Nota publicada online
Una exposición especialmente creada para el Museo MAR: "¿Qué parte de quién...?", en la que el artista cuestiona nuestra percepción del espacio y de nosotros mismos.
La oscuridad se adueña de la sala. Una oscuridad que es mullida y densa, pero imperfecta; la luz es su defecto. Una única luz como un gran punto ígneo, que silenciosamente se va escapando de los límites de la campana que la contiene. Un sistema mecánico –semejante a un gran reloj de pared- mueve las poleas y eleva lentamente la campana. La luz se escapa primero por el piso de la enorme sala y, más tarde, va trepando las paredes; en ellas aparecen las sombras. Sombras que van creciendo y se vuelven gigantes, sombras de quienes asombrados reconocen estas sombras como propias en estos muros que alcanzan los tres metros de altura. Al llegar al punto más alto la campana comienza a bajar, vuelve a sofocar ese foco de luz oscureciendo la sala. El sonido del sistema mecánico es el que marca el ritmo; un ritmo inalterable y cíclico –como la noche y el día-, que juega con las sombras nacidas a partir de estos ciclos.
Una inmensa obra de 15 metros de ancho por 8 de altura, cubre una de las cuatro paredes. Es una obra realizada en un papel frágil, muy frágil -llamado sulfito-, arrugado, aplastado y más tarde teñido por el propio artista. Un papel que se ha desplegado, dejando las huellas del proceso; un proceso que demandó muchas personas para realizarlo, pintarlo, desplegarlo, extenderlo y colgarlo. Es la obra más grande jamás exhibida en el museo y también la más frágil. Eduardo Basualdo pensó esta muestra para el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata, justamente por sus características: un cubo blanco con paredes de 3 metros de altura. Un lugar especial para animarse a perder los límites y jugar con la propia sombra.
Basualdo, explora en su obra la relación entre las artes visuales y el teatro, y para ello se vale de instalaciones, esculturas y dibujos que invitan a la experiencia corporal. Sus temas abordan la condición humana, la verdad, la muerte y la moral, jugando con tensiones como el cuerpo y la mente, lo visible y lo oculto. En esta exposición especialmente creada para el Museo MAR, "¿Qué parte de quién...?", cuestiona nuestra percepción del espacio y de nosotros mismos. El artista llegó al museo con un proyecto inicial, pero a medida que trabajó en la sala, este cambió radicalmente: así surgió la idea de esta mágica instalación que interactúa con la sombra y la experiencia del espectador.
El juego comienza cuando entramos a esta enorme caja blanca donde la oscuridad interrumpe la mirada una y otra vez, modificando la percepción del entorno y en el que se proyectan nuestras propias sombras. Sombras que se achican y se agrandan creando esa extraña sensación que se ubica entre la ficción y la realidad. Eduardo Basualdo una vez más logró su objetivo: ¡Somos su presa!