Nota publicada online
La muestra individual del artista rosarino, denominada Nihil guiando al pueblo, se extiende hasta el 19 de junio. Reúne obras inéditas, entre diecisiete paintants, realizados en tres dimensiones, de formato pequeño y un site specific object, exento y monumental, ubicado en la sala central de la galería, sita en calle Güemes 2250, en pleno barrio de Pichincha, en la capital de Santa Fe.
En diálogo, con el autor, al día siguiente del vernissage, decidimos incluir un texto de su autoría, pues vale la pena acotar, que allí, encontramos, sin ningún tipo de mediación, la intentio autoris, del creador. Interrogantes y una suerte de mirada post-apocalíptica, en torno al arte actual:
“Nihil leading the people. ¿Qué es lo que nos guía en estos tiempos? No es ya la libertad de Delacroix. Es quizás, como una nada de fondo, manipulada por Mil Mesetas de Inteligencias Artificiales. La democracia de Giorgio Agamben en State of Exception, reforzada por un puntillismo de drones zumbando sobre nosotros, o una guerra civil camuflada por una tolerancia intolerante.
¿Y qué hace el arte? Sigue generando formas, decoración, estilo o arte conceptual, formatizados en prompts for the machine?
La práctica de la pintura nos ofrece, a través del tiempo, un pensamiento orgánico. Un conocimiento pre o post-semiótico, que se escurre como el agua entre las rocas del saber textual. El mismo tiene como un contrato opaco, silencioso y oscuro con lo continuo”.
Dicha continuidad promueve obras híbridas, transmediáticas. Sculto-pictorial activities, tanto robóticas como hechas a mano. Tanto constructivas como gestuales. Tanto explosivas como implosivas”. F.M 2026.
En efecto, inaugurada el pasado 17 de abril, la individual del artista de la diáspora rosarina, exhibe trabajos inéditos, los cuales, resultan premonitorios, auténticas profecías al mejor estilo de Casandra, con visiones de presagios, caos y desastres, verdaderas “claves visuales” de una atmósfera epocal o koiné a escala planetaria, coincidiendo, pocos días después con la acefalía, por primera vez en la historia de de la Biennale de Venecia, en su 61ª edición, unida a la negación, por unanimidad, del jurado de otorgar premios, dejándolos en manos del público visitante, ante la muerte repentina de su curadora, Koyo Kouh, si bien el mismo ha mantenido el legado y la propuesta conceptual de su directora, bajo la denominación aglutinante de In Minor Keys - En tonalidades menores-. Al mismo tiempo, expresaron de lleno, su repudio a los pabellones de Israel, Rusia y de aquellos países, donde aún impera el totalitarismo. Hecho, a su vez, que coincide, sólo a pocos días de diferencia, con el emplazamiento de la obra escultórica de un nuevo Bansky, en pleno centro de la Plaza Waterloo, de Londres, como una estatua ecuestre, velada por una bandera ondulante, a posteriori de la inauguración de Nihil leading the people, de Fabián Marcaccio.
Y como si fuera poco, el Premio Pulitzer 2026, otorgado al palestino Saher Algorra, foto-periodista y colaborador del diario The New York Times, quien registró en sus coberturas, los crueles ataques sionistas hacia civiles, en la franja de Gaza.
De nihilo, nihil, o en todo caso, ex nihilo nihil fit, significa que nada puede crearse a partir de la nada, fundamentalmente, cuando empleamos dicho concepto, en términos de “estrategia” y para el complejo universo del arte contemporáneo, hecho de una miríada de juegos intertextuales y guiños entre pasado y presente.
La obra que da título a esta muestra individual, Nihil leading the people (2025-2026) puede interpretarse como un objeto en campo expandido, que entabla diálogos con diecisiete obras en pequeño formato, desde la poética de la titulación, hasta la experimentación del monocromo, las bandas de color, los bordes, los elementos decorativos, bien manipulados, con pequeños fragmentos o recortes, pasajes y variaciones del color en bandas, junto a referencias puntuales, en tono de citación culta, a dos grandes maestros de la modernidad vanguardista de nuestro país, nacidos en Rosario.
