com. WhatsApp: 1131374699

Acceso al corto Fibras proyectado en esta exposición AQUÍ