21 abril 2019

Nota publicada online

lunes 25 de junio, 2018
|
Ganador del Gran Premio “Kenneth Kemble”
Un premio que apuesta a la producción

De la idea a la obra terminada: El Premio Artes Visuales “Kenneth Kemble”, organizado por el Municipio de San Isidro apuesta a la producción de obra y acompaña al artista en su realización

En esta nota, Juan Gugger, ganador del Gran Premio 2017 nos cuenta el proceso creativo

Todo lo desvanecido ha sedimentado en las superficies

Un conjunto escultórico que representa formalmente las cajas de cartón que circulan en el campo comercial, con diseños, patrones y texturas y huellas registradas en una delgada superficie de concreto, a modo de evocación de la construcción de la urbanidad. Fue presentado oficialmente en NN Galería, de La Plata.

 “Este proyecto comenzó con algunas ideas básicas, que fueron articulándose de manera compleja. Encontré un proceso en el que podía mezclar elementos naturales y elementos históricos de una manera particular. Considero que la experiencia de esta pieza no se congelará en un “momento final” o una conclusión. Los momentos en que las piezas se exhibieron hasta hoy me permitieron situarlas en contextos diferentes e imaginar nuevos niveles de sentido, nuevas posibilidades operativas para el trabajo. Quisiera que esta pieza (o serie) siguiera en movimiento, no sólo creciendo materialmente sino también transformándose conceptualmente. Me gusta la idea de desintegración de la unidad en una especie de obra-sujeto, que se transforma con el tiempo, el contexto, los accidentes. Que gana y que pierde identidad incluso hasta poder transformarse por completo”.

“Visualmente apareció como una instalación contundente, pero simultáneamente abundan sutilezas y vestigios procesuales infraleves. Este coqueteo entre el objeto encontrado o el readymade y algunos procedimientos escultóricos más anticuados, amalgamados en un material industrial, imprime nuevos sentidos sobre imágenes y objetos bastante familiares”.

“Pedí permiso en la galería para instalarme en la sala con seis semanas de anticipación. Quería trabajar produciendo las piezas en el lugar. En principio mi idea era gestionar una mera acumulación del gesto. No quería trabajar en el diseño de una exhibición sino en la pura fabricación y el acopio de los objetos. Es decir, que la galería (¿taller?) funcionaría más como un depósito que como una sala de exhibición”.

“Dadas las características de la sala, el contexto en la ciudad, y algunos aspectos que iban ganando las piezas, decidí ensayar formas de montaje diferentes. Sin embargo, esta idea de acumulación y sedimento persiste”.

“Me pregunté por el sujeto inscripto en la obra. En primer lugar, de manera física. Sobre su relación con la escala de las piezas y su movimiento en el espacio. Pero por el otro imaginando un observador capaz de trastocar su percepción tanto adentro como afuera de la galería. Muchas de las cajas las levanté directamente de la calle 49, en el centro de La Plata.  Esta calle, en el sector en el que se encuentra la muestra, es completamente comercial. Mayormente tiendas de ropa, pero también librerías, locales de electrónica, artículos para el hogar, bares, restaurantes, etc…”.

“Cada mañana y cada noche podía caminar seleccionando mi material de hileras extensas de cajas vacías, prolijamente colocadas en las veredas, frente a cada local, y en excelentes condiciones materiales. El desarrollo de la pieza se transformó para mí en una performance de desplazamiento, migración, circulación en el paisaje urbano. Mi percepción de esta parte de la ciudad también se transformó mientras trabajaba en la obra. Me interesa que esa continuidad se genere, que exista la posibilidad de empujar al espectador a hacer conexiones entre esa realidad alterna en la galería y alguna realidad del mundo corriente, del medioambiente próximo o distante. Esto determinó en gran medida el desarrollo de la pieza”.