La primera de estas referencias post-semióticas, es, la dinámica de los buchi (agujeros)y de los tagli (tajos), es decir, no ya el hueco, sino la inserción del desgarro y la horadación, como homenaje a Lucio Fontana, con su serie La Fine Di Dio, poco conocida en Argentina y expuesta en 1999, año de su centenario, en la Lembachaus de Munich, Alemania. En este sentido, en el corpus de trabajos de pequeño formato, Marcaccio utiliza el agujero, el hoyo, el vacío, como una forma de ir más allá de la mera superficialidad del soporte en 3 D. Y la segunda referencia, es Antonio Berni por partida doble: desde sus arpilleras, sobre las cuales pintó obras de marcado realismo crítico, durante la década del 30’ y la serie de Los Monstruos, trabajos polimatéricos, ejecutados en la década del sesenta, en el contexto experimental del Instituto Di Tella. En efecto, la “trama” de las obras de formato reducido del artista, semeja una arpillera artificial hecha con siliconas, pintura al óleo sobre poliuretano e impresión en 3 D, con intervención digital o artesanal y el soporte se encuentra reforzado con una superficie metálica de base. De este cuerpo de obras destaca un monocromo negro – recordemos que el negro es un valor, no es color -, la cual, puede considerarse una nueva investigación del artista, teniendo en cuenta que en toda la Historia del Arte Moderno y Contemporáneo, el estudio del monocromo y sus alcances visuales y conceptuales, arranca desde el poeta y pintor Alphonse Allais, luego pasa por Kasimir Malevitch, Mark Rothko, Frank Stella, Ad Reinhardt, Robert Rauschenberg Ives Klein, Lucio Fontana, Piero Manzoni, Pierre Soulages, con el “outre-noir” y, actualmente, se produce desde 2015 el Vantablack, que es un negro completamente artificial, desarrollado por la empresa británica, Surrey Nano Systems, que crea una sensación de vacío o pura bidimensionalidad, al eliminar la ilusión de profundidad y texturas de los objetos. Literalmente, oblitera la tridimensionalidad. Esta sustancia está compuesta por nanotubos de carbono y es considerada, la más oscura del mundo, capaz de absorber el 99.965 %, de la luz visible. En el caso de Marcaccio, ello no sucede, ya que la materia neo-expresionista está siempre vigente y es suntuosa y barroca, sensorialmente atractiva, apelando al tacto y a la vista, al mismo tiempo que a su recorrido. Así es, como en conversación con Arte Online, el artista radicado en New York desde 1988, destaca que “uno de los artistas que más me interesa es el alemán Günter Umberg, por su exploración de las posibilidades del negro absoluto y su metodología de trabajo”.
En relación a su utilización de la Inteligencia Artificial, con el propósito de elaborar algunos de sus paintants y sculto-pictorial activities, el creador rosarino sabe dosificar el manejo de los prompts, en sus impresiones en 3 D. Ante todo, un buen prompt es la pregunta inicial, el texto, la instrucción que se le da a una Inteligencia Artificial, buscando producir respuestas muy precisas, códigos, imágenes, siendo esencial, definir el contexto, para conseguir resultados útiles.
Dentro de estas obras subrayamos Love-Hate (Amor-odio), Groundless painting (Panel de control), Multitud, All the Hate of the World (Todo el odio del mundo), Ejección decorativa, entre otras.
De las que guardan una relación con Fontana, por sus huecos y la monocromía, destacan: Ruina en reversa centro, Intrapainting, Ruina en reversa colgante, y Réquiem for the west, más el monocromo negro, mencionado con anterioridad.
Con respecto a las piezas que guardan relación con sesgos iconográficos, consignamos Representosis I y II, así como Lo formal postpuesto.
