Nota publicada online

lunes 3 de julio, 2017
Georges Didi-Huberman
por Pilar Altilio
Georges Didi-Huberman

Invitado por la UNTref y con una amplia agenda, este influyente filósofo francés se prodigó en charlas, presentaciones, encuentros donde destiló la misma simpatía, el encanto personal y la curiosidad bien entendida para acercarse a nuestra cultura. 

Arte Online conversó con él y esta es una crónica de esa charla.

En otro acierto de la gestión de Aníbal Jozami como rector y Diana Weschler como subdirectora de MUNTREF, pudimos tener en Buenos Aires a este prominente e indiscutible filósofo. Es tan capaz de desarrollar teoría como de ser muy ameno en el trato. La invitación tuvo varios momentos, pero nosotros lo entrevistamos en ocasión de la presentación de la muestra internacional e itineranteSublevacionesque quedó montada magníficamente en el Hotel de los Inmigrantes.

Le pregunto cómo se acercó a Buenos Aires y me responde sonriente que ya había venido a dar charlas invitado por la UNTref hace unos años y que en esa ocasión pudo ver en este mismo espacio expositivo la interesante muestra de Graciela Sacco, una de los tres argentinos que integra el corpus de la muestra internacional desde su inicio en el Jeu de Paume en París. Ante mi pregunta si la Argentina tiene un historial de sublevaciones interesante para ponerla dentro del recorrido me responde, con una sonrisa pícara, que “cada etapa y cada ciudad cree que es la capital de las sublevaciones” pero me aclara que no hay que necesidad de competir pues para su perspectiva la idea es aprender “de ustedes” tanto como del MNAC de Barcelona, el SESC de São Pablo, el MUAC de México y finalmente el UQUM de Montreal, Canadá, todos los sitios e instituciones donde la muestra se verá. Siempre segmentada en una parte original con algunas obras menos, dependiendo del tamaño de las salas, e invariablemente integrando artistas locales, donde va aprendiendo en cada nuevo territorio donde se instala.

Georges Didi-Huberman en pleno montaje de la muestra en Muntref

Me interesa saber cómo realiza la selección pues es un periplo amplio. Me cuenta que recibe propuestas de los responsables de cada espacio y primero se interesa por la obra y luego conoce al artista, a la hora de seleccionar se apasiona por la obra en sí y no se deja influir por un dato del mercado. Aquí tiene algunos artistas integrados que me cuenta le merecen mucho respeto como Horacio Zabala, Juan Carlos Romero y León Ferrari, pero también le gustó mucho el trabajo de Adriana Lestido, de Eduardo Gil, de Juan Travnick, Sara Facio, Andrés de Negri y Enrique Ramírez, quienes se sumaron a la muestra dentro de los cinco nodos que la misma tiene. Me advierte que para elegir, ninguna obra debe tener un tamaño extraordinario pues le gusta esa sinfonía sutil que en verdad se percibe en la muestra, donde cada segmento es capaz de dejar al espectador detenido en su recorrido. El dispositivo de articulación entre las diferentes obras está muy pensado en base a una lección que aprendió en su anterior muestraAtlasdonde trabajó los conceptos de Aby Warburg y por ello no sigue ninguna línea histórica.

Hace especial hincapié en narrar que en su selección hay un espacio muy importante otorgado a las mujeres, los niños y los ancianos, para Didi-Huberman son “los que menos poder tienen en una sociedad pero tienen potencia, sin armas casi sin nada pueden generar una sublevación”. Sin embargo no tiene pretensión sobre un enunciado político del tema, para el filósofo su misión es señalar un “horizonte ético poético” y hacer un enunciado capaz de dar cuenta de que en cada sublevación hay un cruce de alguna frontera. Aclara “una revolución no es una sublevación” porque en una revolución, para su modo de pensar, hay una estrategia de poder, por el contrario en las sublevaciones muchas veces hay un señalamiento, un estallido, un deseo de emancipación. Tal vez por lo mismo piensa en la selección como un homenaje a esos gestos que están por todos los territorios donde en algún momento se produce un espacio donde reina una especie de anarquía, un ánimo de no ser gobernado. Me agrega que no siempre hay gritos o puños levantados, algunas veces hay murmullos, otras metáforas visuales. Se percibe esa tenue distinción cuando se recorre la muestra, un hallazgo que permite pensar que verdaderamente no hay lugares comunes en su enfoque.

No incluyó ex profeso ninguna imagen de fascismo aunque piensa que hay sublevaciones fachistas que tienen un sentido popular. Pero la razón es que una muestra no se lee y por esto se aleja de ese contenido donde la historia o la sociología tienen algo más amplio para opinar. Su trabajo se encuadra mejor dentro de una fenomenología de la sublevación y en particular en los gestos, uno de los nodos de la muestra, hay un poco de antropología pues se evidencian casi el mismo tipo de gestualidad. Podría haber sido una muestra sólo de filmes, me dice, o canciones pues allí siempre se depositan esos deseos de ruptura y cruce de fronteras.

Nos intercambiamos una sonrisa cálida y dejamos paso a una recorrida por la muestra con su visión expresada en un medio francés con algo de español que ya ha incorporado. Se lo ve feliz y vuelve a regalarnos una serie de argumentos interesantes ante cada obra.

Georges Didi-Huberman con Aníbal Jozami, Diana Weschler y parte del equipo de la UNTREF