Nota publicada online
La exposición Febo Martí, el alquimista de la luz, organizada por +Arte Galería en el Hilton Buenos Aires reúne trece pinturas de Febo Martí realizadas entre 1979 y 2007. Con curaduría de Florencia Martí, la selección permite revisar las transformaciones de una obra sostenida por tres problemas centrales: la estructura, el color y la luz.
La trayectoria de Febo Martí (1919-2008) estuvo atravesada por una práctica artística diversa. Además de la pintura, trabajó con el vitral, el grabado, la litografía y la acuarela, técnicas que ampliaron sus recursos y dejaron rastros visibles en el tratamiento del plano y del color. Integró el grupo 20 Pintores y Escultores junto con José Alonso, Líbero Badii y Luis Barragán, entre otros, y desarrolló una intensa actividad docente e institucional.
La exposición Febo Martí, el alquimista de la luz no plantea un recorrido exhaustivo, sino una aproximación a algunos de los desplazamientos que definieron su producción. Las obras seleccionadas muestran el pasaje gradual desde una figuración de raíz cubista hacia composiciones abstractas en las que el color adquiere una autonomía creciente.
En Pareja (1998), la fragmentación geométrica altera la representación de los cuerpos y distribuye la imagen en zonas de blancos, grises y negros. En La cita (1979), Enamorados (1979), Coyas (1988) y Figura y mesa (2004), las figuras permanecen reconocibles, aunque sometidas a un proceso de síntesis que reduce el volumen y reorganiza el espacio. Los retratos, las parejas y las naturalezas muertas no funcionan como temas independientes, sino como componentes de una misma construcción formal.
Martí concebía cada cuadro como una superficie dividida en parcelas que debían integrarse visualmente. Su método partía de una organización rigurosa, con predominio de ritmos geométricos, y avanzaba luego hacia formas más libres de abstracción. Aun en sus composiciones más gestuales, mantuvo el interés por el equilibrio entre las partes.
Ese desarrollo puede observarse en Círculo 1, Círculo 2, Nudo de color (2004), Propuesta (2005), Composición (2007) y Estructuras (2007). En estas pinturas desaparecen las referencias figurativas y el cuadro se organiza mediante círculos, líneas, planos superpuestos y bordes oscuros. Los contrastes entre tonos fríos y cálidos producen profundidad sin recurrir a la perspectiva tradicional.
“La principal protagonista en mis cuadros es la luz”, explicaba el artista. Esta afirmación ofrece una clave concreta para abordar su obra. La luz no aparece representada como un elemento exterior que incide sobre las figuras, sino que surge de las relaciones entre los colores. Puede ser tenue y difusa en las escenas figurativas o plana y saturada en las composiciones abstractas.
El recorrido permite reconocer la continuidad que existe entre ambos momentos. Martí no abandona la figuración para comenzar una investigación completamente distinta: traslada hacia la abstracción los mismos problemas de estructura, ritmo y equilibrio que ya estaban presentes en sus obras anteriores.
La selección recupera así una producción desarrollada durante varias décadas y propone reconsiderar el lugar de Febo Martí dentro del arte argentino del siglo XX, atendiendo menos a las clasificaciones estilísticas que a la coherencia de su investigación pictórica.