En relación a la referencia filosófica y biopolítica a Giorgio Agamben, con su Estado de Excepción, Marcaccio hunde su pulgar allí donde más duele y hiere. El “estado de excepción” es un estado de hecho, de facto, donde ya no rige la Constitución, ni los derechos y garantías allí consagrados. Se trata de un estado ausente. Y es, ese momento del derecho en que se suspende, el derecho para que, justamente, se pueda garantizar su continuidad, e, inclusive, su existencia. O, dicho de otra manera, la forma legal de lo que no puede tener formato legal, dado que es incluido en la legalidad, a través de su exclusión. De tal suerte, el “estado de excepción” da lugar a la biopolítica contemporánea, que incluye la vida natural, la zoé, en la terminología de Michel Foucault, que Agamben retoma. Al incluir al viviente, en tanto “nuda vida”, dentro del derecho, mediante su exclusión, en la medida que alguien es ciudadano, ya no es mero viviente, pero, paralelamente, para ser ciudadano, coloca su vida natural, su “nuda vida” a disposición del poder político. Y de tal forma, el poder dispone de los ciudadanos, en tanto vidas desnudas, dentro de su dispositivo biopolítico.
Debemos tener en cuenta en este punto que Fabián Marcaccio estudio filosofía en la Universidad Nacional de Rosario, antes de ganar el Premio Coca Cola en las Artes, con sólo 22 años de edad. Y continúa haciéndolo. Por ello, su obra Nihil Guiando al pueblo es una alegoría política, antropológica y artística de estados no presentes, en nuestra convulsiva actualidad. Asimismo, la referencia a la obra de Delacroix, fechada en 1830, es el anticipo de varios laberintos intertextuales, que se van tejiendo con otros artistas del pasado y coetáneos. La Marianne francesa, termina en sello postal, con Louis Charles Muller. También, está la Marianne de Jean Cocteau. Y en la contemporaneidad, La Liberté Raisonée, de la artista española Cristina Lucas, quien hizo una video-instalación sobre este tema, tan presente en nuestros días, conservándose la misma, en el Museo Helga de Alvear, Madrid, España. Prefiero pensar en este nivel de complejidad, porque el artista lo plantea desde el vamos, puesto que el universo del arte actual posee bifurcaciones rizomáticas, en todos los planos de la significancia.
Cuando Marcaccio, se refiere al libro Mil Mesetas, (Mille Plateaux) de Deleuze y Guattari, lo hace porque es un texto experimental, editado en 1980. El mismo, propone una crítica a todo pensamiento de jerarquías arengando a su abandono en pos de la diseminación, la multiplicidad, el deseo, la fluidez. Y para ello, el rizoma es el modelo arbóreo, un sistema subterráneo, donde cualquier punto puede conectarse con otro. Por otra parte, el cuerpo es un “cuerpo sin órganos”, idea, tomada en préstamo por los autores del gran Antonin Artaud. Otros aspectos válidos a consignar, son los conceptos de “desterritorialización” y “reterritorialización”. Es decir, migramos, salimos de nuestros territorios fijos y construimos nuevos espacios.
Y por último el “ritornello”, donde Deleuze y Guattari, en la meseta once, evidencian cómo los seres humanos y animales, crean nuevos espacios y ordenan el caos.
En cuanto a las obras que precedieron esta serie, el artista se refiere a dos obras de gran porte que son, de por sí instalaciones, y permanecen en “storage”, dentro de su estudio de New York. Son trabajos que, generalmente, resultan adquiridos por museos y fundaciones y/o coleccionistas, como ocurrió con el caso del Ezeiza Paintant.
Uno de ellos es UN Paintant y el otro Theology of Liberation Christ.
Fabián Marcaccio participó como expositor en la Documenta 11 de Kassel (Alemania), evento que se realiza cada cinco años, bajo la dirección artística del fallecido curador nigeriano Okwui Enwezor. Y como co-curadores: Carlos Basualdo, Octavio Zaya, Ute Meta Bauer, Suzanne Ghez, Sarah Maharat y Mark Nash. Esta edición de la Documenta marcó un giro copernicano, pues fue la primera en ser dirigida por un profesional no europeo.